Kant. Crítica de la Razón Pura

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Resumen

En el texto analizado, Kant analiza la metafísica, y la fundamentación que de ésta se puede hacer. Afirma que la metafísica, a pesar de ser la base de todas las ciencias, y de ser la primera en aparecer, y la última que se perdería, no se puede fundamentar y demostrar con los métodos racionales de los que dispone la ciencia.  Todas las demostraciones metafísicas deben hacerse a priori, y por tanto, pueden ser erróneas. Para salvaguardar este problema, invierte la situación: hace que los objetos se adapten al sujeto, es decir, la realidad se adapta al hombre.

Análisis

El texto propuesto forma parte de la obra Crítica de la razón pura, la obras más importante de Kant, en la que analiza la naturaleza, la función y los límites de la razón humana. El problema que plantea al inicio del texto es el de la fundamentación racional de la metafísica. Ésta, a pesar de ser la madre de todas las ciencias, y de ser la más antigua y la única que sobreviviría si las demás dejaran de existir, posee muchas dificultades para ser demostrada con métodos racionales y objetivos, como los que disponen las ciencias naturales o las matemáticas. Para él,  la metafísica se basa en conceptos a priori, sin validez universal, y obtenidos a base de simples conceptos y buscando a tientas. Por tanto, no se puede considerar como conocimiento válido.

El autor llega a la conclusión de que los intentos de fundamentar el conocimiento metafísico han fracasado, y propone lo que se conoce como el giro copernicano de la filosofía: en vez de imponer el objeto al sujeto, es ahora el sujeto el que se impone al objeto; la realidad se adapta al hombre y a su forma de conocer. Esta idea es la que se conoce como el idealismo trascendental, y constituye la síntesis entre racionalismo y empirismo.

Llega a la conclusión de que los objetos, es decir, la experiencia, poseen unas reglas a priori que si podemos conocer antes de conocer el objeto, y que se adaptan a todos los objetos de la naturaleza.

Contexto

Emmanuel Kant vivió en el siglo XVIII y apenas salió de su pueblo natal, Königsberg, en la parte oriental de Prusia. Aún así, fue muy influenciado por el pensamiento de la época, la Ilustración.

El Estado prusiano de la época kantiana es equivalente a la actual Alemania. Sin embargo, en aquella época era una nación dividida en varios Estados dentro del Imperio Germánico. El reino de Prusia era el más poderoso de ellos, y fue adquiriendo cada vez más territorios y prosperando económicamente con el paso del tiempo.  Con la llegada al trono imperial francés de Napoleón, Prusia fue invadida, lo que despertó el sentimiento nacional  alemán y favoreció la posterior reunificación. Este resurgir de la conciencia nacional también tuvo mucha influencia en Kant, y posteriormente, en los pensadores románticos del siglo XIX.

Nacido en una familia modesta, fue educado en la religión pietista. En 1740 ingresó en la universidad de Königsberg, donde estudió, entre otros, a Wolff y Newton. Pocos años después, llegó a ser profesor de esa misma universidad. Desde que comenzó como docente, se fue alejando de las tesis racionalistas de Wolff. Tras leer las obras de Hume y Rousseau, su alejamiento del racionalismo se aceleró considerablemente, sobre todo agravado por la cuestión de la fundamentación metafísica. Cuando estalló la Revolución Francesa, Kant fue uno de sus grandes entusiastas, pues vio en ella las reivindicaciones de la burguesía y el inicio de una época de libertad y justicia. En definitiva, la filosofía de Kant se concentra en torno a tres preguntas fundamentales: ¿Qué puedo saber?, ¿Qué debo hacer? Y ¿Qué puedo esperar si hago lo que debo? A su vez, estas tres preguntas responden a una más general: ¿Qué es el hombre?

Las obras más importantes que escribió el autor fueron las tres críticas: Crítica de la razón pura, donde analiza la naturaleza, la función y los límites de la razón humana, y es la obra de donde se ha extraído el texto analizado; Crítica de la razón práctica,  donde expone su visión ética  y sobre el comportamiento humano; y la Crítica del juicio, obra en la que unifica el dualismo de las dos razones, y comienza  darle importancia al sentimiento humano.

Por último, las repercusiones de la filosofía kantiana fueron innumerables. Su obra fue un punto de partida para la filosofía del siglo XIX; sus teorías sobre las estructuras del conocimiento fueron demostradas por la biología del siglo XX; y, a pesar de su crítica, la metafísica aún persiste hoy en día. Por otro lado, los postulados de la razón práctica fueron el punto de partida para el Romanticismo y para el idealismo hegeliano. Así mismo, su idea del hombre como fin, y no como un medio de producción, tuvo su más directa repercusión en Marx y sus teorías políticas.