Sociedad ilustrada

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Conocemos cosas, objetos, pero no ideas. Sabemos ideas. El conocer constituye una relación directa con el mundo perceptivo. El saber sólo constituye una relación simbólica, indirecta, con el mismo.El saber presupone el lenguaje; el conocer, no. El conocer es meramente perceptivo; el saber es conceptual. Saberes populares son superficiales, parciales, limitados, ingenuos y acriticos. Los saberes académicos son objetivos, explicativos, fundamentados, fiables y críticos. Dentro de los saberes populares existen el sentido común, el saber mítico, el saber mágico y el saber religioso, y dentro de los saberes populares se encuentran la técnica y tecnología y la ciencia.

La filosofía no es ciencia

. La base del saber científico es la coherencia lógica y la observación y experimentación. La Filosofía tiene que ser lógicamente coherente y ha de respetar los saberes que establecen las ciencias naturales y humanas, pero no posee como carácterística la observación y experimentación que emplean las ciencias. La Filosofía se basa en todo el amplio espectro de la experiencia humana, desde la observación del mundo natural hasta la mística religiosa, pasando por el estremecimiento que nos produce la belleza y el sentimiento de culpa al traicionar los bienes disponibles. Sus carácterísticas son que la filosofía más que un saber es amor al saber, una tendencia al saber y afirmar esto es reconocer que la Filosofía es una actividad, no se queda en mera especulación mental. Esa actividad tiene un carácter crítico. También las ciencias son críticas porque siempre comprueban los datos que les ofrece la experiencia, pero nunca somete a crítica las hipótesis básicas de su funcionamiento: hay ciertos supuestos que no se discuten jamás. La Filosofía va más allá de la ciencia no sólo porque somete a los supuestos de la última a análisis sino porque ese análisis se extiende a todos los procesos de adquisición del saber en general. Pero no se puede criticar si no se poseen criterios en los cuales fundamentar nuestra actitud. La filosofía no es una ciencia más, ni tampoco es la reina de las ciencias que las dirige desde arriba. Es una actividad racional que toma en consideración todos los saberes existentes, es imposible una sabiduría última y suprema que pase por encima de los saberes dados, entre ellos, las ciencias. La Filosofía tampoco queda reducida a un saber lógico que sirve para estructurar el armazón sintáctico de las ciencias sino que es un saber sustantivo, con objetos propios que son las Ideas, surgidas de las distintas actividades humanas, categorías, y que a lo largo de la historia se van enriqueciendo u oscureciendo. En tanto dialéctica la forma de los problemas filosóficos es la contradicción. La Filosofía académica es una institución histórico cultural que ha ido cristalizando en forma de escuelas, pero sin que los filósofos hayan inventado las Ideas sobre las que trabajan, sino que, más bien, se limitan a pulir y a relacionar Ideas entre si. Los verdaderos creadores de las Ideas son aquellos hombres que con su trabajo han contribuido a formar el curso de la historia: Newton, Marx, Napoleón...; ellos serían los llamados filósofos mundanos, también nosotros mismos, cuya filosofía está disuelta en la conciencia de todos los hombres porque todos los hombre somos filósofos.  Pero esto no condena a la inutilidad a la filosofía académica que se dedica más detenidamente a analizar el proceso de las Ideas, que muchas veces no se manifiestan claramente sino que están dadas inconscientemente. El carácter de totalización de la filosofía convierte al filósofo en una especie de conciencia crítica de la humanidad, porque con su visión refleja el desarrollo cultural de su época, ejercíéndose una crítica sobre la misma para conseguir una sociedad más justa y feliz.


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