Zarismo y Revolución: La Transformación del Imperio Ruso (1900-1917)
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1. El Imperio Ruso en 1900: Entre el Cambio y la Inmovilidad
Rusia en 1900 era un gran imperio que se encontraba a medio camino de la modernidad. Había signos de progreso, como el crecimiento demográfico, que forzó la ocupación de zonas no desarrolladas como Siberia. También entraban capitales provenientes de Europa que ayudaron a la industrialización. Las tierras estaban en manos de pocos propietarios o kulaks, aunque el campo se había modernizado un poco. Sin embargo, los campesinos que trabajaban estas tierras malvivían.
En pleno siglo XX, Rusia aún conservaba rasgos de tiempos muy antiguos. Rusia era un territorio muy grande que formaba la «Cárcel de Pueblos», sometidos a un gobierno que se empeñaba en rusificar a toda una población que no compartía ni lengua, ni religión, ni cultura.
Los hechos más horrorosos que se vivieron en Rusia y que escandalizaron a todo el mundo fueron las expulsiones y torturas de los pueblos judíos.
Lo más impactante de la Rusia de 1900 fue que Nicolás II (el Zar en aquel momento) aún gobernaba de forma absoluta. Era el máximo representante tanto en lo político como en lo religioso. Gobernaba sin constitución alguna, ya que esta se consideraba una ofensa al derecho divino del Zar.
Surgieron problemas en el imperio ruso, como la guerra que se originó contra Japón en 1904-1905, debido al deseo de conseguir territorios chinos. Esto puso de manifiesto la debilidad que tenía un gran imperio como era el de Rusia.
2. La Revolución de 1905: El Ensayo General
La Revolución de 1905 fue una preparación para la siguiente revolución que triunfó en 1917. Los obreros tenían un gran descontento debido a su situación miserable y por la enorme tensión creada por la guerra contra Japón, lo que provocó huelgas que se extendieron por todo el territorio.
El Domingo Sangriento
El gobierno reaccionó de forma muy violenta en una manifestación en 1905. El Zar echó a la calle al ejército y acabaron con muchas vidas de manifestantes; ese día se llamó el Domingo Sangriento. A raíz de esto, los obreros no se acobardaron, sino que salieron a la calle con más fuerza para reclamarle a Nicolás II.
El descontento pasó también al ejército (único apoyo del Zar). Estos organizaron una revuelta cuando estaban embarcando en el puerto de Odesa, en el acorazado Potemkin.
Debido a la gran oposición, el Zar tomó algunas medidas para el gobierno, como la creación de un parlamento o Duma, y nombró a un ministro más reformista como Witte. Todo esto lo hizo para calmar los ánimos, porque el Zar no contaba con el parlamento, ya que estaba manejado por él. Lo que pretendía era dar una imagen de apertura a su régimen político.
Nacimiento del Sóviet
Se creó un comité obrero en la ciudad de San Petersburgo llamado Sóviet, que agrupaba a todos los obreros. Su líder era Trotski y tenía dos ideas fundamentales para poder acabar con el zarismo:
- Pensaba que para acabar con ello había que ocupar un punto estratégico como era la ciudad de San Petersburgo.
- No había nada mejor como una derrota militar (como la derrota contra Japón o la Primera Guerra Mundial).
3. El Papel de Lenin y el Partido Bolchevique
Lenin pertenecía a una familia de clase media y estudió derecho, pero siempre tuvo el remordimiento de la muerte de su hermano tras intentar matar al Zar anterior a Nicolás II. De ahí sus ganas de acabar con el zarismo y conseguir que el socialismo triunfara en Rusia para ser el líder de la Revolución.
Fue el líder del partido Bolchevique. Lenin sabía que en los países capitalistas no podía darse una revolución social, pero en un país que aún no estaba desarrollado, sí, por medio de un partido de vanguardia y con el apoyo de los Sóviets, acabarían con el zarismo.