Texto cientifico-homonimia

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LOS TEXTOS CIENTÍFICO-TÉCNICOS
La función de los textos científico-técnicos radica en explicar, de manera objetiva y precisa, los conocimientos adquiridos de la realidad investigada.
1. Características del lenguaje técnico y científico.
Junto a la lengua común o estándar, existen las lenguas especiales de los diversos oficios y profesiones, de las ciencias naturales y humanas y de las diversas técnicas. Los lenguajes especiales mantienen, en general, la estructura gramatical de la lengua común, y sólo se diferencian por poseer terminologías propias.
La rapidez con que hoy se producen los hallazgos en todas las ciencias obliga a forjar incesantemente vocablos, aumentando la terminología científica y técnica.
Para adaptar los términos provenientes de otras lenguas a la nuestra propia se recurre a diferentes posibilidades:
Mantenimiento del tecnicismo extranjero en su forma originaria. Ej. By-pass, doping, baffle.
Adaptación fónica del tecnicismo: este procedimiento conduce, en ocasiones, a traducciones incorrectas. Ej. Avión a reacción (es una mala traducción del francés avion à réaction ya que en español debería ser avión de reacción).
Calco, traducción o sustitución del tecnicismo: un ejemplo de traducción sería rascacielos (del inglés sky-scraper) y una traducción Corriente del Golfo (de Gulf-Stream).
El carácter marcadamente internacional que posee la terminología técnica y científica facilita la comprensión inequívoca de los científicos de diferentes lugares. Pero esto hay que conjugarlo con el deseo de no sobrecargar nuestra lengua con extranjerismo.
Un rasgo fundamental de los tecnicismos es su monosemia, es decir, que a cada término le corresponde un significado único, ni ambiguo ni equívoco.
3. Características de los textos científico-técnicos.
Suelen utilizar los siguientes recursos:
Predominio de los
enunciados de carácter objetivo (oraciones enunciativas, como las aseverativas, oraciones pronominales y pasivas, por su generalización…)
Dominio del
presente de indicativo con valor atemporal para las explicaciones; el condicional, el futuro y el subjuntivo para las hipótesis y condiciones.
Uso de las
terceras personas de los verbos para dar objetividad. También se emplea la primera de plural con valor de modestia y el plural asociativo.
Oraciones impersonales con se y pasivas reflejas: ej. se comprueba también para contribuir a la objetividad.
Utilización del
imperativo con valor atenuante y didáctico (ej. Téngase presente…)
Los medios de expresión más apropiados son la
exposición y la argumentación, las funciones representativa (donde lo importante es aquello de lo que se habla) y metalingüística (la que utiliza la lengua para hablar de la propia lengua) y, como método científico, utilizan el deductivo e inductivo.
Abundancia de sustantivos abstractos. Se prefieren emplear dichos sustantivos en lugar de verbos en forma personal para designar procesos, acciones o estados, puesto que los sustantivos abstractos convierten los actos en conceptos, desligándolos de las circunstancias temporales.
Largas estructuras nominales. Se emplean en lugar de las correspondientes construcciones oracionales. Ej. La ingestión de pequeñas dosis de bicarbonato sódico.
Adyacentes especificativos que sirven preferentemente para clasificar y describir los objetos: tienen valor especificativo y suelen aparecer pospuestos al sustantivo.
Ausencia de adjetivación valorativa: los adjetivos que implican algún tipo de connotación subjetiva se reducen a lo indispensable.
Uso constante de tecnicismos que contribuyen a la claridad y precisión de los textos.
Predominio de términos monosémicos que tienen un solo significado en cualquier situación o contexto y que contribuyen también a la precisión.







LOS FENÓMENOS SEMÁNTICOS: HOMONIMIA, POLISEMIA, SINONIMIA Y ANTONIMIA.
La lengua es un sistema de signos que están formados por dos elementos que se exigen mutuamente: el significante y el significado. De este último se encarga de su estudio la Semántica, que ha sido entendida como una "rama de la Lingüística que se ocupa de los cambios de significación" (Lázaro Carreter). Sin embargo, a partir de la consideración del signo lingüístico como resultado de la combinación de una forma de la expresión y una forma del contenido, en sentido limitado, se habla de Semántica como estudio del contenido (significado).
Los conceptos de homonimia, polisemia, sinonimia y antonimia son las relaciones semánticas que pueden existir entre algunas palabras.
Homonimia. Fenómeno semántico que se origina por la coincidencia en el resultado final de la evolución fonética de varios significantes y cuyos significados son diferentes y no presentan ninguna relación de proximidad o emparentamiento de significado. La homonimia puede ser absoluta, si los significantes son idénticos (homógrafos: llama `fuego' - llama `animal') o parcial, si los significantes tienen la misma pronunciación, pero distinta ortografla (homófonos: vaca `animal' - baca `del coche').
Polisemia. Fenómeno semántico que se produce cuando a un significante le corresponden varios significados entre los cuales suele existir una relación de parecido (metáfora: sierra (herramienta para cortar madera / cordillera de montañas de picos afilados)) o proximidad (metonimia: cuello (parte del cuerpo / de la camisa / de la botella...).
Sinonimia. Es una relación lingüística en la que para un significado existen varios significantes en la lengua. Estos significantes pertenecen a la misma clase de palabras: bello, hermoso, guapo, lindo, bonito... La sinonimia también puede ser absoluta, si las palabras son intercambiables en todos los contextos (anginas - amígdalas), o parcial, si las palabras tienen idéntico significado sólo en determinados contextos (casa - morada - residencia - hogar - domicilio - vivienda... ); la mayor parte de los sinónimos son parciales.
Antonimia. Es la relación que se establece entre unidades de sentido opuesto, pero para que dos palabras sean antónimas deben cumplir estos requisitos: la afirmación de A implica la negación de B; pero la negación de A no implica la afirmación de B, porque pueden aparecer términos intermedios, pues son series gradativas (pequeño - grande, frío - caliente, joven -viejo...). No obstante, debemos señalar que existen otras relaciones entre palabras con significados opuestos, como la complementariedad (la afirmación de una implica la negación de la otra: soltero - casado, masculino femenino, hombre - mujer...)) o la inversión (si existe A, existe B; y si no existe A, tampoco existe B: tío - sobrino, marido - mujer, profesor - alumno...).
De este modo hemos comprobado como, en las lenguas naturales, la relación entre significante y significado no siempre es unívoca (1 significante = 1 significado (monosemia)), ya que puede darse el caso de que a un significante le correspondan varios significados (polisemia y homonimia) o que a un significado le correspondan varios significantes (sinonimia).

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