Tema 11
Poemas con epiteto
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peligro. Personajes, tiempo y espacio. La Virgen María es la protagonista indiscutible y quien otorga sentido a la obra. Está caracterizada en términos humanos: es maternal, aunque también autoritaria, fuerte y severa. Con igual humanidad se presenta a Cristo y al Diablo. Los personajes terrenales aparecen como amigos o enemigos de la Virgen María, y la gran mayoría de los milagros presentan como protagonistas o coprotagonistas a individuos vinculados a la iglesia aunque no faltan personajes de otros sectores sociales. Al igual que las colecciones latinas de milagros, que constituyen la fuente; en la que se inspira Berceo, los Milagros se caracterizan por su intemporalidad y universalidad. No se determina la época en la que acontecen los prodigios, y los lugares, cuando se hacen explícitos, abarcan desde Oriente a Occidente. Discurso El discurso de los Milagros mantiene un orden lineal, cronológico, con escasas rupturas temporales y sin demasiadas digresiones moralizantes o explicativas. Para actualizar los relatos, destaca el uso del discurso dramático (diálogos), el relato de escenas y el empleo del humor. Berceo infunde vida e inmediatez al lenguaje lacónico y austero de las fuentes latinas, mediante un mayor detalle en la descripción de las situaciones y en la caracterización de los personajes, con 10 que se logra intensificar tanto la bondad de los buenos como la perversidad de los malos. 2.4. El Libro de buen amor, del arcipreste de Hita. En el siglo XIV, el mester de clerecía entró en decadencia; sin embargo, es en esta centuria cuando aparece una de las obras maestras de la literatura española, normalmente adscrita a este movimiento literario: el Libro de buen amor. Fecha de composición y autoría El Libro de buen amor se compuso en el año 1330, según el manuscrito de Toledo, o en 1343, según el de Salamanca, que parece ser una revisión posterior. Si bien la obra se adjudica a un tal Juan Ruiz, este parece ser una ficción literaria, ya que hasta ahora no se ha identificado a nadie con ese nombre que desempeñara el cargo de arcipreste de Hita. Fuentes El Libro de buen amor se ha asociado con obras medievales de la tradición ovidiana y con comedias elegíacas, como el Pamphilus de amore, fuente del episodio de don Melón y doña Endrina. La mayor parte de los enxiemplos proviene de textos latinos para escolares, como el Rómulus o el Isopete. Estructura El Libro de buen amor se presenta como una aut3biografía estructurada en una serie de aventuras amorosas, por lo general fallidas, en las que suele mediar un tercero. De los episodios amorosos destaca, por su extensión; el de don Melón y doña Endrina; en él interviene, como en otros, una mediadora llamada Trotaconventos. El protagonista vive otras aventuras relevantes con las serranas, mujeres grotescas y desagradables con las que se parodia el género de la pastorela. Entre las aventuras amorosas se intercalan enxiemplos y piezas líricas de métrica variada, digresiones morales y dos piezas alegóricas: el debate del arcipreste con don Amor y la batalla de don Camal y doña Cuaresma. Solo aparece en prosa uno de los dos prólogos; el resto está escrito en su mayor parte en cuaderna vía, aunque algunos versos presentan dieciséis sílabas. Sentido de la obra El sentido del Libro de buen amor es ambiguo. En el prólogo en prosa, el autor manifiesta que su intención es inducir al buen amor, el profesado a Dios; se propone contar casos amorosos con el fin de que sean evitados. Para unos, la obra es de carácter didáctico; para otros, es manifestación de alegría vital. La ambigüedad del libro estaría sustentada en el pensamiento de san Agustín, que consideraba que no debía imponerse un solo punto de vista al alumno, sino que se le debían dardos posibilidades y que él decidiera cuál era la mejor. 3 Los romances Se denominan romances un tipo de poemas narrativos y anónimos que estaban destinados al canto. En general, los romances están compuestos por versos octosílabos con rima asonante en los pares, pero pueden encontrarse romances con versos de nueve, siete y hasta seis sílabas, y también algunos con rima consonante. 3.1. Romances viejos y romances nuevos Los romances gozaron de gran popularidad durante el período medieval. Su éxito hizo que poetas posteriores los siguieran cultivando, imitando la forma y el estilo de los antiguos. Por esta razón, se distinguen dos tipos de romances: -Romances viejos. Son los romances documentados entre fines de la Edad Media y mediados del siglo XVI. Debido a la anonimia y a su transmisión oral, son difíciles de fechar. el más antiguo fue copiado por un estudiante hacia 1421, pero se supone que existieron por lo menos desde el siglo XIV. . Romances nuevos. Son los romances compuestos por los poetas desde fines del siglo XVI imitando las formas de los romances viejos. 3.2. Transmisión Durante los siglos XV, XVI y XVII, la transmisión de los romances se realizó de forma tanto manuscrita y cantada como impresa. Desde fines del siglo XV, estos textos comenzaron a recopilarse en diferentes tipos de publicaciones: -Pliegos sueltos. Ediciones populares de cuadernillos de ocho, dieciséis o treinta y dos páginas, que se vendían en plazas o ferias a precios ínfimos. -Cancioneros. Antologías poéticas, fundamentalmente destinadas a las glosas, que incluían también algunos romances. -Romanceros. Colecciones de romances, como el Cancionero de romances y el Cancionero de romances de 1550. -Libros de música. En ellos los romances se encuentran fragmentados para su adaptación al canto. Un ejemplo es el Cancionero musical de Palacio. 3.3. Relaciones con otros géneros Los romances se relacionan con las siguientes manifestaciones literarias medievales: -Épica. Según algunos investigadores, los romances habrían surgido de la fragmentación de los poemas épicos: los oyentes memorizaban pasajes de los cantares de gesta y luego los reproducían. Se conservaba, así, el tema épico y el estilo formulario, y se regularizaba su métrica. Sin embargo, los romances épicos constituyen solo un pequeño grupo, por lo cual se considera que no todo el romancero deriva de la épica. - Lírica popular primitiva. Algunos romances incorporan rasgos propios de la lírica tradicional, como el paralelismo, el estribillo, el subjetivismo, la naturaleza coma marco de los sentimientos y el monólogo femenino. -Épica y narrativa cortesana francesas. Hay romances que se refieren a Roncesvalles y a episodios del mundo artúrico del roman courtois. -Baladas europeas. Los romances incluyen argumentos y ciertos motivos folclóricos que tomaron de este tipo de poesía narrativa que se transmitía mediante el canto, y que existió durante toda la Edad Media europea Aunque existen algunos romances religiosos, escasamente popularizados, el romancero es básicamente profano y trata de las pasiones humanas, sin que, por lo general, se aborden cuestiones transcendentes. Entre las pasiones humanas, sobresale el tratamiento del sentimiento amoroso en sus más diversas expresiones: erotismo despreocupado, adulterio, incesto, deseo de nuevos amores, amores furtivos..., con frecuente presencia de venganzas y castigos. Independientemente de que los romances se clasifiquen en históricos, épicos, bíblicos, etc., estas composiciones suelen tratar historias de pasiones amorosas. Con el tiempo, la atención se fue desviando de los sucesos primitivamente narrados para centrarse en el relato de hechos humanos universales e intemporales. 3.5. Estructura narrativa y discurso Los romances responden a tres tipos de estructuras narrativas:- los romances-cuento, los romances-escena y los romances-diálogo. - Romances escena. Se centran en un episodio particular: Quejas de Jimena. -Romances diálogo. Se caracterizan por utilizar solo la modalidad del discurso dramático: Romance de Rosafresca. Los romances respetan el orden cronológico de la narración, aunque a veces este se rompe. Son habituales los comienzos in medias res y los finales abruptos y suspensos. El narrador puede ser una tercera o una primera persona.. 4 La narrativa medieval en prosa Las primeras manifestaciones de la prosa medieval castellana son de finales del siglo XII y principios del XIII: traducciones de la Biblia, crónicas, etc., ninguna con intención literaria y todas pobres en el uso de la lengua. En los siglos XIII y XIV se desarrolló un movimiento que pretendía brindar al pueblo educación cristiana en su propia lengua. En Castilla, los dominicos utilizaron los enxiemplos para predicar de forma más amena y accesible. En el siglo XIII surgieron las primeras colecciones castellanas de enxiemplos: Sendebar y Calila e Dimna, integradas por cuentos originarios de la India que se tradujeron del árabe. Eran historias enmarcadas: en el primero, los cuentos son narrados por los sabios de una corte y la concubina del rey; en el segundo, los animales se instruyen con ejemplos de animales y personas. 4.1. Alfonso X el Sabio La prosa castellana se consolidó gracias al impulso del rey Alfonso X (1221-1248). Sus obras, fruto de un trabajo colectivo, pueden clasificarse en las siguientes materias: -Históricas: Estoria de España y General Estoria. - Legales: Setenario, Siete partidas y Espéculo. -Científicas: Tablas alfonsíes, Libro del saber de astronomía y LaPidario. - Recreativas: Libro del ajedrez, dados y tablas. 4.2. Don Juan Manuel Don Juan Manuel (1282-1348), sobrino de Alfonso X y perteneciente a la más alta nobleza, reflejó en sus obras su devoción hacia los dominicos y la ambición por acrecentar su poder económico y social Su fuerte conciencia estamental también se manifiesta en sus escritos, en los que defiende un orden social basado en los tres estamentos: oratores (Iglesia), belatores (nobleza guerrera) y laboratores (trabajadores). El conde Lucanor Don Juan Manuel recogió' la tradición dominica de enseñanza amena y accesible, destinada a un público amplio. Fruto de ella es su obra más célebre: El conde Lucanor o Libro de Patronio, que se estructura en cinco partes. Parte I, constituida por 50 enxiemplos que recogen las enseñanzas de un maestro a su discípulo el conde Lucanor. Parte II, III, IV contiene sentencias cultas, que exaltan fundamentalmente la virtud de la prudencia. Parte V, funciona como conclusión de la obra y trata de la vida cristiana. En otra de sus obras, el Libro del caballero y el escudero, don Juan Manuel emplea el método de preguntas y respuestas con el mismo afán aleccionador: un escudero, que será armado caballero, es instruido en asuntos caballerescos, religiosos y mundanos por un caballero anciano, retirado del mundo.
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