Yo voy soñando caminos comentario

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Yo voy soñando caminos

 
de la tarde.
¡Las colinas 
doradas, los verdes pinos, 
las polvorientas encinas!... 
¿Adónde el camino irá? 
Yo voy cantando, viajero 
a lo largo del sendero... 
-la tarde cayendo está-. 
"En el corazón tenía 
"la espina de una pasión; 
"logré arrancármela un día: 
"ya no siento el corazón". 
Y todo el campo un momento 
se queda, mudo y sombrío, 
meditando. Suena el viento 
en los álamos del río. 
La tarde más se oscurece; 
y el camino que serpea 
y débilmente blanquea 
se enturbia y desaparece. 
Mi cantar vuelve a plañir: 
"Aguda espina dorada, 
"quién te pudiera sentir 
"en el corazón clavada".


El olímpico cisne de nieve 
con el ágata rosa del pico 
lustra el ala eucarística y breve 
que abre al sol como un casto abanico. 
De la forma de un brazo de lira 
y del asa de un ánfora griega 
es su cándido cuello, que inspira 
como prora ideal que navega. 
Es el cisne, de estirpe sagrada, 
cuyo beso, por campos de seda, 
ascendíó hasta la cima rosada 
de las dulces colinas de Leda. 
Blanco rey de la fuente Castalia, 
su victoria ilumina el Danubio; 
Vinci fue su varón en Italia; 
Lohengrín es su príncipe rubio. 
Su blancura es hermana del lino, 
del botón de los blancos rosales 
y del albo toisón diamantino 
de los tiernos corderos pascuales. 
Rimador de ideal florilegio, 
es de armiño su lírico manto, 
y es el mágico pájaro regio 
que al morir rima el alma en un canto. 
El alado aristócrata muestra 
lises albos en campo de azur, 
y ha sentido en sus plumas la diestra 
de la amable y gentil Pompadour. 
Boga y boga en el lago sonoro 
donde el sueño a los tristes espera, 
donde aguarda una góndola de oro 
a la novia de Luis de Baviera. 
Dad, condesa, a los cisnes cariño; 
dioses son de un país halagüeño, 
y hechos son de perfume, de armiño, 
de luz alba, de seda y de sueño.



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