Tema 11

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Tema 11: la poesía épica Las primeras manifestaciones de la narrativa medieval corresponden a la poesía épica, que narra las hazañas de un héroe. Este tipo de poesía, que ha existido en todos los tiempos y lugares, responde a la necesidad que han tenido los pueblos de ensalzar a sus héroes para estimular a sus guerreros o afianzar el sentimiento nacional. Generalmente, la poesía épica surge después de la lírica, y, debido a su complejidad técnica, no es frecuente encontrada en la literatura de los pueblos más primitivos. 1.1. Los cantares de gesta La épica románica medieval, está compuesta por los cantares de gesta (del latín gesta, ({hazaña, hecho»), que florecieron en Francia y en castilla. Estos poemas narrativos, que se componían para ser escuchados, eran recitados o cantados por los juglares. -Épica francesa. Su obra clave es la Chanson de Roland, basada en la figura histórica de Roland, caballero de la corte de Carlomagno. - Épica castellana. Debió de reunir un considerable fondo, aunque se conservan pocos textos: un fragmento del Cantar de Roncesvalles, el Cantar de Mio Cid, el Poema de Fernán González y las Mocedades de Rodrigo. 1.2. El Cantar de Mio Cid El único texto de la épica castellana conservado casi en su totalidad es el Cantar o Poema de Mio Cid. Está basado en los últimos años de la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (h. 1043-1099), caballero de las cortes de Sancho II de Castilla y de Alfonso VI de Castilla y León. Fecha de composición y autoría El Cantar se conserva en un manuscrito del siglo XIV al que le faltan la hoja inicial y dos interiores. Es copia de otro de 1207, en el que se dice que fue escrito por un tal Per Abbat. La fecha de composición del Cantar es aún hoy muy discutida: algunos críticos sostienen que data de principios del siglo XIII; otros, de mediados del siglo XII. Parece adecuado considerar como fecha posible las últimas décadas del' siglo XII. Se piensa que Per Abbat fue un mero copista. Aunque se han señalado dos autores (un juglar de San Esteban de Gormaz y otro de Medinaceli), para la mayoría de los críticos se trata de un autor único de origen burgalés. Configuración del héroe A diferencia de los héroes de la épica francesa, el protagonista del Cantar de Mio Cid se presenta con la característica fundamental de la mesura: es prudente, equilibrado, sagaz y astuto. No es un personaje plano, que ofrezca siempre la misma acÜr6d; aunque templado, es capaz de mostrar su desagrado o su cólera. Rodriga Díaz de Vivar, el Cid Campeador, era un infanzón o noble de menor linaje; en el texto se exalta su figura, valorándose su lealtad y su esfuerzo. En contraposición, los ricoshombres, representados por sus yernos, los infantes de Carrión, aparecen degradados. Historia En el Cantar se articulan dos asuntos: un problema público, de honra, y otro privado, de honor. -Recuperación de la honra. En la situación inicial (que no está presente en el poema), el Cid es caballero de la corte de Alfonso VI. Según se cree, es desterrado por el rey debido a falsas acusaciones; para recuperar la honra perdida, Rodriga lleva a cabo una serie de hazañas que van aumentando su fama y riqueza. Esta circunstancia le permite reintegrarse en la comunidad y restituir su honra mediante el perdón real. - Recuperación del honor. Posteriormente, el Cid sufrirá una ofensa personal: sus yernos, los infantes de Carrión, maltratan a sus hijas y las abandonan en el robledal de Corpes. El Cid consigue una segunda reposición, en este caso de su honor, haciendo uso del riepto; obtiene la victoria sobre los infantes y acuerda un nuevo matrimonio para sus hijas con los príncipes herederos de Navarra y Aragón, superiores en linaje a sus anteriores maridos. En ambas ocasiones, al recuperar su honra y su honor, el Cid asciende en la jerarquía social respecto de la situación en la que se hallaba antes del destierro y de la afrenta. Discurso El poema está compuesto en una métrica irregular. Los versos, que presentan una medida variable de entre diez y veinte sílabas, están divididos por una cesura en dos hemistiquios. La rima es asonante. Los versos del Cantar se agrupan en series o tiradas de desigual número: la más corta de tres versos y la más larga de ciento noventa. En cada tirada se cambia de asonancia, se pasa del estilo directo al indirecto o se recapitula el tema anterior. Las tiradas se distribuyen en tres grandes partes o cantares; cantar del destierro, cantar de las bodas y cantar de la afrenta de corpes. En la narración de los tres cantares se producen elipsis y se anuncian hechos que serán luego relatados (prolepsis). El narrador omnisciente, es decir, maneja todos los hilos del relato, y cuenta los sucesos de la historia respetando el orden cronológico. Recursos expresivos Uno de los rasgos de estilo más característicos del Cantar de Mio Cid es el empleo de fórmulas. Se trata de grupos de palabras que aparecen regularmente y que constituían un recurso mnemotécnico para el juglar. Entre ellas destacan las siguientes: - Fórmulas con función conativa o fática: «Bien oiréis lo que ahora dijo». - Epítetos épicos, empleados para calificar, especialmente al héroe: «El que en buena hora ciñó espada»; «El que en buena hora nació».   Además, abundan las frases binarias « en poblado») y los pleonasmo s ("llora de sus ojos», «habla de su boca»). 2 El mester de clerecía El mester de clerecía (expresión equivalente a «oficio de clérigos» ) surgió en el siglo XIII y comprende una serie de obras con características comunes: Se trata de textos narrativos, de tipo religioso o heroico, aunque en algunas obras menores se observa un tono predominantemente lírico. . Tienen intención moral o didáctica. . Casi todas las obras presentan un trasfondo libresco: muchas de ellas están inspiradas en fuentes latinas medievales identificables. . Están escritas en verso con una métrica regular: la cuaderna vía. 2.1. Obras anónimas Un grupo de obras del mester de clerecía son anónimas. Entre ellas destacan las siguientes, compuestas en cuaderna vía: - Libro de Alexandre. Esta obra, del primer tercio del siglo XIII, narra la vida de Alejandro Magno, al que se presenta como un rey medieval, valiente y sabio, dotado de una personalidad fuera de lo común en la que sobresalen la ambición y la falta de mesura. Su insaciable búsqueda de fama y gloria, nunca satisfecha, provoca la ira de Dios. - Libro de Apolonio. De mediados del siglo XIII, trata de la vida de Apolonio, rey de Tiro, igualmente descrito como un monarca medieval. Constituye un relato de amor y aventuras, con propósito aleccionador: al final, el héroe y su familia son recompensados por su virtud y confianza en Dios. -Poema de Fernán González. También de mediados del siglo XIII, pertenecería por su contenido a la épica. El protagonista aparece como el perfecto héroe castellano, pero su relación con el monasterio de San Pedro de Arlanza es muy importante en la trama. Su autor se basó en un poema épico, anterior, denominado Cantar de Fernán González, que no se conserva. Además de los textos en cuaderna vía, se incluyen en el mester de clerecía otros dos grupos de obras anónimas: Obras en pareados de versos cortos: Vida de Santa María Egipcíaca, Libro de los Tres Reyes de Oriente, ¡Ay, Jerusalén! .Los poemas de debate: Disputa del alma y el cuerpo, Razón de de amor con los denuestos del agua y el vino y Elena y María.  2.2. Gonzalo de Berceo Con el mester de clerecía nació en la literatura medieva11a conciencia de autoría. Gonzalo de Berceo, primer poeta castellano, abandonó el anonimato que caracterizaba a la épica y proclamó orgullosamente su nombre. Obra de Berceo Las obras de Gonzalo de Berceo tratan materias específicamente religiosas y constituyen un compendio de doctrina teológica, dogmática y litúrgica. Como otras producciones del mes ter de clerecía, los textos de Berceo responden a un plan de la Iglesia: era necesario instruir al bajo clero, ignorante y sin formación religiosa, en una época en la que los herejes se burlaban de la liturgia cristiana. Gonzalo de Berceo muestra en su obras sólidos conocimientos bíblicos y teo1ógicos y utiliza como fuentes principales las Sagradas Escrituras y la Patrística, en especial los textos de san Agustín, san Isidoro, san Ildefonso, san Bernardo... Sus poemas estaban dirigidos a monjes, sacerdotes y novicios, quienes transmitían sus enseñanzas a los fieles por medio de la predicación, que se hacía en lengua vernácula, según había quedado establecido en el IV Concilio de Letrán (1215). En la producción berciana se distinguen los siguientes tipos de obras: -Obras hagiográficas: Vida de san Millán de la Cogolla, Vida de santo Domingo de Silos" Vida “de santa Oria y Martirio de san Lorenzo. -Obras marianas: Loores de Nuestra Señora, Duelo que fizo la Virgen, Milagros de Nuestra Señora. -Obra doctrinal: El sacrificio de la misa. San Agustín, detalle de un retablo dedicado al santo. Estilo Berceo, como otros poetas de clerecía, es un profundo conocedor de la lengua romance: emplea las formas sintácticas más complejas y crea nuevas palabras por derivación (ropiella, pastorcillo). Utiliza la retórica no solo como adorno de11enguaje, sino también con el fin de dar un sentido cristiano a las fuentes latinas. En sus textos abundan las comparaciones, las metáforas, las bimembraciones, los cultismos, las hipérbo1es, las anáforas y los diminutivos; pero también se utilizan recursos jug1arescos, como el uso frecuente del vocativo y del estilo formulario. 2.3. Milagros de Nuestra Señora En la Europa de los siglos XII y XIII se hallaba muy extendido el culto a la Virgen María y eran frecuentes las peregrinaciones a santuarios marianos. Esta devoción dejó una fuerte impronta en la iconografía y en la literatura de la época, dentro de la cual se inscriben los Milagros de Berceo. Los Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, exaltan el poder mediador de la Virgen en la salvación de las almas. Estructura de la obra Los Milagros constan de dos partes: una introducción y un conjunto de veinticinco milagros, que constituyen una unidad estructural inseparable. -Introducción. El protagonista de esta parte es el narrador, identificado con Berceo. Se trata de un romero I que penetra en un jardín presentado como un locus amoenus2. Este lugar se asocia, por alegoría, con María, símbolo de la recuperación del Paraíso. El romero, a su vez, simboliza al hombre caído que anda en busca de la gracia perdida. -Milagros. Estas veinticinco narraciones en verso ejemplifican la acción misericordiosa de María y su poder intercesor ante Cristo, y funcionan como demostración de la doctrina expuesta en la introducción. En todos los relatos, la Virgen premia, castiga o socorre a sus devotos en

peligro. Personajes, tiempo y espacio. La Virgen María es la protagonista indiscutible y quien otorga sentido a la obra. Está caracterizada en términos humanos: es maternal, aunque también autoritaria, fuerte y severa. Con igual humanidad se presenta a Cristo y al Diablo. Los personajes terrenales aparecen como amigos o enemigos de la Virgen María, y la gran mayoría de los milagros presentan como protagonistas o coprotagonistas a individuos vinculados a la iglesia aunque no faltan personajes de otros sectores sociales. Al igual que las colecciones latinas de milagros, que constituyen la fuente; en la que se inspira Berceo, los Milagros se caracterizan por su intemporalidad y universalidad. No se determina la época en la que acontecen los prodigios, y los lugares, cuando se hacen explícitos, abarcan desde Oriente a Occidente. Discurso El discurso de los Milagros mantiene un orden lineal, cronológico, con escasas rupturas temporales y sin demasiadas digresiones moralizantes o explicativas. Para actualizar los relatos, destaca el uso del discurso dramático (diálogos), el relato de escenas y el empleo del humor. Berceo infunde vida e inmediatez al lenguaje lacónico y austero de las fuentes latinas, mediante un mayor detalle en la descripción de las situaciones y en la caracterización de los personajes, con 10 que se logra intensificar tanto la bondad de los buenos como la perversidad de los malos. 2.4. El Libro de buen amor, del arcipreste de Hita. En el siglo XIV, el mester de clerecía entró en decadencia; sin embargo, es en esta centuria cuando aparece una de las obras maestras de la literatura española, normalmente adscrita a este movimiento literario: el Libro de buen amor. Fecha de composición y autoría El Libro de buen amor se compuso en el año 1330, según el manuscrito de Toledo, o en 1343, según el de Salamanca, que parece ser una revisión posterior. Si bien la obra se adjudica a un tal Juan Ruiz, este parece ser una ficción literaria, ya que hasta ahora no se ha identificado a nadie con ese nombre que desempeñara el cargo de arcipreste de Hita. Fuentes El Libro de buen amor se ha asociado con obras medievales de la tradición ovidiana y con comedias elegíacas, como el Pamphilus de amore, fuente del episodio de don Melón y doña Endrina. La mayor parte de los enxiemplos proviene de textos latinos para escolares, como el Rómulus o el Isopete. Estructura El Libro de buen amor se presenta como una aut3biografía estructurada en una serie de aventuras amorosas, por lo general fallidas, en las que suele mediar un tercero. De los episodios amorosos destaca, por su extensión; el de don Melón y doña Endrina; en él interviene, como en otros, una mediadora llamada Trotaconventos. El protagonista vive otras aventuras relevantes con las serranas, mujeres grotescas y desagradables con las que se parodia el género de la pastorela. Entre las aventuras amorosas se intercalan enxiemplos y piezas líricas de métrica variada, digresiones morales y dos piezas alegóricas: el debate del arcipreste con don Amor y la batalla de don Camal y doña Cuaresma. Solo aparece en prosa uno de los dos prólogos; el resto está escrito en su mayor parte en cuaderna vía, aunque algunos versos presentan dieciséis sílabas. Sentido de la obra El sentido del Libro de buen amor es ambiguo. En el prólogo en prosa, el autor manifiesta que su intención es inducir al buen amor, el profesado a Dios; se propone contar casos amorosos con el fin de que sean evitados. Para unos, la obra es de carácter didáctico; para otros, es manifestación de alegría vital. La ambigüedad del libro estaría sustentada en el pensamiento de san Agustín, que consideraba que no debía imponerse un solo punto de vista al alumno, sino que se le debían dardos posibilidades y que él decidiera cuál era la mejor. 3 Los romances Se denominan romances un tipo de poemas narrativos y anónimos que estaban destinados al canto. En general, los romances están compuestos por versos octosílabos con rima asonante en los pares, pero pueden encontrarse romances con versos de nueve, siete y hasta seis sílabas, y también algunos con rima consonante. 3.1. Romances viejos y romances nuevos Los romances gozaron de gran popularidad durante el período medieval. Su éxito hizo que poetas posteriores los siguieran cultivando, imitando la forma y el estilo de los antiguos. Por esta razón, se distinguen dos tipos de romances: -Romances viejos. Son los romances documentados entre fines de la Edad Media y mediados del siglo XVI. Debido a la anonimia y a su transmisión oral, son difíciles de fechar. el más antiguo fue copiado por un estudiante hacia 1421, pero se supone que existieron por lo menos desde el siglo XIV. . Romances nuevos. Son los romances compuestos por los poetas desde fines del siglo XVI imitando las formas de los romances viejos. 3.2. Transmisión Durante los siglos XV, XVI y XVII, la transmisión de los romances se realizó de forma tanto manuscrita y cantada como impresa. Desde fines del siglo XV, estos textos comenzaron a recopilarse en diferentes tipos de publicaciones: -Pliegos sueltos. Ediciones populares de cuadernillos de ocho, dieciséis o treinta y dos páginas, que se vendían en plazas o ferias a precios ínfimos. -Cancioneros. Antologías poéticas, fundamentalmente destinadas a las glosas, que incluían también algunos romances. -Romanceros. Colecciones de romances, como el Cancionero de romances y el Cancionero de romances de 1550. -Libros de música. En ellos los romances se encuentran fragmentados para su adaptación al canto. Un ejemplo es el Cancionero musical de Palacio. 3.3. Relaciones con otros géneros Los romances se relacionan con las siguientes manifestaciones literarias medievales: -Épica. Según algunos investigadores, los romances habrían surgido de la fragmentación de los poemas épicos: los oyentes memorizaban pasajes de los cantares de gesta y luego los reproducían. Se conservaba, así, el tema épico y el estilo formulario, y se regularizaba su métrica. Sin embargo, los romances épicos constituyen solo un pequeño grupo, por lo cual se considera que no todo el romancero deriva de la épica. - Lírica popular primitiva. Algunos romances incorporan rasgos propios de la lírica tradicional, como el paralelismo, el estribillo, el subjetivismo, la naturaleza coma marco de los sentimientos y el monólogo femenino. -Épica y narrativa cortesana francesas. Hay romances que se refieren a Roncesvalles y a episodios del mundo artúrico del roman courtois. -Baladas europeas. Los romances incluyen argumentos y ciertos motivos folclóricos que tomaron de este tipo de poesía narrativa que se transmitía mediante el canto, y que existió durante toda la Edad Media europea Aunque existen algunos romances religiosos, escasamente popularizados, el romancero es básicamente profano y trata de las pasiones humanas, sin que, por lo general, se aborden cuestiones transcendentes. Entre las pasiones humanas, sobresale el tratamiento del sentimiento amoroso en sus más diversas expresiones: erotismo despreocupado, adulterio, incesto, deseo de nuevos amores, amores furtivos..., con frecuente presencia de venganzas y castigos. Independientemente de que los romances se clasifiquen en históricos, épicos, bíblicos, etc., estas composiciones suelen tratar historias de pasiones amorosas. Con el tiempo, la atención se fue desviando de los sucesos primitivamente narrados para centrarse en el relato de hechos humanos universales e intemporales. 3.5. Estructura narrativa y discurso Los romances responden a tres tipos de estructuras narrativas:- los romances-cuento, los romances-escena y los romances-diálogo. - Romances escena. Se centran en un episodio particular: Quejas de Jimena. -Romances diálogo. Se caracterizan por utilizar solo la modalidad del discurso dramático: Romance de Rosafresca. Los romances respetan el orden cronológico de la narración, aunque a veces este se rompe. Son habituales los comienzos in medias res y los finales abruptos y suspensos. El narrador puede ser una tercera o una primera persona.. 4 La narrativa medieval en prosa Las primeras manifestaciones de la prosa medieval castellana son de finales del siglo XII y principios del XIII: traducciones de la Biblia, crónicas, etc., ninguna con intención literaria y todas pobres en el uso de la lengua. En los siglos XIII y XIV se desarrolló un movimiento que pretendía brindar al pueblo educación cristiana en su propia lengua. En Castilla, los dominicos utilizaron los enxiemplos para predicar de forma más amena y accesible. En el siglo XIII surgieron las primeras colecciones castellanas de enxiemplos: Sendebar y Calila e Dimna, integradas por cuentos originarios de la India que se tradujeron del árabe. Eran historias enmarcadas: en el primero, los cuentos son narrados por los sabios de una corte y la concubina del rey; en el segundo, los animales se instruyen con ejemplos de animales y personas. 4.1. Alfonso X el Sabio La prosa castellana se consolidó gracias al impulso del rey Alfonso X (1221-1248). Sus obras, fruto de un trabajo colectivo, pueden clasificarse en las siguientes materias: -Históricas: Estoria de España y General Estoria. - Legales: Setenario, Siete partidas y Espéculo. -Científicas: Tablas alfonsíes, Libro del saber de astronomía y LaPidario. - Recreativas: Libro del ajedrez, dados y tablas. 4.2. Don Juan Manuel Don Juan Manuel (1282-1348), sobrino de Alfonso X y perteneciente a la más alta nobleza, reflejó en sus obras su devoción hacia los dominicos y la ambición por acrecentar su poder económico y social Su fuerte conciencia estamental también se manifiesta en sus escritos, en los que defiende un orden social basado en los tres estamentos: oratores (Iglesia), belatores (nobleza guerrera) y laboratores (trabajadores). El conde Lucanor Don Juan Manuel recogió' la tradición dominica de enseñanza amena y accesible, destinada a un público amplio. Fruto de ella es su obra más célebre: El conde Lucanor o Libro de Patronio, que se estructura en cinco partes. Parte I, constituida por 50 enxiemplos que recogen las enseñanzas de un maestro a su discípulo el conde Lucanor. Parte II, III, IV contiene sentencias cultas, que exaltan fundamentalmente la virtud de la prudencia. Parte V, funciona como conclusión de la obra y trata de la vida cristiana. En otra de sus obras, el Libro del caballero y el escudero, don Juan Manuel emplea el método de preguntas y respuestas con el mismo afán aleccionador: un escudero, que será armado caballero, es instruido en asuntos caballerescos, religiosos y mundanos por un caballero anciano, retirado del mundo.