La zona republicana guerra y revolución

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- Compara la evolución política y la situación económica de los dos bandos durante la guerra

La España republicana.
La sublevación militar líberó, dentro de las fuerzas integrantes del Frente Popular, todas las divergencias y tensiones internas que hasta ese momento habían permanecido contenidas. En consecuencia, la sublevación militar supuso la desarticulización inmediata del Estado republicano. Salvo en el País Vasco, donde el PNV tomó las riendas de las situación, en el resto de la zona republicana fueron las organizaciones obreras, que se habían hecho con las armas, las que ejercieron realmente el poder. Las organizaciones obreras estaban divididas entre los partidarios de hacer la revolución al mismo tiempo que la guerra, la revolución anarquista y algunos grupos marxistas. Y los partidarios de unir todas las fuerzas para acabar con la guerra y derrotar a los sublevados, y una vez que se acabase con la guerra hacer la revolución, estos eran los socialistas y los comunistas.

En Septiembre de 1936 se constituyó un nuevo gobierno presidido por el socialista Largo Caballero en cuya composición había republicanos, socialistas, comunistas y un nacionalista vasco, a los que se incorporaron dos meses después cuatro ministros anarquistas. En Mayo de 1937 se formó el nuevo gobierno socialista de Negrín, que supuso un giro considerable en la estrategia política que consistiría en dar la máxima prioridad a la guerra.

La España en poder de los sublevados. Los sublevados necesitaban establecer alguna forma de organización política. Esta fue la Junta de Defensa Nacional, con sede en Burgos, presidida por el militar de más alta graduación, el general Cabanellas. Sin embargo, el poder efectivo lo ejercía cada general en su sector: Franco, en África; Queipo de Llano, en el sur; Mola, en el norte.

Las primeras medidas decretadas por la Junta para los territorios ocupados, estaban dirigidas a acabar con las huellas de la República. Todo ello vino acompañado además de una brutal represión.

Franco consiguió tras unas reuniones de la Junta de Defensa en Salamanca, que se le proclamara jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos. A partir de ese momento, se inició una nueva etapa política en el bando sublevado, se pasó a un poder concentrado y unipersonal en manos de Franco. La junta de Defensa de Burgos se transformó en Junta Técnica del Estado, con funciones secundarias, y el verdadero centro de decisiones y de poder se situaba en el Cuartel General de Franco.

Situación económica republicana: Cuando comenzó la guerra, la república controlaba todas las zonas industriales. Lo más destacable de la experiencia revolucionaria se produjo en la agricultura, ya que los gobiernos republicanos aceleraron la reforma agraria. Primero expropiaron las tierras no cultivadas y después las de quienes habían apoyado el levantamiento militar, lo que alcanzó un volumen muy considerable. Sin embargo, también en este sector la mala organización de los anarquistas en sus experimentos colectivistas provocó graves problemas en el abastecimiento de alimentos a las ciudades.

Para la financiación de los costes de la guerra, la República se vio obligada a recurrir a dos soluciones: 1. La emisión de deuda pública. 2. El depósito en Moscú de las reservas de oro del Banco de España.

Situación económica de los sublevados. Si al comienzo de la guerra la industria estaba bajo el control republicano, los sublevados, en cambio, dispónían de la mayor parte de las tierras de cultivo. Por lo que no tenían problemas importantes de abastecimiento. Sus carencias industriales explican el interés mostrado desde el principio de la guerra por ocupar la franja norte de la Península, con sus recursos mineros y siderúrgicos.

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