La segunda república la constitución de 1931 y el bienio reformista

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Tema 15- La II República (1931-1936) Introducción


La II República Española se proclamó tras las elecciones municipales de Abril de 1931. Éstas se enfocaron como un plebiscito entre los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián (republicanos) y los monárquicos. Estas elecciones demostraron el aplastante apoyo popular a los republicanos en las principales ciudades españolas. El gobierno de la II República de 1931 debe ser considerado de centroizquierda, moderado, demócrata y reformista. Sin embargo, por diversas causas, a lo largo de la República se fue produciendo una polarización de las posturas políticas hacia la izquierda y la derecha radicales que acabó en una Guerra Civil. España inicia su principal experimento demócrata y reformista en un momento muy difícil: en plena Gran Depresión Económica Mundial y sobre todo, en el período de la crisis europea de las democracias, cuando los Totalitarismos (Fascismo, Nazismo, Stalinismo) dominan la escena política europea y se enfrentan entre sí. Este contexto de enfrentamiento terminará influyendo en España radicalizando poco a poco las posturas hacia la derecha y la izquierda. Sin embargo, no hay que olvidar que los factores de enfrentamiento fueron fundamentalmente internos. Los efectos de la Gran Depresión o Crisis del 29 sobre la economía española fueron parciales y tardíos, dado el escaso desarrollo de la economía española y su alto grado de proteccionismo. Sin embargo, se contrajo el comercio exterior y dejaron de llegar inversiones extranjeras. Por otro lado, se redujo la emigración y aumentó la inmigración. Todos estos factores hicieron aumentar el paro y por tanto, la conflictividad social.

La Constitución de 1931

El Bienio Reformista A la proclamación de la II República el 14 de Abril de 1931 siguió la formación de un Gobierno Provisional, formado fundamentalmente por los firmantes del Pacto de San Sebastián y presidido por Niceto Alcalá Zamora (republicano conservador y católico). El Gobierno Provisional preparó las elecciones a Cortes Constituyentes (28 de Junio de 1931). Las elecciones a Cortes Constituyentes fueron auténticamente democráticas (sufragio universal masculino) y en ellas obtuvo la mayoría la izquierda (especialmente el PSOE), seguida del centro (especialmente el Partido Radical de Lerroux) La Constitución de 1931 (aprobada en Diciembre de 1931): esta composición de las cortes constituyentes explica el carácter democrático y avanzado de esta constitución. Carácterísticas: • España se define como una “república democrática y de trabajadores....” • Amplia declaración de derechos • Estado unitario pero con posibilidad de establecer autonomías • Economía capitalista de mercado pero con carácter socializante y de planificación económica por parte del estado. • Cortes unicamerales con amplias competencias de las que depende el gobierno que es responsable ante éstas. • Sufragio Universal y directo (masculino y femenino) • Estado laico, libertad religiosa y prohibición de los colegios religiosos. • Educación laica, pública, obligatoria y gratuita. Durante el Bienio Reformista, España estuvo gobernada por una coalición de republicanos de izquierdas (Manuel Azaña, ministro de la Guerra y presidente del gobierno) y socialistas (Largo Caballero, ministro de Trabajo). Las principales medidas, tanto del Gobierno Provisional como de este gobierno se propusieron una profunda transformación de la realidad española. El problema religioso y la política religiosa: ya hemos visto cómo las explosiones de rebelión popular desde la Semana Trágica (1909) iban acompañadas de violencia anticlerical (quema de conventos). Esta violencia siguió producíéndose durante la República y encubría el enfrentamiento frontal entre la Iglesia española (personificada en el Cardenal Segura) y los políticos de izquierdas de la República. Consiguientemente, la República llevó a cabo una política religiosa destinada a reducir la influencia de la Iglesia en un país aún mayoritariamente católico: la eliminación del presupuesto de “culto y clero”, la expulsión de los jesuitas, la prohibición de los colegios católicos, el reconocimiento del matrimonio civil y del divorcio. La política educativa y cultural se concibió como uno de los instrumentos de regeneración cultural y social más importante de la República (en ese sentido la República era heredera de la ILE). El objetivo de la política cultural y educativa del Ministro Marcelino Domingo (Radical-Socialista) era la extensión por toda España de una educación laica, obligatoria y gratuita. El problema fue que, a pesar de todas las escuelas construidas, no fueron suficientes para sustituir a los colegios religiosos. Otra medida cultural importante fueron las Misiones Pedagógicas. La política autonómica, el estatuto de Cataluña. El 14 de Abril de 1931, F. Maçiá, líder de Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC) proclamó la República Independiente de Cataluña. Esto podía haber provocado un conflicto con la República Española, pero finalmente se llegó a un arreglo en el que ERC aceptó conformarse con la autonomía. La autonomía de Cataluña reconocía la existencia de un gobierno catalán (Generalitat, dirigida por Maçiá) y un parlamento catalán (dirigido por Companys). El País Vasco no obtuvo la autonomía en este momento pues el PNV no estuvo en el Pacto de San Sebastián, además era un partido conservador y católico cuyas ideas tenían poco que ver con una república de izquierdas. La Reforma del Ejército, llevada a cabo por Manuel Azaña (ministro de la Guerra y Presidente del Gobierno) consistíó en reducir el número de oficiales (muy alto). Para ello exigíó a todos los oficiales que juraran la bandera tricolor republicana. Todos los que no quisieran jurar pasaban a la reserva con el sueldo íntegro. Con ello consiguió mejorar la efectividad del ejército y que los oficiales en activo fueran fieles a la República (en teoría). La Reforma Agraria era una medida económica urgente en un país mayoritariamente agrario y con una mala distribución de la propiedad de la tierra (especialmente en el sur de España). El gobierno tomó inmediatamente medidas para proteger a los arrendatarios y jornaleros, sin embargo, la medida más importante era la expropiación de tierras de los grandes latifundistas. Para ello se dictó la Ley de Reforma Agraria (1932) y el Instituto de Reforma Agraria (IRA). Esta reforma fue la que más se retrasó y apenas se aplicó en el Bienio Reformista por los desacuerdos que se produjeron en las cortes sobre la misma y por la falta de fondos del estado para pagar las indemnizaciones. Dado el aplastante apoyo popular a los partidos de izquierdas en 1931, la oposición era muy débil y estaba desarticulada, sin embargo, las medidas del gobierno atacaron frontalmente a grupos de poder que organizaron una fuerte oposición entre 1931-33. Los Anarquistas eran enemigos de cualquier tipo de estado, y por eso no participaron ni colaboraron con el gobierno de la República. Sin embargo el tema que creó un mayor descontento entre los anarquistas fue el retraso en la aplicación de la Reforma Agraria. En su defecto los campesinos andaluces empezaron a ocupar tierras espontáneamente. En una de estas acciones se produjeron los sucesos de Casas Viejas (Enero de 1933), en los que la República asesinó a unos anarquistas. Esto supuso la oposición frontal de los movimientos obreros a la República. Parte del Ejército se opuso a la Reforma Militar de Azaña y al estatuto de Cataluña que podía afectar a la unidad de España. Siguiendo la tradición del Siglo XIX, volvieron los pronunciamientos militares para derribar al gobierno (aunque esta vez serán conservadores), el más importante fue el del General monárquico Sanjurjo que fracasó (verano de 1932). La Iglesia (con el Cardenal Segura al frente) se opuso frontalmente a la

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