Alfonso XII y el Manifiesto de Sandhurst: Restauración Monárquica en España
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El Manifiesto de Sandhurst: Claves de la Restauración Monárquica
Contexto Histórico y Autores
El Manifiesto de Sandhurst es una fuente primaria de carácter histórico-circunstancial y de naturaleza política. Fechado el 1 de diciembre de 1874, se redacta en los momentos finales de la Primera República, preludio de la Restauración Borbónica. En este manifiesto, Alfonso de Borbón, hijo de Isabel II, se presenta como el legítimo heredero al trono. Educado en un ambiente liberal durante el exilio de su madre, recibió los derechos dinásticos tras la abdicación de Isabel II en 1870. Sin embargo, el verdadero artífice del documento es Antonio Cánovas del Castillo, figura clave de la Restauración, quien durante el Sexenio Democrático (1868-1874) había trabajado por el retorno de la monarquía.
Ideas Principales del Manifiesto
La idea central del manifiesto es la defensa de la monarquía como única institución capaz de garantizar las libertades y representar a todos los ciudadanos. Alfonso XII se presenta como la solución a la inestabilidad política, destacando el amplio apoyo que recibe de diversos sectores. Argumenta que la situación de España en 1874 es incluso peor que en 1868, cuando su madre fue exiliada. Esta situación se debe, según el manifiesto, al vacío legal generado tras la derogación de la Constitución de 1845, la promulgación de la Constitución de 1869 (que establecía una monarquía sin rey) y la no promulgación de la Constitución republicana de 1873. Para finalizar, el futuro rey apela a su patriotismo y se presenta como católico, para tranquilizar a los conservadores, y liberal, para ganar la confianza de los progresistas.
El Sexenio Democrático y la Inestabilidad Política
El Manifiesto de Sandhurst se enmarca en uno de los periodos más convulsos de la historia de España. El golpe militar de 1868, que derrocó a Isabel II e inició el Sexenio Democrático, dio paso a un gobierno provisional y a la elaboración de la Constitución de 1869. Esta constitución establecía una monarquía democrática, pero la falta de un rey legítimo llevó al general Prim a buscar un monarca entre las casas reales europeas. Finalmente, se eligió a Amadeo de Saboya, hijo del rey de la recién unificada Italia. Sin embargo, la falta de apoyos, el asesinato de Prim, la oposición de la nobleza y el clero, y el resurgimiento del carlismo llevaron a Amadeo I a abdicar.
Tras la abdicación de Amadeo, se proclamó la Primera República, que también se mostró incapaz de consolidar un poder fuerte. Las divisiones entre unionistas y federalistas, la continuación de la Tercera Guerra Carlista y la insurrección cantonal debilitaron aún más al gobierno. La inestabilidad política frenó el desarrollo económico, lo que llevó a las élites económicas a unirse a las demandas de la nobleza y parte del clero, que apoyaban el regreso de los Borbones. Además, gran parte del ejército, especialmente la oficialidad, también se mostraba favorable a la Restauración.
El Pronunciamiento de Sagunto y la Restauración
Finalmente, a pesar de la preferencia de Cánovas por una vía diplomática, el general Martínez Campos se pronunció en Sagunto el 29 de diciembre de 1874, derrocando al gobierno republicano y restableciendo la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII. Este hecho marcó el fin del primer intento de establecer un sistema verdaderamente democrático en España, que sería sustituido por el sistema turnista, caracterizado por el fraude electoral conocido como "pucherazo". Sin embargo, el nuevo régimen tuvo que enfrentarse a los movimientos sociales y políticos surgidos durante el breve pero intenso Sexenio Democrático.
Consecuencias de la Restauración
La vuelta de Alfonso XII supuso el fin del Sexenio Democrático y el inicio de un periodo de relativa estabilidad política bajo el sistema de alternancia de partidos ideado por Cánovas del Castillo. No obstante, este sistema, basado en el control electoral y la exclusión de amplios sectores de la población, no resolvió los problemas de fondo de la sociedad española y sentó las bases para futuros conflictos.