San Anselmo proslogion cap 2 y 3

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RESUMEN

San Anselmo desarrolla su teología dialéctica en sus obras Monologion y Proslogion. En la segunda expone su famoso argumento ontológico, que demuestra la existencia de Dios mediante una prueba racional que debería ser admitida incluso por el no creyente, es decir, el ignorante que dice en su corazón que Dios no existe. Según este argumento, Dios, es definido  como «el ser mayor que lo cual nada puede ser pensado», existe necesariamente, puesto que de lo contrario se podría concebir otro ser idéntico a él con la existencia añadida. Los argumentos acerca de la demostración a la existencia de Dios los escribe mediante un análisis a posteriori.

ANÁLISIS Y PROBLEMÁTICA DEL TEXTO

El Proslogion es un proemio dónde San Anselmo va relatando mediante capítulos la existencia de Dios, éste polémico argumento es conocido como : Argumento Ontológico. En el cual pretende como ya hemos dicho explicar la existencia de Dios, la realidad de Dios, y considera que la realidad de Dios se desprende de la idea misma de Dios.

Éste argumento ontológico es un argumento a priori, es decir, parte del concepto de Dios y extrae deductivamente consecuencias lógicas. Con éste argumento, san Anselmo quiere demostrar que el ser humano que no tiene fe es un insensato, porque cuando afirma que Dios es lo más grande pensable (idea constantemente repetida en el proemio) pero niega su existencia, se equivoca. Según san Anselmo, su argumentación lógica deductiva conduce a aceptar como evidente la existencia real de Dios.

Así san Anselmo antepone la fe a la razón; si no hay fe en Dios la razón no puede conocerlo o entenderlo.

En el capitulo dos, “Que Dios existe verdaderamente” ,  observamos el punto neurálgico de la prueba, éste nos viene expresado con la siguiente máxima: “existe en el entendimiento algo mayor que lo cual no puede pensarse cosa alguna”.

San Anselmo nos explica que existen dos tipos de existencia y que cada cual corresponde a un tipo de idea, son : el existir en el entendimiento y el existir en la realidad a la par que en el entendimiento, y que éste segundo tipo encierra más perfección y por consiguiente más realidad que la primera.

En el capitulo tres, “Que no puede pensarse que Dios no existe”,  en el título se contiene todo el significado del capitulo. Dios es un Ser supremo e insuperable, que dejaría de serlo si fuese posible imaginar su inexistencia. Así ésta idea se impone de tal manera en la mente de san Anselmo que llega a probar no sólo que Dios existe, sino que debe existir.

El argumento, tal y como lo defiende San Anselmo en su obra “Proslogion”, se puede resumir del siguiente modo:

  1. comienza definiendo a Dios como “el ser mayor que el cual nada puede pensarse” (con ello quiere indicar que pensamos a Dios como el ser más perfecto).
  2. el insensato –así llama este filósofo al que no cree en Dios– tiene en su espíritu la idea de Dios como el ser mayor que el cual nada puede pensarse, pues:
  3. Al oír el enunciado lo comprende.
  4. Todo lo que se comprende está en el espíritu.
  5. si ese objeto –Dios– existiese sólo en la inteligencia o espíritu, tal como afirma el insensato, no sería el ser mayor que el cual nada puede pensarse pues:
  6. La existencia hace a algo mayor (premisa implícita).
  7. El ser que existiese realmente, además de en el pensamiento, sería mayor que el ser meramente pensado.
  8. si el insensato dice que Dios no existe, estaría diciendo que Dios –ser mayor que el cual nada puede pensarse– no es Dios, ya que aún podríamos pensar en otro ser que además de existir en la inteligencia existiese en la realidad, y ese sería mayor que el ser meramente pensado, y sería propiamente Dios. El ateo que niega la existencia de Dios piensa que el ser mayor que el cual nada puede pensarse no es el ser mayor que el cual nada puede pensarse, con lo cual cae en contradicción.

LOCALIZACIÓN Y PROYECCIÓN DEL TEXTO

San Anselmo de Canterbury fue uno de los filósofos más relevantes de la tradición agustiniana, por lo que debemos situarlo en la esfera de influencia filosófica del platonismo. No obstante, sus preocupaciones fundamentales eran de tipo religioso y espiritual. En este sentido concibe la filosofía como una ayuda para comprender la fe: hay una sola verdad, la revelada por Dios, que es objeto de fe; pero la razón puede añadir comprensión a la fe y, así, reforzarla. La expresión "credo, ut intelligam" resume su actitud: la razón sola no tiene autonomía ni capacidad para alcanzar la verdad por sí misma, pero resulta útil para esclarecer la creencia. La razón queda situada en una relación de estricta dependencia con respecto a la fe.

En su obra "Monologion" San Anselmo había presentado ya algunos argumentos sobre la demostración de la existencia de Dios, acompañando a otras reflexiones de carácter marcadamente teológico. La demostración que nos ofrece en el "Proslogion" fue motivada, según sus propias palabras, por la petición de sus compañeros benedictinos de reunir en un solo argumento la fuerza probatoria que los argumentos presentados en el "Monologion" ofrecían en conjunto. Con esta prueba, conocida como "argumento ontológico", San Anselmo pretende no sólo satisfacer dicha petición sino también dotar al creyente de una razón sólida que el confirme indudablemente en su fe. El argumento en cuestión lo formula San Anselmo en el capítulo II del Proslogion.

El argumento ontológico fue llamado así por primera vez por Kant (s. XVIII), y ha sido uno de los argumentos más polémicos de la historia de la filosofía. Filósofos de la talla de Descartes y Hegel lo consideran válido y lo introducen en sus respectivos sistemas. Otros, como Sto. Tomás, Hume y Kant, rechazarán la validez del argumento, negando su fuerza probatoria. San Anselmo introduce el argumento en el contexto de una plegaria a Dios y su estructura lógica puede resumirse como sigue:

  1. Concebimos a Dios como aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, y esa idea de Dios es comprendida por cualquiera.
  2. Pero aquello mayor que lo cual nada puede pensarse debe existir no sólo mentalmente, en la idea, sino también extramentalmente, en la realidad, pues siendo la existencia real una perfección, será más perfecto ("mayor que..".) el ser existente en la realidad que otro que posea los mismos atributos pero que sólo exista mentalmente; de otro modo caeríamos en una flagrante contradicción, lo que no puede ser aceptado por la razón.
  3. En consecuencia, Dios existe no sólo en la mente (como idea) sino también extramentalmente, en la realidad.

El argumento se desarrolla, pues, a partir de una definición de Dios que, a juicio de San Anselmo, puede ser comprendida y aceptada por cualquiera. En un segundo momento se centra en el análisis de esa misma idea y en sus implicaciones, recalcando el absurdo que resultaría de concebir mentalmente un ser perfecto y negarle la mayor perfección: la existencia. Concluye afirmado la existencia necesaria de Dios como una exigencia de la razón para evitar tal absurdo. Todo el desarrollo del argumento transcurre en el ámbito del pensamiento, progresando de la simple idea a la necesidad de admitir la existencia de Dios, sin apelar a otra instancia que a la razón y a uno de sus principios fundamentales: el de no admitir la contradicción.