Teatro de Lorca

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2.2 El teatro de Federico García Lorca: las tragedias

Federico García Lorca fue un gran dramaturgo y es reconocido, junto a Valle-Inclán, como uno de los renovadores de este género en la primera mitad del XX. Su teatro utiliza todos los registros y géneros de aquella época, desde el teatro en verso hasta la tragedia pasando por el teatro para títeres o los experimentos más vanguardistas. Además fue uno de los miembros fundadores de “La Barraca” (grupo de teatro universitario que pretendía acercar la gran cultura española a zonas rurales). Sus estrenos fueron siempre un acontecimiento seguido por el público y su teatro goza de enorme prestigio y vigencia en la actualidad.

Como rasgos generales presentes en la mayoría de sus obras, podemos señalar un tratamiento poético de la realidad, no a la manera modernista, sino creando poesía en el teatro. También es importante la mezcla de lenguaje popular (canciones, bailes, leyendas y dichos tradicionales) y de imágenes atrevidas e irracionales de inspiración surrealista. Por eso su teatro es siempre experimental; en la búsqueda de un lenguaje escénico propio, conjuga Lorca elementos plásticos, dinámicos y sonoros. Los protagonistas, generalmente mujeres, viven dramáticamente el conflicto entre sus deseos de liberación y una sociedad autoritaria y represiva que coarta su realización personal. Los temas giran preferentemente en torno al amor y el deseo sexual, que desembocan en la frustración o la muerte de sus heroínas o de aquellos que se enredan en el laberinto de sus pasiones.


Su producción teatral comprende tres grupos de obras que se suceden cronológicamente y son un reflejo de su maduración literaria: el drama histórico y las farsas, las comedias “imposibles” y las tragedias. Estas últimas destacan la auténtica dimensión dramática del dramaturgo granadino. Estas tragedias andaluzas son Bodas de sangre, Yerma y, en un lugar aparte, La casa de Bernarda
Alba. Las dos primeras iban a formar una trilogía junto con La destrucción de Sodoma, que no llegó a escribirse.


Entre las tragedias rurales, Bodas de sangre (1933) se inspira en un suceso real ocurrido en la provincia de Almería. Se trata de un drama de violentas pasiones en que, tras la ceremonia de la boda, la novia huye con su antiguo pretendiente, siendo perseguidos por el novio, y en la reyerta consiguiente mueren a navajazos los dos hombres. Esta obra contiene todos los elementos carácterísticos de la tragedia clásica: la fatalidad de un amor irreprimible y prohibido  (la novia y Leonardo se aman pero están casados con otras personas), esta fatalidad habita en el héroe (la novia), es comentada por el coro (la madre) y es cumplida por un instrumento (el cuchillo). Se trata de una tragedia andaluza en la que Lorca trasciende su argumento para dar entrada a fuerzas sobrenaturales y telúricas como la luna o la muerte.

Yerma (1934), también de ambiente rural, es la tragedia de la mujer estéril, que no ve satisfecho su deseo de tener un hijo. Cuando la protagonista, tras más de cinco años de matrimonio, llenos de inquietudes y de sueños, se entera de que su marido no siente deseos de tener hijos, lo mata, arrebatada por el odio y la frustración. La obra parece un rito trágico que celebra la fecundidad. El tema del drama es averiguar la certeza del presentimiento de la esterilidad del protagonista y luchar entre el deseo y el trágico destino. Posee también los ingredientes de la tragedia clásica, sin salir de Andalucía, aunque lo regional adquiere valores universales.

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