Juegos de la Colonia

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Juegos de la Colonia

En este siglo o tiempo se realizan una gran cantidad de tradiciones en los distintos tipos de juegos de la Colonia en Chile. Varios de estos juegos se practicaban en caballos, que era lo que se acostumbraba a usar en la época. En estos juegos, se le suman otra gran cantidad que eran:
Las peleas de gallos, los cuales se realizaban en lugares especiales para eso, llamados “reñideros”.
Este tipo de juegos convocaban a una gran cantidad de público. La unión de hispano-indígena e hispano-chileno queda en descubierto gracias a la práctica de los distintos tipos de juegos que se practicaban.
Algunos de los juegos que practicaban eran de los mapuches y entre ellos están: la chueca, la taba, también otros. Los cuales se juegan o recuerdan ahora generalmente en las fiestas patrias
También jugaban otros juegos de la tradición europea como las chapas, conocido como el cara y sello, los pares y nones, los bolos y también más juegos de apuesta. La rayuela era uno de los que más se tenía aceptación.
Las que fueron famosas son las guerras de piedras, que eran miradas por una gran cantidad de público paseo santiaguino: el Tajamar.

Los juegos que era para familias más acomodadas eran: las escondidas, la gallina ciega, el cordero sal de mi huerta, el otra esquina por ahí, el pimpín serafín, el Ca-ti-ta-ja, el hilo de oro. El juego de la pelota fue traído por los españoles y practicado en anfiteatros especialmente construidos, y luego en las canchas de pelota. El volatín también se juega en canchas, donde igualmente se salta a la cuerda.
En ese tiempo los pasatiempos
de la sociedad eran los paseos en carreta, los juegos de prenda, la infaltable lotería, el ajedrez, las damas, principalmente juegos de mesa, los cuales se jugaban en los salones y cafés. También habían salas especiales para poder jugar cartas.
El juego que se integra a Chile es el billar, el cual se integra en 1982.






Las bolitas, el columpio, el diábolo, el trompo, el emboque, el palo encebado, la carrera de carretas humanas, y de ensacados, el fútbol, y otras competencias, también eran jugadas en la colonia, y fueron a pareciendo a medida que pasaban los años.

















Los oficios

La fundación de ciudades y su posterior crecimiento hicieron necesario la aparición y perfeccionamiento de los oficios. En este contexto, las actividades artesanales tuvieron la mayor importancia para las políticas coloniales por ser imprescindibles para cada instante en la vida de las personas en la colonia. Trabajos como el de; Albañiles, carpinteros, herreros, canteros y sastres, eran los más importantes de los oficios que las ciudades requerían, porque afectaban la vida misma de éstas. Otros oficios de importancia, tenían que ver con la actividad comercial y se podían encontrar en los mercados, calles y ferias de la ciudad, tales como los aguateros, que extraían agua de algunas fuentes o de acequias y la distribuían en barricas sobre mulas. Por su parte los vendedores de velas o “veleros” nutrían el mercado de estos objetos; y así moteros, yerbateros, heladeros y panaderos, entre tantos otros, le daban dinamismo a los aquietados y pausados espacios de la ciudad colonial. Aunque al principio, las producciones de los primeros artesanos como la cantidad de ellos fue lenta y escasa, ya entrado en el siglo XVI se logró tener un grupo significativo de ellos en las principales ciudades de Chile.

























Heladero Panadero























Carpintero Sastre
Vestimentas de hombres

Los hombres usaban trajes cortos, sombreros elegantes y zapatos con puntas. Las ropas típicas masculinas, del antiguo régimen eran los pantalones cortos y ajustados, y las prominentes pelucas. Los
sans culottes de de la Revolución Francesa impusieron el pantalón largo y dejaron de usarse las pelucas. Los nobles y burgueses, para sus reuniones sociales usaban frac, y como ropa de calle, la levita, consistente en una chaqueta larga, ajustada al talle. Pegada al cuerpo usaban camisas, de lienzo, más gruesas para diario y más finas, para vestir en grandes ocasiones. Todo atuendo se acompañaba de bastón. La cabeza era cubierta con un sombrero de copa redondeada, alto, y de alas abarquilladas, que en Argentina, Chile y Uruguay, recibió el nombre de galera. Las medias se reemplazaron por botas.
















Vestimentas de mujeres

En la época colonial los vestidos eran largos, con falsos con alambres, traían encajes en el cuello y en la parte inferior del vestido, eran transparentes, usaban chales que combinaban con su vestidos, la mayoría usaba collares de perla, usaban guantes largos o cortos, los varones saludaban a las damas con un beso en la mano, tapaban su cara con el abanico y solo mostraban sus ojos, usaban sombrero de acuerdo al traje, usaban un corsé apretado y sombrillas que combinaran. Las pelucas también fueron abandonadas por las mujeres, que comenzaron a recoger sus cabellos, adornándolos con alguna joya, cintas o con peinetas de carey o metal para sostener los rulos o bucles. Estas peinetas fueron haciéndose más grandes hasta configurarse el peinetón. Sobre estos elevados peinados, se colocaban cofias o mantillas. Sus vestidos eran vaporosos, de amplias faldas, que aumentaban su volumen con el uso del miriñaque, una enagua sostenida por arcos metálicos, que se colocaban debajo de la falda, y de talle alto. Las mujeres de la nobleza y la burguesía usaban corsé, para estrechar su cintura.





















Costumbres de la colonia

Las reuniones sociales adquirieron gran importancia entre la clase alta y media. En ellas, las mujeres se dedicaban a jugar a las prendas y al naipe, mientras que los hombres jugaban ajedrez y damas. Las familias eran muy numerosas, y los matrimonios eran acordados por los padres de los cónyuges.
La clase alta comenzó a buscar todo tipo de vestidos y muebles de lujo; en la moda femenina los colores oscuros fueron reemplazados por otros más alegres y llamativos.

Los hombres vestían el típico traje que se usaba en Europa: casaca y chaleco, calzón corto, medias de seda, ligas de lujo, zapatos con hebillas, bastón y espadín.

Los encuentros en la calle eran muy bien vistos, ya que después de la siesta, las tiendas se abrían y aparecían los paseantes por el puente de los tajamares en Santiago, quienes habitualmente conversaban sobre la guerra contra Inglaterra, noticias de España o los sucesos más importantes que ocurrían en la ciudad.

Más tarde, estas misma conversaciones pasarían a convertirse en importantes tertulias en la casa de algún criollo acomodado.



















reunión en tertulias, se tocaban instrumentos
como guitarra, guitarrón y arpa.




















Escuela Pdte. José Manuel
Balmaceda y Fdez.
Talca


La Colonia
en Chile







Nombre:
Yamila Navarro Ayala
Curso: 6º B
Año: 2008
Ramo: Artes visuales