Instrumentos de la orquesta

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Breve historia de la orquesta

El desarrollo y establecimiento de la orquesta se produjo entre 1600 y 1750. En la primera ópera importante, Orfeo (1607), el compositor italiano Claudio Monteverdi utilizó una orquesta con una sección de cuerdas central aumentada mediante otros instrumentos y vinculada armónicamente al bajo continuo (un instrumento bajo melódico, como el violonchelo o el fagot, además del soporte del clavicémbalo o el órgano). Durante el siglo XVII, las orquestas se hicieron comunes no sólo en las representaciones de óperas, sino también como conjuntos mantenidos por familias aristocráticas para sus conciertos privados. A principios del siglo XVIII, la combinación de primeros y segundos violines, violas, violonchelos y contrabajos se convirtió en habitual para las cuerdas; además se usaba un par de oboes o flautas o ambas posibilidades, y un fagot. Generalmente había un clavicémbalo o un órgano que tocaba la parte del bajo continuo como soporte para las cuerdas. El recién inventado clarinete se añadió a la orquesta a mediados del siglo XVIII y se popularizó agregar un par de flautas, oboes, clarinetes y fagotes. La trompa de caza también entró en la orquesta, y se la usaba para evocar la atmósfera de la caza y para dar volumen y riqueza al conjunto. Las trompetas y los timbales, anteriormente reservados únicamente para los nobles, se usaron a veces cuando el texto de una ópera o de una cantata hacía alusiones a la realeza; más adelante, las trompetas se añadieron por su brillo sonoro. Los trombones, utilizados durante siglos en la música religiosa y en las bandas municipales, entraron en la orquesta de ópera a finales del siglo XVIII y en la orquesta sinfónica a principios del XIX. A finales del siglo XVIII el bajo continuo cayó en desuso así como los instrumentos de teclado dentro de la orquesta. La moda de imitar la música militar turca introdujo el triángulo, los platillos y el bombo. La tuba entró en la orquesta sólo en el siglo XIX, como resultado de la experimentación con los instrumentos de metal. Sus predecesores habían sido el serpentón (un cuerno de madera en forma de S con agujeros para los dedos) y el oficleide (una corneta baja con llaves). Hasta el siglo XVIII las orquestas acostumbraban a tener de 20 a 30 miembros. Durante la vida de Ludwig van Beethoven el tamaño aumentó de 30 a 40 músicos. A medida que los compositores diseñaron maneras nuevas y dramáticas para expresar sus sentimientos con la música, las orquestas crecieron; a principios del siglo XX se consideraba idónea la cifra de cien músicos.

Director


Dirección (música), arte de dirigir a instrumentistas y cantantes en la interpretación de una obra musical. Los directores modernos suelen utilizar gestos con la mano: usan la derecha para indicar la métrica (la cantidad de pulsos por compás) y el tempo (la velocidad), mientras que la izquierda señala las entradas de los diferentes instrumentos y se utiliza para comunicar aspectos de la interpretación musical, como son los cambios de intensidad o volumen. La mano derecha se mueve según unos patrones reconocidos de dos, tres, cuatro o más pulsos por compás. Estos patrones tienen en común un movimiento hacia abajo llamada primera parte o pulso del compás y otro hacia arriba, último pulso del compás. Los directores de los conjuntos instrumentales suelen usar una batuta, aunque es raro que se utilice para grupos reducidos de cámara o para dirigir a un coro.

Los directores modernos son los responsables de la interpretación durante una actuación. Como tales aparecieron a partir del siglo XIX; en tiempos anteriores a esa fecha, el director -a menudo uno de los músicos- cumplía principalmente la función de marcar los tiempos. Los directores de pequeños grupos corales que interpretaban música polifónica en el renacimiento marcaban el tiempo con sus manos o golpeando una mesa o el suelo con un rollo de papel o un bastón. En el barroco, las armonías que ejecutaba el intérprete del continuo al teclado eran uno de los rasgos esenciales de la mayor parte de la música. El director (que a menudo era el propio compositor) mantenía unido al grupo mediante el pulso continuo del teclado. En las orquestas operísticas, el primer violinista o concertino, asumía la función del director, mediante golpecitos del arco del violín o con señales de la mano si era necesario. La dirección a mano de un teclista o un concertino fue una práctica habitual durante las primeras épocas del romanticismo.

Durante el siglo XIX, la dirección se convirtió gradualmente en una profesión de virtuosos que exigía total dedicación. Ello era en parte el resultado de los esfuerzos de los compositores-directores por alcanzar los más elevados niveles de interpretación. Pero también fue la consecuencia de los nuevos ideales estéticos del romanticismo, que elevó la música a un rango más alto entre las artes que en cualquier época pasada. Entre los primeros compositores que actuaron a la vez como directores destacan los alemanes Carl Maria von Weber y Felix Mendelssohn y, especialmente, el francés Hector Berlioz, que escribió el primer tratado sobre el arte de la dirección. El alemán Richard Wagner y el austriaco Gustav Mahler tuvieron una influencia muy especial a finales del siglo. Estos compositores-directores también se situaron a la vanguardia de las innovaciones estéticas de este periodo. Tomaron distancia del conjunto, colocándose frente a los músicos para su dirección. También introdujeron la batuta.

En el siglo XX la tradición del compositor-director se mantuvo con músicos como el estadounidense Leonard Bernstein y el francés Pierre Boulez. La creciente importancia del director sacó a la luz también a una serie de músicos que eran conocidos principalmente por su labor de dirección. Entre ellos se encuentran, en el siglo XIX, Hans von Bülow y Hans Richter y, ya en el siglo XX, a Arturo Toscanini y Fritz Reiner.

La labor de estos directores y compositores-directores ha forjado el concepto moderno de la interpretación orquestal y coral como un todo musical unificado y guiado por una sola inteligencia. Los directores modernos se describen como unos virtuosos cuyo instrumento es la orquesta. Uno de los ingredientes para la efectividad de su actuación es la fortaleza de su personalidad, así como los conocimientos musicales y la destreza técnica. Dado que los directores del siglo XX poseen un prestigio que en el romanticismo decimonónico se reservaba para los pianistas y en el siglo XVIII se ofrecía a los cantantes virtuosos, están en posición de promover varias innovaciones musicales. Serge Koussevitzki, Henry Wood y Leopold Stokowski se cuentan entre los directores que abogaron en favor de la causa de la música contemporánea, siguiendo el ejemplo de Berlioz, Hans von Bülow, Wagner y Mendelssohn durante el siglo XIX.



Instrumentos de cuerda


Instrumentos de cuerda, nombre con el se conoce a la familia de instrumentos en los que el sonido se produce por la vibración de una cuerda. Entre sus integrantes se encuentra la familia de la cuerda frotada (violín, viola, violonchelo y contrabajo), en la que el sonido se produce al frotar la cuerda con un arco, los instrumentos en los que la cuerda es golpeada por un martillo, como el del piano, y aquellos en los que la cuerda es pulsada por los dedos del intérprete o por un plectro, como la guitarra y el arpa. En la orquesta moderna esta denominación se utiliza para referirse a los instrumentos de cuerda frotada anteriormente citados.

LA FAMILIA DE LAS VIOLAS


Este grupo fue muy importante en las músicas renacentista y barroca (véase Barroco (música); Renacimiento (música)). Los hombros del instrumento forman ángulo agudo con el cuello, el fondo es plano y el mástil cuenta con trastes. El arco es curvo. Toda la familia se toca sosteniendo el instrumento entre las piernas. Hay tres tamaños de violas: soprano, tenor y bajo. Además, hubo un tipo contrabajo conocido como violone. Sus cuerdas se afinaban a intervalos de cuarta, excepto las cuerdas centrales que lo estaban a intervalo de tercera. Durante el periodo barroco las violas fueron gradualmente sustituidas por la familia del violín. En el siglo XVIII J. S. Bach todavía utiliza en alguna ocasión este instrumento, como en la Pasión según san Mateo o los Conciertos de Brandeburgo. En el siglo XX, gracias a la interpretación de la música antigua según criterios filológicos, se ha vuelto a cultivar la viola da gamba e incluso se han compuesto nuevas obras para ella.

LA FAMILIA DEL VIOLÍN


El violín se desarrolló durante la primera mitad del siglo XVI a partir de la viola da braccio. Hubo antecedentes de este tipo de instrumento en Asia y en China, pero está clara su relación con el instrumento europeo. Durante una parte del siglo XVII, los compositores escribieron tanto para viola como para violín, si bien músicos como Giovanni Battista Vitali y Giuseppe Torelli comenzaron a explotar la brillantez y las posibilidades técnicas del nuevo instrumento. A comienzos del siguiente siglo continuaron esta tendencia Vivaldi, Tartini y Pietro Antonio Locatelli. Sus conciertos para violín muestran los mayores avances del instrumento y su capacidad para el virtuosismo y la expresión lírica. Los mejores violines, violas y violonchelos fueron construidos en esta época por los maestros Stradivarius, Amati y Giuseppe Antonio Guarneri, todos ellos establecidos en la ciudad italiana de Cremona. Gracias a sus arcos más rectos, cuerdas más tensas y posiciones para tocar más angulosas, los instrumentos de la familia del violín pudieron ofrecer un volumen mayor que el de las violas, cuestión ésta importante ante el aumento de tamaño de las salas de concierto. La aparición de la ópera, así como el interés barroco por la expresividad y la brillantez, junto con la aparición de obras con instrumentos solistas, condujeron a la supremacía de los violines.

En la orquesta moderna hay cuatro instrumentos dentro de la sección de la cuerda: el violín (dividido, a su vez, en dos secciones), la viola, más grande que el violín y de sonido más grave y velado, el violonchelo y el contrabajo, estos últimos se apoyan en el suelo en lugar de sobre el cuello del intérprete. Todos ellos tienen aberturas de resonancia con forma de ‘f’, clavijas para tensar las cuerdas y escotadura central. Sus cuatro cuerdas (el contrabajo puede tener cinco) son de tripa entorchada en un alambre de acero. Se afinan por quintas en violín, viola y chelo, mientras que el contrabajo lo hace en cuartas. Además de ser el corazón de la orquesta, la familia del violín se utiliza en la música de cámara, bien como una orquesta de cuerdas o en agrupaciones de menor tamaño.


Instrumentos de viento


Viento-madera


Instrumentos de viento-madera, nombre con que se conoce la familia orquestal de instrumentos musicales cuyo sonido, igual que el de los instrumentos de metal, se produce por la vibración de una columna de aire, y que están fabricados en madera, o lo estuvieron originalmente.

La boquilla y el taladro (sección transversal de la columna de aire) determinan su timbre: el oboe y el fagot llevan lengüeta doble, el clarinete lengüeta simple y la flauta un agujero para la boca a través del cual sopla el intérprete. La orquesta moderna está compuesta de la familia de las flautas (incluido el flautín y, en ocasiones, la flauta alta y la flauta baja), la familia de los oboes (incluido el corno inglés, y a veces el heckelfón y el oboe bajo), la familia de los clarinetes (incluido el clarinete alto en mi bemol, el clarinete bajo y a veces el clarinete contrabajo y la tuba tenor) y la familia de los fagotes (incluido el contrafagot).

Durante el renacimiento, las chirimías de lengüeta doble eran los instrumentos de viento-madera más comunes, construidos en diferentes tamaños. Su sonido era ronco y fuerte, por lo que generalmente estaban considerados como instrumentos para ser tocados en el exterior (Lully desterró de sus interpretaciones todos estos instrumentos excepto la flauta dulce cuando entró a formar parte de la corte de Luis XIV). Esto dio lugar al desarrollo de una familia de taladro más estrecho y lengüeta doble para uso en interiores.

OBOE


El oboe apareció por primera vez en Francia hacia 1660, y ya entonces se parecía mucho a los instrumentos actuales. Evolucionó de la chirimía tiple e inmediatamente fue aclamado por su variedad tonal y su calidad expresiva, si bien los musicólogos coinciden por lo general en que los primeros oboes poseían un tono estridente y desafinaban con facilidad. Otros tipos de oboe fueron el oboe d’amore (afinado una tercera más grave que el oboe normal) y el oboe da caccia (afinado una quinta por debajo, la misma escala que el corno inglés); aunque el oboe d’amore ya no forma parte de la orquesta, se sigue utilizando para interpretar pasajes solistas por su característico tono dulce, como los de las cantatas de Johann Sebastian Bach. El oboe da caccia fue arrinconado de la orquesta sobre todo por el corno inglés durante el siglo XIX. La pureza de tono del oboe moderno ha hecho que su nota sirva normalmente como referencia para afinar el resto de los instrumentos de la orquesta, pero la dificultad que entraña soplar el aire a través de una boquilla de lengüeta doble hace que las familias de los oboes y los fagotes resulten difíciles de interpretar en sus registros bajos.

FAGOT


El fagot surgió a mediados del siglo XVII a partir de su equivalente para exteriores el dolcian o bajón, y adquirió rápidamente popularidad como instrumento orquestal durante el periodo barroco. Se utilizaba principalmente para apoyar la línea baja de las cuerdas graves, pero su gama excepcionalmente amplia le confirió también pasajes solistas (sobre todo en el registro tenor). El sonido del fagot se funde especialmente bien con los cornos, y en la música del clasicismo y principios del romanticismo a menudo se utiliza una pareja de fagotes junto con otra de cornos para crear una textura homogénea a cuatro voces (como, por ejemplo, en el nocturno de la música de Mendelssohn para Sueño de una noche de verano, 1826). El contrafagot se añadió a finales del siglo XVIII para proporcionar una fuerza adicional a las líneas graves de la orquesta y a menudo se utilizó igualmente para fundirlo con los trombones (como, por ejemplo, en la Sinfonía nº 1 de Brahms, 1876). Es el instrumento de sonido más grave de la orquesta.


El fagot es uno de los miembros de la familia deviento-madera y doble lengüeta con sonido más denso. Se fabrica demadera y metal. Consta de un tubo en cuatro secciones que mide en total2,4 metros.




FLAUTA


La flauta travesera llegó a Europa durante el siglo XII, utilizándose sobre todo para la música militar. Hacia mediados del siglo XVII ya se había convertido en un elemento importante de la orquesta barroca, desplazando en gran medida a la flauta dulce. Durante el siglo XIX sufrió una profunda transformación, añadiéndosele varias teclas extras y sustituyendo el cuerpo, tradicionalmente de madera oscura, por otro de metal plateado. A veces va acompañada por la pequeña flauta denominada flautín o piccolo (con un sonido una octava más alta que la flauta normal), y más raramente por las modalidades alta o baja (con un sonido una cuarta y una octava más baja, respectivamente). La flauta dulce ha vuelto a resurgir en el siglo actual, a partir de la familia Dolmetsch, que la incorporó de nuevo en la interpretación de música antigua, y también debido a su utilización como instrumento de enseñanza en los colegios. En la música orquestal, las flautas interpretan normalmente pasajes solistas (por ejemplo, la introducción del Preludio a la siesta de un fauno, de Debussy, 1894), pero su octava grave queda fácilmente ahogada en los pasajes más sonoros.

CLARINETE


El clarinete se desarrolló a mediados del siglo XVIII a partir del antiguo chalumeau, y entró a formar parte de la orquesta gracias a la utilización por parte de Mozart de una pareja de ellos en sus sinfonías, conciertos y óperas de la última época. Amplió el timbre del chalumeau y extendió considerablemente su gama alta. El clarinete normal está afinado en si bemol (el clarinete en la utilizado por Mozart ha ido perdiendo presencia en el siglo XX), mientras que el clarinete tenor en mi bemol está afinado una cuarta más alta (las bandas militares utilizaban esporádicamente clarinetes en do y en re). El clarinete tenor en fa y el clarinete bajo están afinados una cuarta y una octava más baja, respectivamente, que el clarinete normal, mientras que el inusual clarinete contrabajo está afinado dos octavas más bajas. Igual que los oboes, los clarinetes se siguen fabricando en maderas duras oscuras (como el ébano), aunque los clarinetes bajos y contrabajos también llevan una cantidad considerable de tubos y pabellones metálicos. De tonalidad suave, los clarinetes se distinguen dentro de los instrumentos de viento por su capacidad para producir un sonido igualmente potente en cualquier parte de su gama, extraordinariamente amplia, de más de 3 ½ octavas, así como un sonido notablemente suave en la parte baja de la gama.

El clarinete es un instrumento de lengüeta simple. Elconstructor de flautas alemán Johann Christoph Denner fabricó el primerclarinete a finales del siglo XVIII modificando el chalumeau, uninstrumento folclórico. Los clarinetes antiguos que aquí aparecen sonmás sencillos que las versiones modernas.


SAXOFÓN


En ocasiones, las orquestas modernas dan cabida a los saxofones, fabricados normalmente en metal, pero clasificados entre los instrumentos de viento-madera debido a que, igual que el clarinete, utilizan una boquilla de lengüeta simple. Inventado por Adolphe Sax en 1840 para ser utilizado en las bandas, es el miembro más joven de la familia de instrumentos de viento-madera. Se construyen en siete tamaños: sopranino en mi bemol, soprano en si bemol (equivalente en gama al clarinete en si bemol), alto en mi bemol, tenor en si bemol (el utilizado con mayor frecuencia por los músicos de jazz), barítono en mi bemol, bajo en si bemol y contrabajo en mi bemol. De todos ellos, únicamente las versiones alto y tenor se utilizan de forma habitual en la orquesta, en la que los introdujo Berlioz poco después de su invención.


Viento-metal

Instrumentos de metal, esta categoría engloba todos los instrumentos que anteriormente se fabricaban con bronce, aunque hoy día se empleen otras aleaciones. No incluye instrumentos metálicos como la flauta, que en el pasado fue de madera, o aquellos en los que vibra una lengüeta (saxofón, por ejemplo).

FUNCIONAMIENTO Y TIPOS


Los metales se encuentran dentro de la familia de los aerófonos, es decir, aquellos que necesitan la formación de una columna de aire en su interior para que puedan emitir un sonido. En los instrumentos de la familia del metal se sopla sobre una embocadura, en la que los labios del intérprete hacen de lengüetas, a diferencia de los aerófonos de madera como el oboe o el clarinete, en los que la embocadura consta de una o dos lengüetas propias del instrumento (véase Instrumentos de viento-madera). Además de utilizar la embocadura, el intérprete de un instrumento de metal puede modificar el aire del interior a través de pistones, como es el caso de la trompeta, o de una vara, como sucede con el trombón. En estos casos, la disminución o aumento del espacio recorrido por el aire es lo que hace posible las distintas alturas del sonido.


AGRUPACIONES ORQUESTALES


A los instrumentos de metal es frecuente verlos agrupados en orquestas o bandas. La familia orquestal incluye la trompa, la trompeta, el trombón y la tuba. Debido a su capacidad de emitir un sonido intenso y potente, en el caso de la música orquestal suelen emplearse para resaltar pasajes que requieren de una energía y un apoyo especiales. La orquesta clásica de finales del siglo XVIII incluía por lo general dos trompas y a veces dos trompetas. Ludwig van Beethoven hizo mucho por ampliarla, sobre todo en sus últimas sinfonías con la introducción de tres trombones y hasta cuatro trompas. Los compositores del último romanticismo aumentaron el tamaño de la orquesta en el siglo XIX hasta llegar a la extravagancia y a lo inabarcable. Uno de estos compositores románticos fue Hector Berlioz, que incluía en sus plantillas instrumentales tal número de músicos que difícilmente podían interpretarse obras como la Sinfonía fantástica tal y como él hubiera deseado. El siglo XX asistió a una reducción de la plantilla orquestal.

LAS BANDAS


Las agrupaciones más pequeñas, como el quinteto de metales, son populares tanto entre los músicos como entre el público, en tanto que las bandas de metales tienen un papel importante en la vida musical de toda Europa (sobre todo en el norte de Inglaterra) y de Estados Unidos y Canadá, donde son famosas las bandas que amenizan desfiles o acontecimientos deportivos. La composición de estas bandas varía mucho, si bien suele incluir cornetas de pistones, fliscornos, eufonios, trombones, tuba percusión y, a veces, saxofones.


La trompa, originariamente instrumento de caza, se desarrolló como instrumento orquestal en Alemania durante el siglo XVIII. La que aquí aparece es doble, se puede afinar en fa y si bemol al cambiar una válvula transpositora. El intérprete varía la afinación cambiando la posición de su mano dentro del pabellón.


La flexibilidad del trombón se despliega en el Concierto para trombón compuesto por Nikolái Andréievich Rimski-Kórsakov. Otras obras para este instrumento son la Sonata de Paul Hindemith, el Concerto d'hiver de Darius Milhaud y la Elegy for Mippy II de Leonard Bernstein.


Instrumentos de percusión



Instrumentos de percusión, familia de instrumentos que producen sonido al golpearlos o al agitarlos. En todo el mundo existe una gran variedad de este tipo de instrumentos. Están considerados los más antiguos y han recobrado un papel muy importante en la orquesta del siglo XX.


INSTRUMENTOS DE ALTURA DETERMINADA


Entre los instrumentos de altura determinada se encuentran los timbales, el más importante de la orquesta dentro de esta familia. Las partes escritas para timbales aparecen por primera vez a mediados del siglo XVII, durante el periodo barroco. En la orquesta clásica se utilizaron dos tipos: uno afinado en la tónica y el otro en la dominante (primero y quinto grados de la escala). Durante el siglo XIX se incorporó un tercero. En obras del siglo XX se han llegado a utilizar cuatro o más timbales, con el consiguiente aumento de intérpretes (La consagración de la primavera de Stravinski o Los planetas de Holst).

En el mismo grupo se encuentra la celesta, que se toca con teclado como el piano, el campanólogo (que se percute con baquetas de piel o plástico) y los instrumentos percutidos con martillos: el carillón, el glockenspiel, el vibráfono, los crótalos, el xilófono y la marimba. A finales del siglo XIX estos instrumentos se utilizaban esporádicamente y para añadir efectos especiales. Durante el siglo siguiente se han afirmado dentro de la formación orquestal permanentemente. El glockenspiel puede utilizarse para reforzar la melodía o como si se tratara de campanas. Apareció relativamente pronto respecto a otros instrumentos de percusión y adoptó varias formas, entre las que destaca la de lira para las bandas, donde las láminas están montadas horizontalmente sobre un soporte con forma de lira; y la que incorpora teclado, utilizada por Mozart en La flauta mágica (1791) y por Messiaen en la sinfonía Turangalîla (1946-1948). El modelo orquestal más común, con láminas de acero colocadas horizontalmente en una caja de resonancia que se golpean con pequeños martillos, apareció en el siglo XIX. La celesta, inventada a finales del mismo siglo, es muy similar, si bien su sonido es más tenue. Apareció por primera vez en el ballet de Chaikovski El Cascanueces (1891-1892). El xilófono, conocido a principios del mismo siglo, se incorporó a la orquesta a partir de la Danza macabra (1874) de Saint-Saëns. En 1880 Chaikovski incorporó el campanólogo en su obertura 1812. Otros instrumentos de altura determinada son los tambores metálicos de Trinidad y los gongs.

INSTRUMENTOS DE ALTURA INDETERMINADA


Entre los instrumentos de percusión que emiten sonidos sin altura determinada destacan el tambor, la caja y el bombo. En el siglo XIX este grupo ha aumentado con la incorporación de los bongos y la conga, procedentes de la música iberoamericana, y el tom-tom de los aborígenes del norte de América. El pandero está relacionado con este grupo. Es un tambor de aro al que se pueden añadir objetos metálicos para producir otros sonidos (pandereta). La base de la batería utilizada en la música jazz y rock se compone, principalmente, de una caja clara, un bombo, unos timbales y varios platillos.

Otros instrumentos destacables son el triángulo (golpeado con una varilla metálica), los platos (se entrechocan), el tam-tam, el cencerro, los cascabeles y el yunque (normalmente más pequeño que el normal).

Entre los de madera podemos incluir las castañuelas (en las orquestas montadas sobre un mango), las maracas y la cabaca, procedentes de la música iberoamericana y fabricadas originariamente con calabazas, las claves (dos cilindros de madera que se hacen sonar entrechocándolos), el wood block o caja china (tacos de madera con una ranura para que tenga resonancia, que se golpea con una baqueta), y el temple block (parecido a la caja china pero con forma esférica y montado sobre un soporte con otros de diversos tamaños). La utilización de técnicas de interpretación diferentes añade muchos tipos de sonidos.

HISTORIA


La aparición de los instrumentos de percusión en la orquesta europea es el resultado indirecto de la influencia asiática y africana (como se puede apreciar por el origen no europeo de la mayoría de los mismos). Los timbales derivan probablemente de los tambores llegados a Europa durante los siglos XII y XIII, traídos por las cruzadas. Hasta el siglo XVII no formaron parte permanente de la música orquestal.

El siglo XVIII trajo tambores como los de la música militar turca (la de los jenízaros) que se popularizaron en la música de bandas. Gluck en Ifigenia en Táuride (1779), Mozart en El rapto en el serrallo (1782), Haydn en su sinfonía Militar (nº 100, 1794), y Beethoven en la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125, compusieron música alla turca en la que incluyeron el bombo, los triángulos y los platos. Éste fue el inicio de la posterior ampliación de la familia orquestal de la percusión, aunque durante mucho tiempo esta incorporación sólo se realizaba para incluir una nota de exotismo. Muchos de estos instrumentos aparecieron en óperas cuyo argumento se desarrollaba en lugares lejanos. A finales del siglo XIX la forma del poema sinfónico sirvió también a esta intención. Así, la moda por la cultura española facilitó la introducción de las castañuelas y de la pandereta en obras como el poema sinfónico España (1883) de Emmanuel Chabrier.

En el siglo XX ha seguido aumentando este grupo de instrumentos por dos causas fundamentales: la facilidad para viajar por todo el mundo y el intercambio cultural que esto permite, y el interés de los compositores por utilizar la orquesta como una herramienta para producir las más sutiles variaciones tímbricas, incluso como medio para expresar ideas cada vez más abstractas. A todo esto se ha añadido la alta calidad alcanzada en la fabricación de este universo de instrumentos, tanto en el mundo aficionado como en el profesional.