La Revolución Copernicana de Kant y la Ilusión Trascendental: Claves del Pensamiento Kantiano
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La Revolución Copernicana de Kant
Giro Copernicano: La revolución filosófica propuesta por Kant para entender cómo es posible el conocimiento sintético a priori. Kant explica el cambio que supone su filosofía en la concepción del conocimiento basándose en una analogía con la revolución copernicana. En astronomía, Copérnico comprendió que no se podía entender el movimiento de los objetos celestes con la tesis según la cual la Tierra está en el centro del universo y el sol y los demás objetos celestes giran a su alrededor. Al final, comprendió que el sol está en el centro y la Tierra giraba a su alrededor. En filosofía, el problema consiste en explicar el conocimiento sintético a priori; la filosofía anterior a Kant suponía que en la experiencia de conocimiento el sujeto cognoscente es pasivo. Con el conocimiento a priori podemos saber algo más de las cosas antes de experimentarlas. Kant acepta que en la experiencia cognoscitiva el sujeto cognoscente es activo, que en el acto de conocimiento el sujeto cognoscente modifica la realidad conocida.
La Ilusión Trascendental
Los conceptos trascendentales de la razón, las “ideas”, son representaciones “necesarias de la razón de las que no pueden darse en los sentidos un objeto correspondiente”. La ilusión trascendental se produce cuando lo pensado en las ideas es tomado como existente. La interpretación errónea de la necesidad subjetiva que las ideas poseen como si se tratara de una necesidad objetiva da lugar a lo ilusorio.
Yo, mundo, Dios, ideas trascendentales de la razón, constituyen el medio de la ilusión trascendental. Las disciplinas metafísicas que tratan de dichas ideas son el campo en el que se despliega teóricamente la ilusión.
El objetivo de la dialéctica trascendental es demostrar que todo intento de ampliar los conceptos con conceptos trascendentales tiene que resultar ilusorio, vano y nulo.
Las ideas no son en sí mismas un engaño, sino que la ilusión trascendental se produce por un uso erróneo de ellas.
Los Imperativos Kantianos
Los imperativos se dividen en dos:
Imperativo Categórico
Mandato con carácter universal y necesario: prescribe una acción como buena de forma incondicionada, manda algo por la propia bondad de la acción, independientemente de lo que con ella se pueda conseguir. Declara la acción objetivamente necesaria en sí, sin referencia a ningún propósito extrínseco. Para Kant sólo este tipo de imperativo es propiamente un imperativo de la moralidad.
Imperativo Hipotético
Son los imperativos que prescriben una acción como buena porque dicha acción es necesaria para conseguir algún propósito. Se dividen en imperativos hipotéticos de la habilidad e imperativos hipotéticos de la prudencia.