La sobreproducción, la falta de dinero y la caída del consumo hicieron

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La Gran Depresión: Causas


El hundimiento de la Bolsa de Nueva York llevó a una depresión económica que se extendíó a todos los sectores de la economía estadounidense y al resto de países capitalistas.

Una serie de factores transformaron la crisis bursátil en una recesión de una gravedad y duración desconocida hasta entonces. En primer lugar destaca la sobreproducción industrial, que era evidente antes del hundimiento de la Bolsa. Diversos indicadores de la actividad industrial muestran que el ritmo de crecimiento estaba desacelerándose en Estados Unidos con anterioridad a 1929. Por tanto, la economía hubiera entrado en recesión sin el desplome bursátil.

En segundo lugar, la crisis de liquidez (falta de recursos monetarios para hacer frente al pago de las deudas) contribuyó a que se expandiera la crisis. La caída de las acciones generó una cadena de impagos y provocó el cierre de muchas industrias y entidades bancarias. Además, el hecho de necesitar liquidez forzó la retirada de inversores en Europa y la cancelación de muchos créditos a países exportadores de alimentos. Además, el deseo de vender a cualquier precio los bienes ya producidos aceleró el descenso de los precios (deflación).

En tercer lugar, la caída del consumo provocada por el paro y el pensamiento de que la economía iba a empeorar agravó la situación. Varias causas influyeron en el descenso del consumo: la disminución de la capacidad adquisitiva de los que habían invertido en bolsa, el temor a ser despedido del trabajo, la caída de los precios agrarios, el endeudamiento provocado por la adquisición de bienes de consumo duraderos (lavadoras, coches…), +convicción


La Gran Depresión: La crisis bancaria e industrial


La sobreproducción, la falta de dinero y la caída del consumo hicieron que en pocos meses la crisis de la Bolsa se convirtiera en una crisis que afectó a todos los sectores de la economía. El sistema bancario fue uno de los primeros afectados debido al hundimiento bursátil que hizo que los deudores no pudieran devolver sus préstamos y porque la mayoría de los bancos había aceptado acciones de la Bolsa como garantía de los préstamos. El miedo a la quiebra de los bancos asustó a la población, que acudíó a retirar su dinero de sus cuentas, pero los bancos no pudieron devolver el dinero. Esto desató la crisis bancaria, en la que más de 4.000 bancos quebraron y desaparecieron y millones de familias se arruinaron.

Para superar las dificultades los bancos no concedieron muchos créditos a la industria, lo que agravó la situación aún más. La ruina de los inversores bursátiles y la disminución del crédito provocaron el descenso del consumo, lo cual agravó la sobreproducción. En pocos meses, los stocks aumentaron y los precios disminuyeron un 32% entre 1929 y 1932. El subconsumo y la caída de las inversiones hicieron que se produjera una crisis industrial. La caída de la actividad industrial suuso un gran aumento del desempleo y la pobreza se extendíó por toda la población. Una buena parte de la clase media perdíó sus ahorros y negocios y tuvo que proletariarse. Millones de parados sin ingresos dejaron de consumir y al disminuir la demanda, descendíó de nuevo la producción industrial y agraria.


La propuesta keynesiana


Con el objetivo de recuperar la actividad económica, algunos gobiernos pusieron en práctica medidas consideradas muy heterodoxas en aquel momento. Por su lado, un economista inglés, J.M. Keynes, realizó un diagnóstico adecuado de lo que estaba sucediendo u propuso soluciones para superar las dificultades. La población insistía en ajustar a la baja los salarios como única solución para que la producción aumentara, pero Keynes indicó que esta medida era errónea y defendíó que la crisis no era pasajera y que la recuperación no surgiría espontáneamente si los gobiernos no actuaban a su favor. Keynes argumentó que el principal problema de la crisis de 1929 era la falta de demanda ante la caída de la inversión. Sin demanda, los empresarios no tenían incentivos para aumentar la producción y, a través de ella, el empleo. Ante el derrumbe de la inversión privada, propónía que el Estado incrementase el gasto público, fundamentalmente en actividades como obras públicas, que emplean a muchos trabajadores. El gasto del Estado generaría déficit público y destacaría el multiplicador keynesiano: planteamiento del economista Keynes según el cual el aumento del gasto público, transformado en salarios y bienes, generaba una nueva demanda, conocida como multiplicador keynesiano, en sectores económicos diversos.). Así, al ampliarse la producción total, el Estado podría incrementar los ingresos por impuestos y reducir, o incluso anular a medio plazo, el déficit público inicial. Se necesitaba potenciar el consumo, y Keynes defendíó la mejora de las condiciones salariales para aumentar la capacidad adquisitiva de la clase obrera. Argumentó que la prosperidad dependía teorías económicas en vigor desde hacía más de un siglo, y argumentó que la prosperidad dependía de la inversión y el consumo y no del ahorro.


New Deal

El intento de recuperación asociado a las teorías de Keynes es el denominado New Deal, un plan económico para superar la crisis y detener sus efectos sociales, puesto en práctica por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt tras su victoria electoral en el año 1932. Sin embargo, su programa era muy contradictorio ya que propónía aumentar la intervención del Estado y reducir el déficit público recortando gastos.  Las medidas más importantes del new Deal eran luchar contra el descenso de los precios (deflación), creando organismos para regular la producción y los precios. A partir de la Ley de Ajuste Agrario se creó el Agricultural Adjustment Administrarion con el fin de reducir la producción agraria y recuperar los precios.

La Ley Nacional de Recuperación Industrial creó dos organismos oficiales: el National Recovery Administrarion para fomentar los acuerdos de precios entre empresas y evitar su reducción y el Public Works Administration para promover grandes proyectos de infraestructuras que redujesen el desempleo y aumentasen la demanda. Dentro de este proyecto surgíó el Tennesse Valley Authority, que construyó grandes presas hidroeléctricas en una de las zonas más deprimidas de Estados Unidos.

Roosevelt establecíó un control estatal sobre los bancos para asegurar su solidez financiera, al mismo tiempo que creó un seguro federal para garantizar las cuentas de los pequeños inversores en caso de quiebra bancaria. También se formó una comisión de valores y cambio. Finalmente, para favorecer las exportaciones, se impulsó una política monetarista, que devaluó el dólar en más de un 40% en 1934.

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