Teatro social

Enviado por Chuletator online y clasificado en Español

Escrito el en español con un tamaño de 6,82 KB

 

2.4.  Claves ideológicas del teatro de Buero Vallejo: el compromiso social y ético

Algunos aspectos de la vida de este dramaturgo resultan esclarecedores para comprender su visión del teatro y del mundo. Se ha dicho que, cuando nacíó su vocación teatral, venía de la muerte, cosa cierta si se tiene en cuenta que la Guerra Civil dejó dolorosas huellas en él y que, durante los primeros años de la dictadura, estuvo condenado a muerte. Se le conmutó la pena por treinta años de cárcel y salíó en libertad provisional en 1946. El sorprendente éxito de Historia de una escalera, que recibíó el premio Lope de Vega, le abríó las puertas del teatro español, de modo que casi todas sus obras fueron estrenadas. El estreno de la obra fue un éxito además de un acontecimiento decisivo en la escena de posguerra, ya que supuso la aparición de un nuevo teatro, cargado de hondas preocupaciones. Su importancia radica en que introdujo en los escenarios españoles una temática social que hasta entonces había estado ausente de ellos. Buero accede al primer escenario oficial español, cosa que, dados sus antecedentes políticos, hubiera sido poco probable en otras circunstancias. Hay que tener en cuenta que buena parte del teatro de oposición escrito en aquellos años abogaba por un cambio de sistema político. Sin embargo, el teatro de Buero no planteaba esa cuestión. Buero no buscaba, en su teatro, el enfrentamiento con un sistema político, sino un diálogo abierto con la sociedad española. Era mejor hablar, aunque fuera con sordina, que callarse o irse de España, como hicieron otros. De acuerdo con ello, pretendía, e hizo lo posible porque así fuera, que sus obras llegaran al público. Representa lo que se ha llamado “posibilismo”, criticar sin hacer demasiado evidente el contenido de la crítica, frente a la dramaturgia de Alfonso Sastre. En definitiva, trató de hacer que el espectador tomara conciencia pero camuflando la crítica para evitar la censura La llegada de la democracia no provocó cambios profundos en el teatro de Buero. Siguió ahondando en el análisis del comportamiento del hombre actual poniendo especial atención en mantener el equilibrio entre drama individual y trasfondo político.

En todo el teatro de Buero Vallejo se reiteran temas como la libertad, la justicia, la verdad, y también muchos motivos argumentales y dramáticos, como los personajes con limitaciones físicas o la utilización de espacios con función simbólica. Es habitual el deseo de ahondar en ciertos aspectos de la naturaleza humana:
la soledad, la felicidad, el amor, la doblez, la hipocresía. Pero no se trata de un teatro psicológico sino alegórico, en el que la preocupación por temas humanos universales propicia que los dramas tengan un alcance moral que bordea lo metafísico. No obstante y, pese a cierta tendencia hacia la abstracción existencial, es habitual que las tramas de las piezas queden encarnadas en personajes definidos históricamente, cuyos problemas individuales adquieren una dimensión genérica. Por esa delimitación sociohistórica de los personajes y las tramas en sus obras, el teatro de Buero ha tenido una constante intención de testimonio o crítica social.

Así, las obras de Buero Vallejo analizan la sociedad española con todas sus injusticias, mentiras y violencias; giran en torno al anhelo de realización humana y a sus dolorosas limitaciones: la búsqueda de la felicidad, de la verdad y de la libertad se ve obstaculizada por el mundo concreto en que el hombre vive. Pero esa temática, con sus manifestaciones particulares, ha sido enfocada por Buero en un doble plano. Hay un plano existencial: meditación sobre el sentido de la vida, sobre la condición humana, en la que se entretejen  ilusiones, fracasos y soledad. Esta meditación se halla siempre en contextos muy concretos. Y también se aprecia un plano social y, en cierto sentido, político: denuncia de iniquidades e injusticias concretas que atañen a la estructura de la sociedad, a las formas de explotación, o a los mecanismos de un poder opresivo. Y Buero llegaría a decir que, para él, cualquier problema dramático es siempre el de “la lucha del hombre, con sus limitaciones, por la libertad”. Sus obras son ante todo la defensa de la dignidad del hombre. Se presenta una imagen totalizadora de lo humano. Encontramos una reflexión sobre la situación del hombre en el mundo en situaciones de opresión (El concierto de San Ovidio), intolerancia (Un soñador para el pueblo), falta de horizontes (Historia de una escalera), la soledad (El sueño de la razón)
o la mentira (
El tragaluz)… Es un teatro poblado por los grandes temas humanos (libertad, esperanza, violencia-crueldad…).Con frecuencia las obras, tan cercanas muchas veces al subgénero de la tragedia, se estructuran como la búsqueda de la verdad por parte de un personaje, en lucha con las limitaciones propias o impuestas. La purificación final (“catarsis”) debe alcanzar también al espectador, testigo mudo a quien la obra plantea una serie de interrogantes fundamentales que afectan a su vida, y a los que debe responder.


Entradas relacionadas: