UNIDAD 1 etica

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SEMINARIO DE ÉTICA

UNIDAD 1. INTRODUCCIÓN A LA ÉTICA

1.1 Los seres humanos
Al estudiar la temática de la moral, pronto descubrimos la existencia de un tipo particular de valores, denominados valores morales. Los cuales poseen inmensa importancia, pues su aparición implica una diferencia radical entre el actuar del hombre y el de los demás seres animados.
Es posible establecer que la conciencia moral, la libertad y la responsabilidad se transforman en el fundamento básico y necesario de la vida humana. Todo ello, por supuesto en un ambiente social, que es el único propicio para la realización del hombre. Es decir, se pone en evidencia que los valores son esenciales para el hombre y su vida, la cual desarrolla junto a otras libertades. Se hace imprescindible entonces conocer y comprender los fundamentos de la vinculación que surge entre vida humana, valores y sociedad. Esa ardua tarea, y de problemática creciente, es asumida por una disciplina filosófica, denominada Ética.
La Etica busca descubrir, clarificar y comprender las relaciones que se establecen entre el actuar humano, los valores y las normas morales que se gestan y desarrollan en la vida social.
Desde que el hombre se agrupa en sociedades tuvo la necesidad de desarrollar una serie de reglas que le permitieran regular su conducta frente a los otros miembros de la comunidad. De manera que la moral es una constante de la vida humana. Los hombres no pueden vivir sin normas y valores. Es por esto que se ha caracterizado al hombre como un "animal ético". Sólo el hombre puede dirigirse hacia el futuro. Sólo él puede formarse una idea de un estado de cosas más deseable y poner luego los medios necesarios para llevarlo a la realidad. El hombre puede protestar, ir al paro, manifestarse o sublevarse, con una visión de un estado de cosas que 'debiera ser'. Los demás animales sólo pueden morder, arañar, golpear o huir La Ética nos ilustra acerca del porqué de la conducta moral. Los problemas que la Ética estudia son aquellos que se suscitan todos los días, en la vida cotidiana, en la vida escolar, en la actividad profesional, etc. Problemas como: ¿qué comportamiento es bueno y cuál malo?, ¿se es libre para realizar tal o cual acción?, ¿quién nos obliga a realizar esta acción?, entre estas dos acciones, ¿cuál se debe elegir?, etc.
La importancia de la Ética nace por su preocupación principal, que nos atañe directamente: la actividad humana, en tanto actividad regida por principios ajenos a la determinación y necesidad que existe en el resto de los seres que pueblan la tierra. Principios que hemos de denominar valores morales.
1.2 La ética y la moral
La palabra Ética procede del vocablo ethos que posee algunos significados fundamentales:
El más antiguo de ellos fue 'residencia', 'morada', o 'lugar donde se habita'. Se usó primariamente en poesía, y hacía referencia a los lugares donde viven o crían los animales, a los lugares habituales o propios de ellos, sus madrigueras y sectores de alimentación.
Posteriormente este concepto adquirió otro matiz: mantuvo el sentido de 'lugar', pero esta vez no exterior o físico (tal como 'país en el que se vive'), sino interior, entendiéndose esto como una 'actitud interior', que sería el suelo firme, el fundamento del actuar, la raíz de la que brotan todos los actos humanos. Esta segunda acepción cambia el enfoque desde 'lugar o morada' (carácter geográfico) a una 'disposición' o 'actitud' (carácter psicológico-moral) que estaría en el hombre, en su interior, desde donde emergería hacia fuera (sociedad) en forma de conductas o comportamientos morales.
Ahora bien, Aristóteles fue quien impuso la acepción con la que actual y tradicionalmente se ha encarado y comprendido el concepto Ética. Según este autor significa 'modo de ser' o 'carácter'. Conceptos que se apoyan mutuamente para dar origen a un significado mucho más amplio, de mucho más alcance: 'modo de ser' ha de entenderse como 'forma de vida', la cual se verifica en la adquisición de un 'carácter' particular, que se va apropiando, incorporando a lo largo de la vida.
Así pues, el ethos, el carácter que se va adquiriendo, gestando, madurando y ejercitando desde la infancia, es el resultado de los hábitos, de una repetición sistemática y permanente de actos semejantes (de una misma o parecida calidad moral). El ethos entonces es lo creado, lo configurado en y por el hombre, y constituiría su segunda naturaleza. Al mismo tiempo sería la instancia que facilitaría la gestación de nuevos actos que, realizados y reforzados, constituirían nuevos hábitos que enriquecerían el ethos o carácter.
Una característica del ethos, entendido como conjunto de hábitos y maneras de ser del hombre, es su sentido no natural. En efecto, el ethos, según la tradición griega, implica una serie de costumbres adquiridas por hábito y no innatas; el ethos significa una conquista del hombre a lo largo de su vida. En este sentido, se dice que el ethos constituye una segunda naturaleza; se trata de un conjunto de hábitos de los cuales el hombre se apropia, modificando su naturaleza... Comenta Aristóteles, refiriéndose a las virtudes éticas o morales: las virtudes no nacen en nosotros ni por naturaleza ni contrariamente a la naturaleza, sino que, siendo nosotros naturalmente capaces de recibirlas, las perfeccionamos en nosotros por la costumbre.

1.3 El objeto de estudio de la ética

Al conocer el significado de la Ética podríamos llegar a pensar que esta es una ciencia que, no tendría relación alguna con las demás ciencias, y mucho menos con la filosofía, sin embargo al hacer diferentes relaciones y asociaciones podemos inferir que la Ética tiene relación de estudio con todas las demás ciencias conocidas, sobre todo por que involucra al hombre y a su comportamiento de la misma forma en que las demás ciencias involucran al hombre y sus diferentes facetas y aspectos. Lo importante es que la Ética al igual que otras ciencias buscan una verdad que integra al hombre, sus conocimientos y comportamientos dentro de una sociedad que se ve beneficiada. Otro aspecto de la Ética que debemos analizar es la tendencia de esta, por justificar, analizar y fundamentar la forma de vida, los principios y las bases morales.

Al profundizar en la Ética, cabe resaltar que tiene como objeto de estudio a la moral, la cual se puede definir como un conjunto de reglas que regulan la conducta del hombre frente a situaciones y miembros de la sociedad a la que el hombre pertenece. La moral, puede decirse, es básica para la vida humana, es decir el comportamiento del hombre se basa en reglas, que aunque no estén estipuladas, conducen la vida del hombre a buscar y encontrar un estado de balance con respecto a su entorno. Los hombres necesitamos de guías y pautas que modelen nuestro comportamiento, reacciones y actitudes ya que nuestra naturaleza esta dirigida hacia el hecho de encontrar un ideal y conseguirlo por cualquier medio, así mismo el hombre puede revelarse y protestar sobre un supuesto resultado que no le parece correcto según sus ideales y perspectivas.

Teóricamente podemos decir que la Ética se encarga del estudio de la moral y la conducta moral del hombre, sin embargo ¿Comprendemos que es lo que, en el sentido practico, la Ética significa? Muchos podríamos decir que la Ética es solo una ciencia más, que como el resto de las demás buscan resultados sistemáticos, sin embargo, olvidamos e ignoramos la respuesta más simple de todas, la Ética analiza las circunstancias que enfrentamos diariamente, responde las preguntas más comunes, que la mayoría de las veces nosotros consideramos tonterías, la Ética se enfrenta a la vida cotidiana tanto de un estudiante, un profesionista hasta un medico o una ama de casa. La Ética y la moral constituyen a la persona, no son un ingrediente extra de nuestras vidas.

Retomando el tema de la relación de la Ética con las ciencias, es notable aquella que existe entre la Filosofía y la Ética, la Filosofía al estudiar, mayormente, el conocimiento y el pensamiento del hombre olvida la facilidad o factibilidad de aplicación de cada tesis presentada, es ahí donde se aprecia la relación entre estas dos ciencias, donde la Ética sustenta la aplicación de las filosofías en la vida y sus circunstancias. Podemos decir que la Filosofía se ha convertido en la parte teórica y la Ética se enfila como la parte practica.

Tomando como ejemplos de lo anterior a Emmanuel Kant, quien no olvidó la moral en sus filosofías, si no que tomo la moralidad como base de ellas, partió de la moralidad para expresar su pensamiento, sensibilidad, acción, voluntad, entorno y personalidad. Así mismo podemos observar que Johan Gottlied Fichte afirmó que el hombre se define según la filosofía con la que esta de acuerdo.





Haciendo referencia a la dependencia que existe entre Filosofía y Ética, Federico Nietzche formulo una teoría filosófica que tiene una explicación ética, la cual marca que los actos del hombre permanecen y ya sean sus consecuencias o los propios actos regresan una y otra vez a nuestra vida. Es decir que las acciones quedan establecidas de tal manera que representan lo que se es.

Finalmente cabe mencionar al filosofo mexicano Antonio Caso quien fundamentaba sus teorías en dos preguntas: una acerca del mundo y la segunda sobre el como vivir en el; Caso argumentaba la respuesta a su primera pregunta con la Metafísica, por el contrario la segunda respuesta es dada por la Ética, ya que esta orienta a la persona hacia la asimilación integra de lo valores humanos, es decir que la Ética guía la vida hacia la comprensión total de la vida, la forma de vivir, las actitudes y todo aquello que involucre al hombre y su comportamiento frente a la sociedad. Por otro lado, Caso dice, que la Filosofía existe ya que los valores no han sido plenamente asimilados y que esta dejara de existir el día en que el hombre comprenda y sea capaz de proteger y apreciar los valores morales, y de esta forma lo único que seguirá llevando al hombre por el camino será la Ética, la que prevalecerá tanto como el hombre exista.








1.4 Fundamentos de la Ética

La ética es la parte de la filosofía que se ocupa del obrar del hombre, de sus acciones. Este obrar humano se puede entender en forma individual o en forma social. Para Aristóteles, existían tres niveles en el obrar, el obrar del individuo, el obrar de la familia y el obrar de la sociedad.
La ética discute y juzga las normas morales y jurídicas, siendo las primeras las que regulan lo que la sociedad aprueba o desaprueba, y las segundas las que regulan las prohibiciones, castigando el incumplimiento de las mismas. También en ella se realiza por una parte la crítica y el análisis de la moralidad y por otra propone normas, escala de valores o ideales que van a primar sobre otros.
La discusión ética se realiza en el plano del "debe ser" y no meramente "del ser".
Cada uno de nosotros consideramos nuestros actos y comportamiento como buenos o malos, pero en general nos exigimos el obrar bien como un deber, una obligación.
Los antiguos discípulos griegos de Pitágoras (filósofo griego del siglo VI a.c.) intentaron aplicar sus teorías matemáticas al tema de la conducta y la ética humanas. Poco después, Sócrates (filósofo y maestro griego, ¿470?-399 a.c.) abordó el tema. Demostró que todos los que afirmaban mostrar a la gente cómo vivir eran incapaces de defender sus puntos de vista o de siquiera definir los términos que usaban. Mantenía que debemos saber lo que son el coraje, la justicia, la ley y el gobierno, antes de que podamos ser valientes, buenos ciudadanos o gobernantes justos o buenos. Esto estaba bien, pero luego se negó a dar definiciones. Decía que todo pecado era ignorancia, pero no tomó las medidas necesarias para librar al hombre de su ignorancia.
El discípulo de Sócrates, Platón (filósofo griego, ¿427?-347 a.c.) siguió las teorías de su maestro, pero insistía en que estas definiciones sólo podían hacerse mediante la razón pura. Esto significaba que uno tendría que aislarse de la vida en algún retiro y descubrirlo todo, lo cual no es muy útil para el hombre de la calle.
Aristóteles (filósofo griego 384-322 a.c.) también se ocupó de la ética. Explicó el comportamiento no ético diciendo que el deseo del hombre llegó a anular su racionalidad.
Esta cadena continuó durante siglos y siglos. Filósofo tras filósofo intentó resolver los temas de la ética y la justicia.
Desafortunadamente, hasta ahora no ha habido una solución funcional, como lo demuestra el decadente nivel ético de la sociedad.
1.5 El acto Moral

No tiene sentido aplicar normas morales a las cosas que sólo pueden suceder de una manera. No podemos decir que el fuego es malo, sino que quema; que el agua es buena cuando riega y mala cuando inunda, sino que nos beneficia o nos perjudica; que el hongo productor de la penicilina es bueno y el virus del SIDA es moralmente malo, sino que sus estructuras y funcionamiento biológicos tienen consecuencias buenas o malas para nosotros. Es cierto que usamos estas expresiones habitualmente, pero lo hacemos en un sentido figurado. Ni el fuego, ni el agua, ni la penicilina, ni el virus del SIDA pueden actuar de un modo diferente al modo en que lo hacen en cada caso concreto. La imposibilidad de elegir modos de actuación diferentes hace imposible valorar estos objetos desde el punto de vista moral. Sin embargo, sabemos que los seres humanos somos capaces de actuar de muchas formas ante cada situación y que, por eso, nuestros actos son valorables moralmente.

¿Es todo lo humano valorable moralmente? Algunos autores han distinguido, intentando ser coherentes con lo dicho en el párrafo anterior, entre actos humanos y actos del hombre. Los
actos del hombre son aquellos que no tienen significado moral, los que no podemos elegir -respirar, hacer la digestión y cosas por el estilo-. Los actos humanos son aquellos que podemos o no escoger. Pues bien, actos propiamente morales son sólo estos últimos.

Los
actos morales son actos humanos, voluntarios, que podemos elegir realizar o no, y que podemos valorar según las normas y criterios morales que hayamos asumido previamente. Ante la posibilidad de elegir, el primer elemento de estos actos que se nos muestra es la existencia de un motivo para los mismos. El motivo es la causa directa de la realización del acto, la respuesta a la pregunta '¿por qué?'. Además, este tipo de actos tiene un fin, esto es, la representación o anticipación mental del resultado que se pretende alcanzar con la acción. El fin se hallaría respondiendo a la pregunta '¿para qué?' Pero la finalidad que se pretende conseguir con cualquiera de estos actos ha de conseguirse de algún modo. Cuando hablamos de los pasos que hay que seguir necesariamente para completar el acto moral, para conseguir el fin propuesto, estamos hablando de los medios. Estos se hallan respondiendo a la pregunta '¿cómo?' El elemento que completa la estructura de los actos morales es el resultado efectivo de los mismos, sus consecuencias.

Podemos distinguir entre motivos conscientes y motivos inconscientes. Los primeros los pensamos antes de que nos hagan actuar. De los segundos no tenemos esta representación previa a la actuación: pueden ser derivados del hábito, del capricho o de la misma biología del ser humano, pero también pueden ser aquellos que no nos atrevemos a reconocer ni ante nosotros mismos, y que ocultamos tras de otros más dignos que los justifican -a veces, por envidia o celos, atacamos a otras personas, y lo hacemos convencidos de que éstas actúan mal y deben ser reprendidas-. Contrariamente a lo que pudiera parecer, la inconsciencia de los motivos no anula totalmente el carácter moral de un acto humano.

Aunque a veces puedan confundirse, los motivos y los fines no son lo mismo. El fin de una acción es la representación anticipada de sus consecuencias, lo que se pretende conseguir con dicha acción. En este sentido, es un elemento fundamental para la valoración moral de la misma. Dependiendo de que la finalidad de nuestros actos, nuestra intención, sea buena o mala, así serán también los mismos.




Por otra parte, no basta con la intención. Nuestras acciones se desarrollan en la realidad y, por tanto, dependen de la utilización de unos medios y producen unas consecuencias. La elección de los medios adecuados para la consecución de nuestros fines es fundamental para la valoración moral de nuestras acciones. Podemos afirmar que el fin no justifica los medios y, en este sentido valorar negativamente toda acción que utilice malos medios.

Las consecuencias reales de nuestras acciones son también muy importantes para valorarlas moralmente. Como seres con conciencia podemos prever en gran medida estas consecuencias y, al menos, estamos obligados a intentarlo. Por ejemplo: cuando nos excusamos por alguna acción culpando a otra persona esto influye sobre su reputación, cuando dejamos el grifo abierto mientras nos cepillamos los dientes estamos tirando unos cuantos litros de agua potable a las alcantarillas, cuando recogemos el agua del suelo del cuarto de baño después de ducharnos evitamos que otra persona tenga que hacerlo...

La conciencia de las posibles consecuencias de nuestros actos es importante para la valoración moral de los mismos, pero la ignorancia de éstas no siempre nos exime de toda responsabilidad. A veces es imposible prever determinadas consecuencias de algunas acciones, pero, en general, no sólo es posible sino que estamos obligados a conocerlas. Por ejemplo, si una persona está tomando medicamentos, debe informarse sobre los efectos de los mismos y sobre los alimentos y bebidas que no puede consumir mientras los toma. La ignorancia de esos efectos e incompatibilidades no hace que la persona sea menos responsable de las consecuencias de ignorarlos. Sin embargo, el camarero de un restaurante no es responsable del daño que pueda sufrir esa misma persona por tomar algunos de esos alimentos y bebidas incompatibles con su medicación.

1. 6 Los valores éticos fundamentales

Valor es como juzgamos y como calificamos un algo, cualquier cosa, sea material, emocional, o mental.

Muchos objetos pueden ser valiosos para nosotros, tanto objetos naturales (el agua o el aire), como objetos artificiales (como una computadora). Pero estas valoraciones no pertenecen al ámbito de la ética, son valoraciones que consideran la
utilidad u otros aspectos de ciertos objetos. Igualmente, podemos afirmar que una persona es elegante, ágil u objetiva, y podemos calificar una acción de eficaz, enriquecedora u oportuna, pero qué es lo que tienen de específico y de más propio los valores éticos?
Lo que tienen más propio los valores éticos es el
imperativo de acción que comportan, es decir, son unos valores que se nos imponen como pautas de nuestra acción. Los valores éticos, pueden no coincidir con nuestros deseos, pero sentimos que debemos intentar realizarlos si no queremos perder categoría como personas que somos. Nadie está obligado a ser una persona bella, ágil o simpática, pero toda persona está moralmente obligada a ser justa. Los valores éticos, a diferencia de los que no lo son, dependen de la libertad humana: una persona puede no ser justa, negando la exigencia universal de justicia. Y porque dependen de la libertad, los valores éticos sólo pueden atribuirse a las personas, no a las cosas: un paisaje puede ser bello pero no justo, unos zapatos pueden ser cómodos pero no buenos en sentido moral.

Todos los valores comporten un
deber ser: es deseable ser alegre, ser enérgico, ser útil, ... Pero los valores éticos, además de éste deber ser implican uno deber hacer, son una prescripción o norma que tenemos que cumplir.






1.6.1 La justicia
La justicia es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones.
Este conjunto de reglas tiene un fundamento cultural y en la mayoría de sociedades modernas un fundamento formal:
· El
fundamento cultural se basa en un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo, y otros aspectos prácticos de como deben organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humana, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo, y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción.
· El
fundamento formal es el codificado formalmente en varias disposiciones escritas, que son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, que tratan de ser imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y los conflictos que aparezcan en sus relaciones.
La Justicia no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quien le pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es ética, equidad y honradez. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel sentimiento de rectitud que gobierna la conducta y hace acatar debidamente todos los derechos de los demás. Hans Kelsen la define así: "La Justicia es aquello cuya protección puede florecer la ciencia, y junto con la ciencia, la verdad y la sinceridad. Es la Justicia de la libertad, la justicia de la paz, la justicia de la democracia, la justicia de la tolerancia".
Otro nivel de análisis es entender la justicia como valor y fin del Derecho (más que como virtud subjetiva) al que podemos conceptuar juntamente con Norberto Bobbio como "Aquel conjunto de valores, bienes o intereses para cuya protección o incremento los hombres recurren a esa técnica de convivencia a la que llamamos Derecho”.
Todas las virtudes están comprendidas en la justicia. En definitiva, la verdadera justicia es el arte de dar lo justo o hacer dar lo justo a un individuo, basándose en los principios del arte del derecho, sin tener ningún tipo de discriminación o preferencia hacia ninguna persona. Ya que todas las personas deben ser tratadas sin ninguna discriminación o preferencia ya que así se estaría dando una justicia falsa, y no sería "dar a cada uno lo suyo", sino "dar a él lo que le toque", dependiendo de su clase social o raza.
Teorías acerca de la Justicia
Entre otras muchas teorías sobre la justicia, destacamos la de los filósofos:
·
Platón: La Justicia Aristocrática como armonía social. Propone que los puestos de mando lo lleven los mejores de la sociedad, es decir, los más sabios.
·
Aristóteles: La Justicia como igualdad proporcional: Dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde. Dice que lo que le corresponde a cada ciudadano tiene que estar en proporción con su rango social y sus méritos personales.
·
Santo Tomás de Aquino: La Ley Natural. Dice que los ciudadanos han de tener los derechos naturales, que son los que Dios les da. Estos derechos son más tarde llamados Los Derechos Humanos.
· Para los
utilitaristas las instituciones públicas se componen de una forma justa cuando consiguen maximizar la utilidad (en el sentido de felicidad) agregada. Según esta teoría, lo justo es lo que beneficia al mayor número de personas a la vez.
La Justicia en la Mitología Universal
Mitología griega:
·
Astrea, deidad femenina griega (justicia moral), hija de Temis.
·
Diké, deidad femenina griega, hija de Temis.
·
Temis, deidad femenina griega (justicia divina), madre de Astrea.
Mitología nórdica:
·
Forseti, deidad masculina nórdica.
Mitología romana:
·
Iustitia, deidad femenina romana.

1.6.2 La libertad
Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar. Estado del que no es esclavo o del que no esta preso. Falta de sujeción y subordinación. Facultad de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres. Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes.
Este es un concepto frió y sin emoción. Además es muy general, siendo que la libertad es algo muy individual. Es poco viable el tomar este concepto para la vida personal puesto que como seres humanos que somos tendemos al cambio, sea de nuestras.
La libertad se puede definir como un calificativo o bien como un sustantivo. Existen diferentes tipos de libertades como libertad de expresión o libertad de pensamiento. Por eso es que podemos llamar a la libertad como un calificativo. Es un sustantivo pues, por si sola, la palabra significa un valor de la humanidad.

La libertad es un concepto abstracto ya que según los factores del individuo que se encuentre definiéndola, llaméense sociedad, cultura, edad, en fin todo lo que define una persona, es como hará su definición.
El concepto de libertad debe ser precisamente personal e independiente. La libertad contiene intrínsecamente a la independencia. Estas dos tienen una relación mutua pues una no puede vivir sin la otra. Cuando se llega a la independencia total del ser se puede llegar a ser libre. Una vez que uno es libre ya no dependerá de nadie para tomar sus decisiones. Serán propias y únicas del ser.

A través de la historia hemos visto como innumerables autores de alto intelecto como pueden ser Platón, Sócrates, Nietzche, Marx, etc., han intentado definir lo que debe de ser la libertad. Bajo su marco histórico y cultural tal vez estaban en lo correcto. Sin embargo al tratar de pasar esos conceptos a nuestra sociedad actual nos encontramos con un paradigma pues no son aplicables por nuevos factores, como es la tecnología, o es necesario modificarlos y de ese modo no se respeta la idea original del autor completamente.

Platón, por dar un ejemplo, explica que la Libertad va a consistir en el bien mas preciado de las democracias. Esto es valido tal vez par una democracia que se respete, pero que pasa con un país donde la democracia no se respeta. Además en la actualidad los bienes pueden ser intercambiados. Podrá entonces la democracia hacer un cambio de la libertad por algún otro bien como podría ser la seguridad de sus integrantes.

La libertad nos da una posibilidad de cambio y eso incluye el de nuestras propias circunstancias, hasta el límite físico, de manera obvia y temporal. Si la libertad es la capacidad de decidir, aquellas cosas que no son decisiones no se podrán encontrar dentro de nuestra libertad.


La libertad no constituye un privilegio que el hombre posea de una vez para siempre o que pueda conquistarse. La libertad se trata de una condición que cada uno debe adquirir y perfeccionar. Ser libre no equivale a tener el arrojo de romper vínculos, sino a mostrarse capaz de crearlos y llevarlos a madurez. Ser libre es tener la riqueza interna necesaria para poder crear ámbitos en la vida profesional, de estructuras sociales, etc.

El derecho de ser libre
Existe un marco legal donde se encuentra la libertad. Este marco comienza con la declaración universal de los derechos humanos que nace en plena revolución francesa y retomada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948. Nos
habla de la libertad en los siguientes artículos, entre otros:

· Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

· Artículo 3
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

· Artículo 18
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

· Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.
· Artículo 26
2.- La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.


La ley mexicana da ciertas garantías individuales de libertades específicas, como es la libertad de pensamiento oral y escrito, plasmada en el artículo 6° dice: "La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público". La libre manifestación de las ideas, pensamientos, opiniones, etc. Constituye uno de los factores indispensables para el progreso cultural y social, en efecto, es mediante este como se impulsan las bases para la construcción cultural. Siendo una derivación especifica de la libertad en general, la libre manifestación de las ideas constituye un pilar para el cabal desempeño y desenvolvimiento de la personalidad humana, estimulando su perfeccionamiento y elevación culturales. La degradación del hombre, proviene en gran parte del silencio obligatorio que se ha impuesto, esto es, de la prohibición de que se externe sus ideas, sus sentimientos, opiniones, etc.; prohibición que el mismo se da incluso, constriñéndolo a conservarlos en su intimidad. Y así un pueblo integrado por individuos a no manifestar su pensamiento a sus semejantes será siempre servil e incapaz de experimentar ningún proceso cultural.

Bajo el precepto de protegerse; la ley, entre otros, ha limitado la libertad de los demás. Las naciones tienen derecho a encarcelar a los individuos, que es un claro ejemplo de negación de libertad.

La ley toma a la libertad como un derecho que esta otorga. La libertad es una facultad natural de la humanidad. Contamos con ella desde nuestro nacimiento. El problema es que debido a nuestra dependencia, también natural, hacia nuestros padres nos es imposible practicar esta facultad. Con el tiempo se nos trata de enseñar lo que es libertad, cuando nosotros ya la poseemos. Esta escrita en nuestro cuerpo. Es la educación que se nos da; la que nos dice que es nuestra libertad o, más correctamente, como vivirla. Necesitamos entonces una educación liberal para poder conocerla a fondo.

1.6.3 La verdad

Para hablar de verdad debemos hablar de transparencia en nuestras relaciones humanas. Es la adecuación entre lo que se piensa o se siente y lo que se dice, es decir, la verdad es el camino más seguro para llegar a ser auténticos, para que se dé una completa coherencia entre nuestras palabras y nuestras acciones.



1.6.4 La responsabilidad

Capacidad de responder a nuestros propios actos. Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones, es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.

Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.

Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones.

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