San agustin es el hombre formado de cuerpo y alma

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La antropología agustiniana es de raíz platónica. Como en Platón, el hombre está compuesto por dos sustancias distintas, una espiritual y otra material. Agustín, desea hacer hincapié en la espiritualidad humana por lo que define al hombre como “un alma racional que se sirve de un cuerpo mortal”.
distingue dos aspectos del alma: lo que llama razón inferior y la razón
superior. La primera tiene por objeto la ciencia, es decir, el conocimiento de las
realidades sensibles y sujetas a cambios. El conocimiento del mundo físico es necesario
para atender a nuestras necesidades físicas y mortales. la razón superior
tiene como objeto la sabiduría, el conocimiento de lo inteligible, de las ideas con el fin
de elevarse hasta Dios. Esta razón superior, no conduce a la iluminación
divina. Si las similitudes con la doctrina platónica son evidentes en este aspecto, a partir de aquí
se marcan las diferencias. niega la teoría de la transmigración de las almas
y de su preexistencia antes de habitar un cuerpo. Las exigencias de la fe cristiana se lo
impiden. Por eso, resuelve el problema de la transmisión del pecado original (¿cómo se
transmite el pecado original?) por medio del traducianismo, doctrina según la cual las
almas de los hijos provienen de las de los padres. Frente a la filosofía griega que mantenía, en general, un intelectualismo moral según el cual, nadie obra mal a sabiendas y, por lo tanto, el mal es fruto de la ignorancia de quien actúa que le induce a pensar que su conducta es la mejor, San Agustín tiene que
enfrentarse al hecho de que el hombre es libre de elegir entre el bien y el mal. Para Agustín, la voluntad tiende necesariamente a la felicidad, que es Dios. Sin embargo, el hombre carece de una visión adecuada de Dios y a menudo se engaña con los bienes mutables en vez de tender al único bien inmutable. Cuando esto ocurre, el
hombre se aleja del único objeto que produce verdadera felicidad y es responsable de
ello ya que es resultado de su propia decisión libre. La libertad es pues una experiencia dramática, pues el hombre se siente atraído por lo sensible que inclina al hombre hacia el mal y la gracia que lo empuja hacia el bien. Si Dios es el creador y absoluta bondad ¿cómo es posible que exista el mal? El mal no es
nada real sino ausencia de bien. Al no ser algo positivo, no puede ser atribuido a Dios ni
a una causa o principio del mal.

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