Voluntad de Poder y la Dualidad de la Existencia: Vidas Ascendentes vs. Descendentes

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Vida Ascendente y Vida Descendente

El título de esta redacción nos plantea el tema de la vida ascendente y la vida descendente. Planteamos los siguientes interrogantes: ¿Qué es la vida ascendente? ¿Y la vida descendente? Comenzaremos hablando de la convicción que le permite a Nietzsche criticar y proponer alternativas para la cultura occidental, que se centra en la interrelación entre las nociones de voluntad de poder y vida.

Esta voluntad de poder es la energía vital que nos lleva a actuar con el fin de autoafirmarnos. Como hemos nombrado, la interrelación entre voluntad de poder y vida es lo que lleva a Nietzsche a proponer alternativas a la cultura occidental, pues la vida es energía, potencia y fuerza. Por lo que la voluntad de poder aspira a afirmar la vida, es un instinto de vida. A una voluntad de poder fuerte (pasión que nos empieza a empujar a realizar acciones) le corresponde una vida más fuerte, mientras que a una voluntad débil (cultura occidental) le corresponde una vida débil.

Por lo tanto, la vida ascendente sería aquella vida que posee una voluntad de poder fuerte, aquellos que confían en los sentidos, tienen el poder con el éxito de sus propios logros. En cambio, aquellos que poseen una voluntad de poder débil son aquellos que desprecian y rechazan los sentidos, los que necesitan creer en la existencia de otra realidad para poder sobrevivir y tienen placer con el descanso.

Tanto las voluntades de poder como la vida ascendente y descendente las podemos diferenciar por tres razones:

Por su afán de superación

La vida descendente actúa a la defensiva, niega todo deseo y rebaja el sentimiento vital al mínimo, se siente cansada, sin fuerzas, quiere la paz y el descanso, pero sigue siendo una protección. No es una vida creativa, no vive, sino que sobrevive. Por un lado, la negación de la vida (sensibilidad, pasión, miedo). Por otro lado, la afirmación a la vida que potencia la pasión.

Por su relación con el dolor

El mismo dolor puede ser visto de forma diferente según la vida que se tenga. Para la vida descendente, el dolor es insatisfacción, tristeza. Por esto niega la vida, para aliviar el dolor.

Por su trato con los instintos

La vida descendente elimina todo lo que tenga que ver con los instintos, mediante la religión. La vida ascendente, al contrario, asume el riesgo, el peligro, el dolor y reúne toda la fuerza instintiva y la reduce para finalizar en nuestra autoafirmación.

Con todo esto expuesto llegamos a la conclusión de que la vida descendente es aquella vida que posee la cultura occidental, una vida de arrepentimiento que solo acabará con la muerte. Mientras que la vida ascendente la poseen aquellos que quieren vivir, por mucho sufrimiento y dolor que exista, quieren vivir para crear sus propios valores y así vivir completamente feliz y no como en un rebaño como la mayoría.

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