Atenas y Esparta

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Areópago: El consejo de Areópago era el más importante de los tribunales atenienses. Tenía sus sesiones en la colina de Ares (en griego Areios pagos), de donde le viene el nombre. El Areópago esta situado enfrente del Acrópolis. Su función consistía en juzgar crímenes y homicidios premeditados, heridas con intención de matar, de incendios de casas habitadas y de envenenamientos. Las penas que solía dictar eran la muerte en los 3 primeros casos y el destierro y la confiscación de bienes en el cuarto. Al principio los miembros del Areópago (llamados areopagitas) eran eupátridas (nobles); más tarde con Solón (siglo VI a.C) eran arcontes; y en su etapa final procedían de todas las clases sociales.Paladion: Estaba situado en el antiguo santuario de Palas Atenea, la cual, en calidad de defensora de la ciudad, simbolizaba también la protección de sus habitantes. Juzgaba los homicidios involuntarios, la investigación a los asesinatos y la complicidad en la muerte de cualquier persona, ciudadanos o no. En el primer caso no había condena; en los dos últimos casos, la pena era el destierro sin confiscación de bienes. El regreso del condenado dependía de la autorización de los parientes de la victima.Delfinion: Situado cerca del templo de Apolo Délfico. Juzgaba las causas de homicidio en defensa propia o con diversos atenuantes, tales como accidentes en los juegos, equivocación en el combate, o los casos de flagrante delito de adulterio.Freatis: A las orillas del mar en el puerto del Pireo, juzgaba a los exiliados temporalmente por homicidio involuntario, acusados de nuevos asesinatos o de heridas con premeditación. Si el acusado acudía, dado que todavía no se había purificado de la mancha anterior, no podía pisar las tierras del Ática y tenia que defenderse desde una barca mientras los jueces permanecían sentados en la orilla. En caso de absolución podía volver al exilio, pero si era condenado debía morir.Heliea: Era el tribunal popular de justicia. Juzgaban todas aquellas causas que no eran competencia de los tribunales de delitos de sangre. Los jueces de este tribunal llamados heliastas, eran los representantes del pueblo elegidos por sorteo. Para ser heliasta bastaba con ser ciudadano libre, haber cumplido 30 años y estar al día en cuanto a impuestos. Asimismo, tenían que jurar ser defensores de cualquier ataque al pueblo, colaborar en la exacta aplicación de las condenas, no aceptar sobornos y votar con imparcialidad después de haber escuchado al acusador y al acusado. Este compromiso incluía la petición de la propia muerte en caso de perjurio. Estos jueces o más que jueces, verdaderos miembros de un jurado intervenían por partes, en distintos tribunales a la vez; con el nombre genérico de dicastas. Debido a su elevado número (procedían en su mayoría de la clase media o humilde) recibían un estipendio por su participación en el juicio. También había los llamados jueces de paz, cuya función era conseguir un acuerdo entre las partes litigantes en pleitos de la vida cotidiana, sin mucha importancia. Contra su veredicto se apelaba ante la Heliea.


Diarquía: A la cabeza del Estado espartano se situaban dos reyes (de ahí la denominación de diarquía, esto es, gobierno de dos reyes o diarcas) uno de la familia de los Agiadas y otro de la familia de los Euripóntridas. Su sucesión era hereditaria. Los reyes tenían muy poco poder político en Esparta, de hecho son simplemente funcionarios militares cuya función específica es mandar al ejército en campaña, aunque si uno de los dos reyes salía a la guerra, el otro debía permanecer en la ciudad.
Gerusía: Era el consejo de Ancianos y principal órgano de gobierno en Esparta. Estaba integrado por 28 miembros más los dos reyes. La gerusía estaba presidida por los dos reyes. Los miembros de la gerusía, denominados Gerontes, eran nombrados en cargo vitalicio por la Asamblea popular o Apella. La gerusía ejercía los máximos poderes del Estado, ya que tomaba las decisiones sobre las declaraciones de guerra y la firma de tratados, proponía y discutía las leyes (o mejor dicho, proyectos de ley), participaba en las cuestiones administrativas y ejercía el poder judicial en las causas criminales, teniendo derecho de decretar la condena a muerte del reo. Los gerontes eran elegidos por tradición o por ley, entre los miembros de las familias más aristocráticas que hubieran cumplido los 60 años de edad.Apella: Era la Asamblea Popular de Esparta. Estaba integrada por los ciudadanos (espartiatas) mayores de 30 años. Elegía a los miembros de la gerusía y a los éforos, pero carecía de iniciativa, ya que sus miembros se limitaban a votar, aunque en plena liberta, las leyes propuestas y discutidas por la gerusía y destinadas a ser ratificadas por el poder ejecutivo de los éforos. La apella tuvo poder real e importante hasta mediados del s. VIII a.C., pero posteriormente quedó convertida en una asamblea permanente contructiva que era convocada simplemente para aprobar o desaprobar, sin capacidad de discusión, las deliberaciones de los gerontes, que de este modo quedaban como indiscutibles depositarios del poder legislativo.
Éforos: Los Éforos eran 5 magistrados, elegidos cada año por la Apella y llegaron a tener más poder incluso que los propios reyes, ya que entre sus atribuciones se contaba la de acusar y condenar a estos últimos(los reyes)Igualmente se encargaban de mantener la disciplina ciudadana, se ocupaban de la política exterior y llegaron a ostentar el poder legislativo.LA FAMILIA EN GRECIA· La familia en la Grecia clásica fue siempre considerada un elemento esencial de la sociedad. En los primeros tiempos constituía una unidad jurídica, es decir, una unidad a efectos legales, bajo la autoridad del padres.El matrimonio en Grecia· El procedimiento legal para la perpetuación de la familia era el matrimonio. El matrimonio entre los ciudadanos griegos tenía la finalidad de la procreación de hijos legítimos (sobre todo varones) en quienes perdurase la famiia. Los matrimonios que se veían privados de hijos recurrían a la adopción.· Prescindiendo de épocas remotas en las que, o bien se trataba de una especie de compra de la novia o a basa de una cantidad de bienes que el novio daba al padre, o bien el novio procedía al rapto simbólico de la novia.