Teatro

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TEATRO DE POSGUERRAEl teatro creado durante la Guerra Civil no fue insensible a esta, incluso se vio más afectado dada su mayor inmediatez respecto al público y a su capacidad de influir sobre este. Dentro del bando republicano destacan autores como Albertí, Max Aub, Miguel Hernández y en el bando nacional José María Pemán.El panorama de la escena española tras la guerra presentará evidentes limitaciones; algunos dramaturgos han muerto (Valle-Inclán, Lorca, Unamuno…), otros se exilian (Casona, Max Aub, Albertí…) y de poco interés será lo que hagan los viejos autores como Benavente o Arniches. Por otro lado la censura es muy férrea e impide la entrada de las nuevas corrientes dramáticas europeas (Bertolt Brecht, Lonesco, Beckett…). Por último, el cine como medio de diversión va a aventajar al teatro, hasta el punto de que muchos de ellos se convertirán en cines. En los años 40  y principios de los 50 se van a distinguir las siguientes líneas:1.       Alta comedia: se prolonga así la línea del teatro benaventino en la que se hace una amable crítica de costumbres, unida a una defensa de los valores tradicionales. En líneas generales, es un teatro que enmascara la dura realidad del momento; algunos autores destacados: José María Pemán, López Rubio, Luca de Tena, Calvo Sotelo o Edgar Neville. 2.       Teatro cómico renovador: la comedia de evasión que tanto éxito tuvo con los hermanos Álvarez Quintero, Pedro Muñoz Seca, Arniches… culmina en la posguerra con otro tipo de humor mucho más innovador: se trata de un humor basado en lo inverosímil y lo absurdo, alejado del realismo escénico, sin embargo, este tipo de teatro se estrellará contra los gustos del público burgués. Los autores representativos fueron: Enrique Jardiel Poncela, el autor  busca lo inédito, lo insólito, lo absurdo, como con obras como ‘’Eloisa está debajo de un almendro’’ o ‘’Los ladrones somos gente honrada’’; Miguel Miura con su obra ‘’Tres sombreros de copa’’.3.       Teatro existencial: avanzada la década de los 40 y paralelamente a lo que ocurre con otros géneros, se atisban los primeros intentos de plantear una alternativa al teatro evasivo y comercial, aunque éste seguirá dominando la escena española. La obra que abre este nuevo teatro es ‘’Historia de una escalera’’ (1949) que da a conocer a Antonio Buero Vallejo convirtiéndose así en el primer gran drama de la posguerra. Dentro de esta misma línea existencial de teatro, otro autor destacado es Alfonso Sastre y su obra ‘’Escuadra hacia la muerte’’. Los temas de este teatro abordan la injusticia social, la pobreza moral de la época, en definitiva, da testimonio de los problemas sociales más candentes. En la década de los 50 vuelve de algún modo a recuperarse el teatro español, influye la apertura internacional del régimen, la flexibilidad de la censura, la aparición de un público joven… Empieza a escribirse un teatro, que como también hacia la novela, refleja la injusta realidad social del país para contribuir a una transformación de la sociedad. Este teatro se enfrenta de forma desigual con el teatro burgués, que accede con facilidad a los escenarios.



El teatro de esta época, teatro social, va a abarcar un amplio período que se extiende desde la época de los 50 hasta finales de los 60. Pero dentro de este período, podemos distinguir dos fases. La primera protagonizada por Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre y la segunda por Lauro Olmo, Rodríguez Méndez y Martín Recuerda; todos ellos van a configuran la ‘generación realista’, la realidad española debía ser el núcleo temático de su teatro, con una clara intencionalidad crítica, de ahí que los temas presentados sean: la injusticia social, la explotación del hombre por el hombre, las condiciones de vida del proletariado y de clase media-baja, la miseria, la hipocresía moral. Los protagonistas no siempre individualizados suelen aparecer como víctimas puestas en un callejón sin salida y destruidos por la sociedad. Algunas obras representativas son ‘’El tragaluz’’, Buero Vallejo; ‘’Muerto en el barrio’’, Alfonso Sastre; ‘’Los inocentes de la Moncloa’’, Rodríguez Méndez; ‘’La madriguera’’, Martín Recuerda. Junto a este tipo de teatro nos seguimos encontrando con un teatro que triunfó aplaudido por el público burgués (alta comedia y teatro cómico) al que se añaden jóvenes autores, Alfonso Paso, Juan José Adolfo Millán y Jaime Armillán. Junto a este teatro y tendencias hay otros autores que no se adscriben a ninguna de ellas, cada uno con sus propias particularidades. Es el caso de Fernando Arrabal (su obra va desde una marginación crítica hasta un duro ataque contra el mundo); Francisco Nieva (su teatro es un espectáculo donde hay plena libertad formal y temática); Antonio Gala (su teatro oscila entre el drama reflexivo al drama crítico con el mundo). Decididamente a partir de 1970 los dramaturgos se lanzan a una renovación total del teatro español. Se supera el realismo y se asimilan corrientes experimentales del teatro extranjero (teatro épico de Bertolt Brecht, teatro de la crueldad con Artaud, teatro de lo absurdo de Lonesco o Beckett…). Este teatro experimental supuso una gran revolución formal, se trata de un teatro muy simbólico en el que está presente lo onírico y con un lenguaje que en muchas ocasiones acude al tono poético, en definitiva, un teatro que se aleja del público y también de la crítica. Otros cambios fundamentales en estas fechas son la creación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la consolidación de los teatros independientes, recuperación de los clásicos y censurados, el éxito de la comedia musical. Autores representativos son: José Sanchis Sinisterra, José Luis Alonso de Santos, Fernando Fernán Gómez, Fermín Cabal, Paloma Pedrero o Juan Mayorga.El papel fundamental de la renovación teatral viene de la mano de los grupos de teatro independientes: en Barcelona Els Comediants, La Fura dels Baus y Els Joglars; en Madrid Los Goliardos, y Tábano; en Andalucía La Cuadra; en Bilbao Akelarre. Para estas compañías el texto escrito es solo una base sobre la que se monta todo un espectáculo que se completa con sonido, luz, gestos y en la que el público no es un mero receptor sino una parte integrante del espectáculo. Además estas compañías reinventan el teatro clásico modernizando el texto y la escenografía para destacar la vigencia y actualidad de los temas; por último destacan la integración de diferentes medios de comunicación como el cine, la radio e internet.

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