Texto reforma agraria Manuel Azaña

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escándalos económico-políticos, a lo que hay que añadir la enemistad manifiesta entre Alcalá Zamora y Lerroux. En este ambiente de deterioro se produce la descomposición del Partido Radical, minado por la corrupción destapada por el escándalo financiero del "estraperlo".En este ambiente, el presidente de la República se niega a entregar la jefatura del gobierno a la CEDA y encarga, en Diciembre de 1935, la formación de un nuevo gobierno a un político de centro, Manuel Portela Valladares, con el fin de convocar nuevas elecciones.

3.  LAS ELECCIONES DE 1936 Y EL FRENTE POPULAR

Las elecciones de Febrero de 1936 fueron precedidas por una tensa campaña electoral entre dos posturas irreconciliables. Mientras la izquierda se presentaba unida en el Frente Popular (republicanos, socialistas y comunistas, con el respaldo de los anarquistas), la derecha se presentaba desunida y desgastada, pues Gil Robles, Calvo Sotelo y José A. Primo de Rivera no llegaron a concretar acuerdos. Esto provocó la victoria del Frente Popular con el 59% de los escaños (PSOE, 99; Izquierda Republicana de Azaña, 87; Uníón Republicana de Martínez Barrio, 39…). Mientras en la derecha destacaba la CEDA con 88 diputados.3

.1. El gobierno del Frente Popular y la "primavera trágica"

Azaña formará gobierno con republicanos de izquierda y centro, ya que los socialistas, que se habían radicalizado siguiendo a Largo Caballero, no quisieron participar. Entre sus decisiones más importantes tenemos: amnistía y excarcelación de los presos detenidos tras los sucesos revolucionarios de Octubre de 1934; restitución del Estatuto de Autonomía a Cataluña y tramitación parlamentaria de los  Estatutos de Autonomía del País Vasco y Galicia; declaración de ilegalidad de Falange y encarcelamiento de sus jefes por su vinculación con diversos atentados; aceleración de la Reforma Agraria, de manera que en algunas semanas fueron expropiadas más de 230.000 hectáreas repartidas entre unos 150.000 campesinos; y construcción de nuevas escuelas, muchas de las cuales quedaron incompletas con el inicio de la Guerra Civil.Sin embargo, la enorme cifra de desempleados (casi un millón); la extensión de los desórdenes públicos (huelgas, quema de iglesias, ocupación de tierras); los atentados y la creciente violencia política desplegada por los grupos, cada vez más agresivos, de extrema izquierda y de extrema derecha, darán lugar a la llamada "Primavera Trágica" de 1936.La destitución de Alcalá Zamora como presidente de la República y su sustitución por Manuel Azaña vino a complicar la situación, ya que el nuevo jefe de gobierno, Santiago Casares Quiroga, no era el hombre más apropiado para suavizar las tensiones, por su talante demagógico.3

.2. Los antecedentes de la Guerra Civil

Desde la victoria del Frente Popular, los planes para derribar la República se aceleraron. La izquierda creó un ambiente revolucionario y no daba tregua al gobierno con sus reivindicaciones. La derecha, sobre todo Falange Española y el Bloque Nacional de Calvo Sotelo, formado por sectores monárquicos y tradicionalistas, adoptó una postura contrarrevolucionaria intentando frenar el avance del marxismo, para lo que buscó el apoyo del ejército.El gobierno, que conocía el ambiente en los cuarteles, trasladó a varios generales sospechosos: Manuel Goded a Baleares, Francisco Franco a Canarias, Emilio Mola a Navarra, medida que constituyó un grave error, porque Mola, que era el Director de la conspiración, pudo tomar contacto con los carlistas, y Franco disfrutó de una mayor libertad de acción.Mientras tanto el orden público era alterado por enfrentamientos callejeros, en los que caían asesinados militantes de las distintas tendencias. El asesinato del teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo (12 de Julio), conocido hombre de izquierdas, seguido del asesinato de Calvo Sotelo (13 de Julio) acelerará la intervención militar.EL 17 de Julio las tropas de la Comandancia de Melilla se sublevaron contra el gobierno. En los días siguientes se propagó por diferentes zonas de la Península: había comenzado la Guerra Civil (1936-1939), que costaría centenares de miles de muertos, desencadenaría una brutal represión de los vencedores y cuarenta años de dictadura.4

. LA CULTURA ESPAÑOLA DE LA EDAD DE PLATA

El primer tercio del Siglo XX es conocido como la Edad de Plata de la cultura española. En esta eclosión cultural tuvo mucho que ver la labor de la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Giner de los Ríos y Bartolomé Cossío, la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907), promotora de la ciencia en España, y la Residencia de Estudiantes (1910), cuyo fin era la formación de una élite selecta.

4.1. La generación del 98

Los escritores del 98 se mantuvieron como las grandes figuras de la literatura española durante la Edad de Plata (Unamuno, Azorín, Baroja, Maeztu, Valle Inclán, Antonio Machado). Tenían ideas muy diferentes, pero compartían una misma inquietud, el dolor por una España que aparecía ante sus ojos en estado de postración, y participaban de la sensibilidad regeneracionista de la época. El que mejor reflejó ese espíritu angustiado y crítico fue Unamuno.Destacan también arquitectos como Antonio Gaudí, pintores como Ignacio Zuloaga, músicos como Manuel de Falla, científicos como Santiago Ramón y Cajal, historiadores como Ramón Menéndez Pidal, ingenieros como Leonardo Torres Quevedo, etc.

4.2. La generación de 1914

Intelectuales y escritores que estaban en plena madurez al comienzo de la I GM. Entre ellos los filósofos José Ortega y Gasset, cuyo pensamiento ejercería una gran influencia en las jóvenes generaciones; y Eugenio d´Ors, que desarrolló una gran labor difusora de las corrientes artísticas, literarias y filosóficas europeas. Sus reflexiones giraban en torno a la modernización de España y su necesidad de asimilarse a Europa.En literatura destacaron Juan Ramón Jiménez y Ramón Gómez de la Serna, representante de la vanguardia. Otros autores importantes son el médico y ensayista Gregorio Marañón, el pintor Pablo Picasso, quizá el artista más destacado del Siglo XX, el matemático Julio Rey Pastor, el médico y biólogo Juan Negrín, los historiadores Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz, etc.

4.3. Las generaciones de los años veinte

Se caracterizaron por una acentuada voluntad de renovación, que se aprecia en la literatura, donde destaca la generación del 27 con poetas como García Lorca, Alberti, Salinas, Aleixandre…; novelistas como Sender… O bien pintores como Dalí, cineastas como Buñuel, músicos como Joaquín Rodrigo, biólogos como Severo Ochoa, etc. Las vanguardias de los años veinte representaban la superación definitiva del espíritu del 98, y serán un fiel reflejo de la modernidad europea, que conocían a través de publicaciones como la Revista de Occidente.4

.4. La vida cultural de la II República

Los intelectuales tuvieron un protagonismo especial tanto en la instauración como en la vida social de la II República (Manuel Azaña, Fernando de los Ríos, Julián Besteiro, Ortega, Machado, Marañón). Además, en las Cortes Constituyentes, había un centenar de catedráticos y periodistas. Pero los años treinta fueron también los años en los que los intelectuales se politizaron. Antonio Machado, Valle Inclán o Alberti, entre otros muchos, se orientaron hacia la izquierda; Ramiro de Maeztu o Eugenio D´Ors, hacia la derecha monárquica e, incluso, el fascismo.Para concluir, debemos mencionar al grupo más joven de intelectuales que cierra la Edad de Plata: la generación del 36, profundamente marcada por la Guerra Civil. Sus integrantes se vieron obligados a elegir entre la fidelidad a la República (el poeta Miguel Hernández, el dramaturgo Buero Vallejo, el filósofo Julián Marías) o el apoyo al bando militar sublevado (el novelista Torrente Ballester, el filósofo López Aranguren y el médico y ensayista Laín Entralgo).

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