Sabiduría e iluminación San Agustín

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El objetivo fundamental del pensamiento de San Agustín es encontrar la verdad. Toda su vida se basa en la búsqueda de la verdad, la cual cree haberla encontrado en la uníón entre el cristianismo con el platonismo. La vida de San Agustín se puede dividir en tres fases:• Etapa escéptica: en ella San Agustín tiene una vida completamente fuera de las leyes cristianas.  Etapa maniqueísta: esta época se caracteriza por la creencia en el Dios del bien y Dios del mal, es decir no hay un término medio. • Etapa cristiana: San Agustín entra en contacto con los neoplatónicos, fundamentalmente con Plotino, y a partir de ahí entra en contacto con el obispo de Milán. En esta uníón del platonismo, neoplatonismo, y cristianismo, va a encontrar la verdad. Desde ese momento se convierte al cristianismo, se bautiza, se hace sacerdote, le nombran obispo de Hipona, y funda una comunidad religiosa. Por lo tanto encuentra su objetivo a través de la visión panteísta de Plotino (el Universo, la naturaleza y Dios son equivalentes) y el cristianismo. Para poder alcanzar la verdad va a considerar que la filosofía es una sierva de la teología, y va a tratar de demostrar de manera racional la existencia de Dios. San Agustín considera que para que un conocimiento sea verdadero tiene que ser universal y necesario, por lo que analiza los conocimientos que posee, tratando de encontrar alguno universal y verdadero, y descubre que hay uno: La Autoconciencia. Aunque todos mis conocimientos fueran falsos y aunque estuviera completamente equivocado, el simple acto de equivocarme confirma que existo. San Agustín va a plantearse cual es el origen de dicho conocimiento teniendo en cuenta que el efecto nunca puede ser mayor que la causa. Para ello analiza dos posibles fuentes del conocimiento: -Los sentidos: por medio de ellos nunca percibimos lo universal y necesario -Uno mismo: la capacidad que yo tengo de crear conocimientos en mi cabeza a partir de otros conocimientos previos. Dichos conocimientos no pueden ser la causa, ya que no soy universal ni necesario. Por lo tanto, llega a la conclusión de que Dios es la causa de mi propio conocimiento, por lo cual Dios es el que nos va a permitir alcanzar la verdad. Para San Agustín Dios es ser, es decir, es la única esencia real e inmutable. Además también es creador, ya que Dios crea el mundo desde la nada (ex nihilo), y lo crea a partir de los moldes originarios que él posee, los cuales son eternos, inmutables e imperecederos. A partir de aquí surge un problema, ya que si Dios es el creador y en el mundo hay mal ¿Es Dios el creador del mal? El mal puede ser de tres tipos: • Mal metafísico: se refiere a que las criaturas son más imperfectas que Dios, que es el sumo bien. • Mal físico o natural: es la ausencia de bien. El dolor o la muerte son un mal solo si se considera a la persona que lo sufre. • Mal moral: es fruto de la libertad del hombre, ya que es el hombre el que da origen al mal. El mal carece de estatuto ontológico, es decir, el mal no es, o como mucho es “ausencia de…”. Para resolver el problema del mal moral, San Agustín hace distinción entre: -Libre albedrío: capacidad de elegir. -Libertad: capacidad para elegir el bien. Por lo tanto, Dios no es el causante del mal, ya que el mal moral es consecuencia del uso de nuestro libre albedrío. Para San Agustín el hombre es una criatura a imagen y semejanza de Dios, es decir con la capacidad de elegir y amar. El hombre es la uníón sustancial de cuerpo y alma, y que entre ambas realidades existe una comunicación, a pesar de ser de naturaleza distinta. El alma es creada por Dios, y posee cualidades divinas. San Agustín estudia dos interpretaciones del alma: -El traduccionismo: Dios crea el alma de Adán y Eva, y a partir de esas dos almas surgen las demás. -El creacionismo: Dios crea un alma específica para cada hombre. El alma tiene tendencia hacia el conocimiento, ya que al ser de origen divino, quiere descansar en Dios. Podemos diferenciar los siguientes tipos de conocimientos: • Conocimiento sensible: el cuerpo informa al alma de los estados
• Conocimiento inteligible: podemos distinguir el conocimiento por iluminación divina (me permite conocer lo que de verdadero tiene un conocimiento) y el conocimiento de la luz divina (nos permite saber la fuente de conocimiento).
La ética de San Agustín se basa en la búsqueda de nuestro fin: la felicidad. Para poder alcanzar la felicidad el hombre ha de amar a Dios. La libertad es la que capacita al hombre para poder dirigirse a Dios. Sin embargo, el hombre tiene tendencia a darle la espalda, y gozar de sí mismo y de las cosas que le son inferiores. En eso consiste el pecado original, el cual es el causante de la concupiscencia y la ignorancia, de manera que el hombre desprecia a Dios, y muestra más atención por los bienes materiales. Para huir del pecado, el hombre necesita del auxilio de la gracia. Esta gracia es la que nos permite hacer el bien. Los bienes de gracia pueden ser teologales o sacramentales. • Teologales: son dones de Dios que requieren de nuestra libertad y consciencia. Las tres virtudes teologales son la fe, la virtud y la caridad.
• Sacramentales: es una ayuda recibida a través de los siete sacramentos.

San Agustín es el primer pensador que habla de la historia

La historia es personal y colectiva, y es el lugar donde Dios nos da la salvación.
Entender la filosofía de San Agustín requiere comprender el papel central que desempeña el amor en su pensamiento. Es el amor de Dios el que nos permite conocer la verdad y poder lograr la felicidad.
La división social depende de los objetos que son amados. De este modo hacemos distinción de dos ciudades: • Ciudad de Dios: esta formada por los cristianos, los cuales aman a Dios por encima de todas las cosas. Busca la gloria de Dios y mantener la uníón de sus miembros a través de la caridad. • Ciudad terrenal: anteponen otros amores al amor de Dios. Las dos ciudades se mezclaban entre sí, y que los ciudadanos de ambas ciudades viven en el seno de las sociedades históricas. En conclusión, San Agustín nos plantea que a través de la uníón íntima con Dios podemos alcanzar el conocimiento, la felicidad, y la verdad.

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