Ultimas tardes con teresa examen

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Tras la Guerra Civil, la novela experimentó un resurgimiento, ya que se mostró como el género más apropiado para reflejar la terrible situación del país. 

Muchos escritores en activo durante la República tuvieron que abandonar España tras la contienda y escribir desde el exilio. Destacan Max Aub, Francisco Ayala,Rosa Chacely Ramón J. Sender(Réquiem por un campesinoespañol). 

En España, en los primeros años de la posguerra dominanban el panorama autores del nuevo régimen con una producción propagandística (Torrente Ballester con Javier Mariño) y  autores realistas de ideología muy tradicional (Zunzunegui, Gironella, Sánchez Mazas...). Fue por ello un acontecimiento Nada, de Carmen Laforet, quien en 1942 plantea el conflicto existencial de una universitaria en un ambiente asfixiante de la Barcelona de posguerra. Sin embargo, en estos años 40, iban a surgir tres grandes autores de importancia capital en todo el Siglo XX. En primer lugar, Camilo José Cela, quien en 1942 retrata con La familia de Pascual Duartela violencia y deshumanización de sociedad española rural, inaugurando el llamado  tremendismo. A una etapa posterior, paralela al Realismo social pertenecerá La colmena (1951), novela coral de estilo realista y a la vez experimental donde retrata el duro Madrid de la posguerra. Para continuar con una longeva y fértil trayectoria con títulos como Oficio de tinieblasMazurca para dos muertos. Otro autor de larga trayectoria pero que surge en los años 40 es Gonzalo Torrente Ballester. Salido de las filas de la Falange, su primera novela  es, la ya mencionada, Javier Mariño. Títulos como la trilogía realista Los gozos y las sombras, la experimentalLa saga/fuga de JB o la irónicamente melancólica Filomeno a mi pesarlo encumbraron hasta lo más alto de nuestra narrativa. Aunque quizá el autor que más merecíó el elogio del público fue Miguel Delibes. Su palabra precisa, sus personajes universales, su defensa de la naturaleza y un estilo sobrio que no renunció a un inquieto experimentalismo hicieron de él figura clave de la novela de la segunda mitad del Siglo XX. Conocido por novelas realistas de ambiente rural como El caminoLas ratas, en los 60 dejó su huella en la experimentación con Cinco horas con MarioParábola de un náufragoy, ya en democracia, escribe títulos como Los santos inocentesEl hereje.

A partir de los 50 va a surgir una nueva generación de narradores denominada “Generación del 50” o de “los niños de la guerra”, que se sienten algo más libres  e intentan presentar con objetividad los conflictos de la sociedad española. Los ambientes en las que se desarrollan son el mundo del trabajo, de las profesiones, del campo o de la ciudad. Es una novela comprometida, que busca el testimonio crítico y la denuncia social. Sigue la huella de las primeras novelas realistas de la década: El camino(1950), La colmena(1951)…

Serán novelas donde el narrador desaparece y cede su papel a los personajes. De tramas intrascendentes, pero concentradas en el tiempo, su intención crítica se resume en poner el foco, como lo haría una cámara, en realidades marcadamente injustas. El modelo de novela social lo da Los bravos(1954) de Jesús Fernández Santosy lo lleva a su madurez El Jarama(1956) de Rafael Sánchez Ferlosio. Junto a ellos otros títuloscomo  Entre visillos, de Carmen Martín Gaite,los cuentos de Ignacio Aldecoa, Central eléctrica, de Jesús López Pacheco,Juegos de manos, Pequeño teatro, La mina…etc

En los años sesenta se produce el agotamiento de la novela social. En 1962, se publica Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos, que supone un cambio de rumbo en la novela española, por la utilización de nuevas estructuras y técnicas narrativas. Como el Realismo social, mantiene la intención crítica y la denuncia, pero sustituye las sencillas técnicas realistas por otras más complejas.

En el desarrollo de esta narrativa influirán autores como James Joyce, William Faulkner o Marcel Proust, que aportan importantes innovaciones. Al igual que autores de llamado boom de la novela hispanoamericana con títulos como Rayuelade Julio Cortázar y Cien años de soledad, de García Márquez, entre otras. Y el poder creciente de las editoriales.

Son novelas cuya trama pierde importancia, se rompe con la linealidad temporal, los capítulos se sustituyen por secuencias, se incorporan técnicas narrativas contemporáneas como el perpectivismo, el flujo de la conciencia o la técnica caleidoscópica. Además de experimentar tanto con el lenguaje como, incluso, con la tipografía.

Novelistas de todas las edades asimilan la nueva moda literaria, desde Delibes, Cela o Torrente Ballester a Juan Marsé (Últimas tardes con Teresa,  Si te dicen que caí) Juan Goytisolo (Señas de identidad), Juan Benet (Volverás a Regíón) o Carmen Martín Gaite (Retahílas).


Ya a partir de 1975, se producirá un cansancio del experimentalismo. En general, se simplificarán las estructuras narrativas. Las obras son de lectura más accesible y se recupera la importancia del argumento. Una gran variedad de tendencias caracterizará a la novela española de las últimas décadas del Siglo XX.


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