Teoría general del derecho penal

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3.Clasificación de los delitos

El Código penal distingue, en los arts. 2 y 10, entre delitos y faltas, aunque ambos conceptos pueden englobarse bajo la expresión genérica de << hecho punible >> o de << infracción penal>>. Tanto el delito como la falta son hechos típicos, antijurídicos, culpables y punibles. La distinción se hace únicamente en función de la gravedad del asunto. El delito está castigado con pena grave o menos grave, la falta con pena leve. (esta distinción es completada a su vez en el art. 13 del Cp. Que clasifica los delitos graves y menos graves.)

El art. 13 establece en realidad una clasificación tripartita de las infracciones penales, que en el fondo es la que mejor conviene a las diferencias tanto materiales como procesales de estas infracciones.

Para saber cuándo estamos ante un delito grave o menos grave, o ante una falta hay que ver, por tanto, la pena que en precepto penal correspondiente se asigna al hecho en cuestión y luego ver si esa pena se califica conforme al art. 33 (que clasifica las penas en función de su naturaleza y duración en graves, menos graves y leves. Y todavía puede ocurrir que la pena del delito, por su extensión, pueda incluirse a la vez en la categoría de grave y en la de menos grave.)

La teoría general del delito como teoría democrática de la imputación penal


El sistema de la Teoría de Delito que se acaba de describir es un sistema categorial clasificatorio y secuencial, en el que, peldaño a peldaño, se van elaborando a partir del concepto básico de acción, los diferentes elementos esenciales comunes a todas las formas de aparición del delito.

Este sistema se ha ido desarrollando en los últimos cien años, durante todo el Siglo XX. Somos herederos o tributarios de una forma muy peculiar y refinada de elaborar la Teoría del Delito desde un punto de vista sistemático sin parangón en otras culturas jurídicas menos interesadas en esta concepción del sistema. Se consigue con ello, un alto nivel de abstracción conceptual, aun a costa de darle a la Dogmática jurídicopenal y especialmente a la Teoría del delito un carácter puramente técnico jurídico y pretendidamente neutro desde el punto de vista ideológico.

La propia importancia de las cuestiones que se deciden en la Teoría General del Delito y su posterior aplicación resalta la importancia que hay que darle también al sistema que de un modo general se ocupa de estas cuestiones, ordenándolas de un modo racional y lógico conforme a determinados supuestos.

El modelo de la Teoría General del Delito elaborado por la Dogmática jurídicopenal alemana constituye, al menos entre los penalistas de habla hispana, una especie de lenguaje jurídico común, que nos acerca científicamente y nos permite entendernos por encima de las particularidades que presenta la legislación de distintos países.

De todo lo dicho se deduce que no se puede hacer un sistema de la Teoría del Delito la aspiración máxima y casi única de la Ciencia del Derecho penal, pero también que no se puede prescindir completamente de él dejando la interpretación y aplicación del Derecho penal en manos del azar y la arbitrariedad.

En realidad, una Teoría del Delito que pretenda validez general para los distintos delitos que existen en la Parte Especial sólo puede elaborarse como una teoría de la imputación, es decir, como un discurso en el que las personas que integran una sociedad se ponen de acuerdo sobre cuáles son los criterios, objetivos y subjetivos, que hay que tener en cuenta para imputar un suceso llamado delito. No hay pues, en Derecho penal, una imputación en sí misma, sino una imputación que permite la aplicación de un determinado efecto sancionatorio.

TEMA 3

(1. Conducta: acción y omisión)

1.Conducta: acción y omisión

La conducta humana, base de toda Relación jurídico penal, se manifiesta en el mundo externo tanto en actos Positivos como en omisiones. De ahí la distinción que realiza el Código penal En el art. 10 entre acciones y omisiones.

La acción y la omisión cumplen, Por tanto, la función de elementos básicos de la Teoría del Delito, aunque solo En la medida en que coincidan con la conducta descrita en el tipo de la Correspondiente figura delictiva serán penalmente relevantes. El concepto de Acción es, pues, el objeto de una valoración, no la valoración misma que se Hace posteriormente en las restantes categorías del delito; aunque, como Veremos, también en la delimitación de los conceptos de acción y omisión hay Que recurrir a valoraciones que le dan significado como tal.

-La acción en sentido estricto

Se llama acción a todo comportamiento Dependiente de la voluntad humana. Sólo el acto voluntario puede ser penalmente Relevante y la voluntad implica siempre una finalidad. NO se concibe un acto de La voluntad que no vaya dirigido a un fin u objetivo determinado.

La dirección final de la acción Se realiza en dos fases: una interna y otra externa.

La fase interna, que sucede en la Esfera del pensamiento, propone la realización de un fin. (tiene que considerar También los elementos contaminantes que van unidos a los medios elegidos). La Consideración de los efectos contaminantes puede hacer que el autor vuelva a Plantearse la realización del fin y rechace alguno de los medios seleccionados Para ello.

La fase externa una vez propuesto El fin, seleccionados los medios y ponderados los efectos contaminantes, el Autor procede a su realización en el mundo externo: pone en marcha conforme a Un plan, el proceso causal dominado por la finalidad y procura alcanzar la meta Propuesta.

La valoración penal puede recaer Sobre cualquiera de estos aspectos de la acción. Puede suceder que el fin Principal sea irreversible desde el punto de vista penal y que lo importante Sean los efectos contaminantes o los medios seleccionados para realizarlos. (Así cuando el autor conduce un coche a más velocidad, aunque la finalidad sea Llegar pronto al trabajo, los medios utilizados son desvalorados por la ley).

Por tanto, cuando se dice que la Acción final es la base del derecho penal no se quiere decir que sea solo el Fin de esa acción lo que interesa, se puede estar igualmente interesado en el Medio, fin o los efectos. Por eso los tipos legales son los que deciden que Partes o aspectos de la acción son o pueden ser penalmente relevantes.

El concepto de acción que se Acaba de exponer coincide en sus líneas generales con el de la teoría final de la acción formulada por El alemán Hans Welzel, que construyó en años posteriores todo un sistema de Teoría General del Delito. Este concepto requiere algunas matizaciones.

Efectivamente cuando el Legislador describe una conducta, no describe un simple proceso causal; sino un Proceso causal en la medida en que se deriva de la realización de una acción Final humana. Por ello, los medios y los efectos contaminantes deben ser Tenidos en cuenta. El legislador describe o tipifica las acciones prohibidas, No pensando en la acción como un proceso causal voluntario, sino como un Proceso causal dirigido por la voluntad dirigida a un fin.

-El concepto significativo de acción

El concepto de acción no puede Ser sólo un concepto ontológico, sino que depende también de valoraciones. Así, Por ejemplo, si alguien conduce a más velocidad de la permitida y pierde el Control al entrar en una curva por espantar un insecto que le ha picado en la Cara, lo que importa es la acción de conducir como un todo y no el acto Concreto involuntario (esto es solo una parte del todo que interesa).

En las acciones que se realizan De un modo inconsciente y rutinario (así como la acción de apretar el embrague Y acelerador para arrancar el coche), sólo pueden servir de objeto a una Valoración integradas en una acción global (de conducir), esta si consciente, Voluntaria y final. Por esto, en cada accidente provocado por uno de estos Actos particulares valoramos la acción de conducir como un todo y no el acto Concreto, probablemente inconsciente y automático.

En los actos de hablar, lo Importante no son las palabras, sino el significado en sí. Objetivamente (causalmente) estos casos son neutros; la finalidad que tiene la persona es Difícil de probar y solo podemos deducirla de un determinado contexto, que es El que le da su significado.

De todos estos objetos se deduce Que en la determinación del concepto de acción no es suficiente con la Constatación de los aspectos puramente causales y finales, sino que es Necesario también situarlos en un contexto intersubjetivo que es lo que le da Su sentido comunicativo, social y/o jurídico, es decir, su significado.

En definitiva, lo relevante es Esta capacidad expresiva del comportamiento humano en un determinado contexto De comunicación intersubjetiva. De ahí que esta concepción de la teoría de la Acción se llame concepto significativo de acción. 

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