Comentario de texto histórico: La I República Española

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La I República española.


El texto es un fragmento del discurso desarrollado por el diputado republicano federal Francisco Pi i Margall, un día después de la dimisión del rey Amadeo I, lo que obliga a una reunión extraordinaria de congreso y senado conjuntamente, para, abordar una solución. El texto es argumentativo, aunque también reivindicativo de la nueva situación, es un discurso sólido y convencido. El texto es concretamente una circular interna a los gobernadores civiles mandada por el ministro de Gobernación que en estos momentos es Pi i Margall. El autor es un reconocido líder de la "izquierda burguesa", seguidor de las ideas revolucionarias y pseudo anarquistas de Proudhon, Herder y Hegel, es un brillante orador y ardiente defensor del federalismo y de los derechos de la clase obrera.

 

Comienza el texto exponiendo los hechos históricos que han conducido a la proclamación de la republica y la decisión de las cortes soberanas, lo que conduce a concluir que estamos ante una solución a un grave problema. Es un texto tajante en su seguridad legal, pero preventivo, que revela los miedos y temores que despierta la republica.

El problema histórico planteado es la proclamación de la I República por unas Cortes que han asumido transitoriamente, de forma revolucionaria, todos los poderes, aunque la mayoría de sus miembros eran monárquicos, pero que se habían encontrado en un callejón sin salida.

 

Amadeo de Saboya: Rey de España entre 1870-1873. Hijo de Víctor Manuel II, rey de Italia. Su valedor será el general Prim, el cual habrá sido asesinado cuando él llegue a España. Será un rey respetuoso con la Constitución, pero fue incapaz de hacer frente a una situación de inestabilidad política, no consiguiendo ganarse el respeto del pueblo, por lo que abdicó en febrero de 1873. Personalmente era un hombre tímido, altivo, poco simpático, impopular, al que le costaba hablar en castellano. Sufrió dos atentados.

República: Es el sistema de gobierno que preconiza que el jefe del Estado salga de la voluntad popular. Los principios se basan en un régimen constitucional con división de poderes y cuyo dirigente máximo es un presidente. En España ha habido dos intentos de República, pero ambas han fracasado porque se han dado en un contexto de radicalización e inestabilidad.

Sufragio universal: Sistema electoral que no excluye del derecho de voto a ninguna categoría de ciudadanos (exceptuando edad y nacionalidad). Fue uno de los principales ejes de las luchas sociales y políticas desde su conquista en las primeras etapas de la Revolución Francesa y el primer motor de las reivindicaciones de las clases populares. Lasx mujeres no conseguirían el derecho al voto hasta el S. XX.

 

Este texto se enmarca en el contexto histórico del gobierno de Prim tras el triunfo de la revolución de 1868 y el exilio de Isabel II. A falta de rey, Serrano se convirtió en regente y Prim formó un gobierno de progresistas y demócratas. Se aprobó una amplia legislación para desarrollar la Constitución. En el terreno económico llevaron una política librecambista y se adoptó una reforma monetaria y se puso en circulación la peseta. Este Gobierno se encontró con varios problemas: La crisis cubana que acabó por hipotecar la Hacienda y la acción de gobierno en España; y el desengaño político que se tradujo en un clima social de continua agitación, donde hubo levantamientos campesinos.

Prim emprendió la difícil tarea de buscar un rey que fuera una persona de prestigio, de sangre real y que no fuera un Borbón, que tuviera el respaldo de las Cortes y de los gobiernos extranjeros. Finalmente, Amadeo de Saboya aceptó la Corona.

Amadeo desembarcó en Cartagena el 30 de diciembre de 1870 y recibió la noticia del asesinato del general Prim 3 días antes. El reinado de Amadeo I fue un fracaso porque se encontró solo. Le hicieron un vacío en la Corte y le aislaron. El apoyo al príncipe Alfonso se fue abriendo paso entre las élites del país que se hicieron alfonsinas. Le rechazaron también los industriales y financieros (no creían que diera estabilidad al país), igualmente le rechazaban los carlistas, los republicanos y las clases populares. Fueron dos años de gobiernos inestables y se unieron los escándalos, las mociones de censura y la manipulación electoral. En el segundo año el conflicto cubano se agravó y estalló la tercera guerra carlista en el País Vasco y se extendió a Cataluña. Amadeo I sólo esperaba el momento para abdicar. Cuando el Congreso respaldó al Gobierno, Amadeo presentó su abdicación el 11 de febrero de 1873 y la Cámara proclamó la República.

 

El Congreso eligió a Estanislao Figueras (primer presidente) como “jefe del poder ejecutivo”, al frente de un gobierno de republicanos. La República nacía de forma irregular ya que en el texto se dice que las Cortes reunificaron los poderes del Estado y no tenían derecho a emprender una unificación, y sin apoyos políticos suficientes. En el exterior, sólo Estados Unidos y Suiza reconocieron y apoyaron el nuevo régimen. En el interior, los sectores conservadores rechazaron a la República. Los carlistas recrudecieron la guerra en el norte y el grupo alfonsino comenzaba a recibir apoyos entre las clases medias y altas. Los progresistas radicales, mayoría en el Congreso, pasaron a la oposición.

Sus partidarios no tenían una visión común de lo que debía ser la República. Para la burguesía intelectual debía traer democracia, derechos individuales y desarrollo económico. Para los campesinos y trabajadores urbanos debía aportar reformas sociales. Es decir, una auténtica revolución. El movimiento estaba dividido entre los federalistas y los unionistas. En los primeros días se produjeron levantamientos campesinos con ocupación de tierras y linchamientos. También surgieron intentos de insurrección federalista, pero Pi i Margall consiguió evitar la proclamación del Estado republicano catalán.

La inesperada dimisión de Figueras convirtió en presidente a Pi i Margall (segundo presidente).Uno de los objetivos de esta circular a los gobernadores civiles, por parte del ministro de la Gobernación, Pi i Margall, es dejar claro que a pesar de la proclamación irregular de la República, lo cierto es que le precede la abdicación de Amadeo de Saboya, y que dicha proclamación ha tenido lugar sin alteración del orden público, lo cual ha de quedar bien claro y se ha de mantener así para quitarles argumentos a los enemigos del sistema republicano que tienden a identificar república con desorden y revolución.

En el texto se van resaltando los valores o principios de “Orden, Libertad y Justicia”, defendidos por todos los republicanos, faltando la “Propiedad” para plasmar la ideología burguesa de la época. “Orden” porque es la garantía del cumplimiento de los derechos de los ciudadanos y el imperio de la ley. La I República tendrá que hacer frente al movimiento cantonalista, a las huelgas obreras, a la tercera guerra carlista y a la guerra de Cuba. “Libertad” entendiendo por ella la vigencia de una amplia declaración de derechos y libertades individuales que se recogerán en la Constitución de 1869, pero que luego se irán limitando por la alta conflictividad social. Y “Justicia” en el sentido de no dejar fuera de la ley a ningún partido político, siempre que no promueva a un levantamiento armado, puesto que desde la aprobación del sufragio universal cualquier pronunciamiento militar está injustificado. Se refería a los carlistas y a las organizaciones obreras y republicanas extremistas.

En el texto se pide a los gobernadores civiles que no permitan la coacción electoral por parte de los caciques y que no participen ellos en el fraude electoral mediante el falseamiento de las actas electorales. Pi i Margall revela así un nuevo sentido ético a la política. Además, hay un manifiesto deseo por parte del nuevo gobierno republicano de no volver a frustrar las expectativas de los trabajadores y campesinos.

Pi i Margall presentó su dimisión el 18 de julio.

El nuevo presidente, Nicolás Salmerón (tercer presidente), liberal a ultranza, inició un giro a la derecha. Dio plenos poderes al Ejército y fue sofocando los focos de sublevación. A comienzos de septiembre prefirió dimitir antes de firmar dos sentencias de muerte.

Le sustituyó Emilio Cautelar (cuarto presidente) que acentúo el giro autoritario. Obtuvo de las Cortes poderes extraordinarios, restableció las quintas, suspendió varios derechos constitucionales y ordenó un alistamiento masivo. Consiguió sofocar definitivamente la revolución. Sólo Cartagena resistió. La caída de Cautelar precipitó el golpe de Estado. Mientras se estaba votando un nuevo Gobierno, unidades del Ejército ocuparon los puntos clave de la capital. El general Pavía anunció que se iba a constituir un Gobierno militar de emergencia, presidido por el general Serrano. Era, el fin de la I República.