Regencia de María Cristina de Habsburgo turno de partidos

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Cánovas del Castillo y el turno de partidos.


El creador del régimen de la Restauración fue Cánovas del Castillo, político conservador admirador del modelo inglés de alternancia pacífica entre grandes partidos. Después de promulgada la Constitución de 1876, pacificada España e integrados los liberales en el nuevo régimen, Cánovas del Castillo ideó el turno de partidos como vía pacífica para acceder al poder haciendo innecesario el pronunciamiento militar.


El rey Alfonso XII enfermó cuando el sistema canovista aún no estaba consolidado, haciendo temer por su continuidad. Carlistas y republicanos vieron en la posible muerte del monarca una nueva oportunidad para impulsar sus reclamaciones.


Cánovas del Castillo y Sagasta reaccionaron llegando a acuerdos en el llamado “Pacto de El Pardo” (Noviembre de 1885). Ambos se comprometían a respetar rigurosamente el turno de partidos y a conservar las medidas legislativas aprobadas por los respectivos gobiernos, como garantía de estabilidad política.


Los dos grandes partidos que debían alternarse en el gobierno eran:

  • Partido Conservador de Cánovas del Castillo, que contaba con el apoyo de la clase alta (oligarquía agraria, alto clero).

  • Partido Liberal de Práxedes Mateo Sagasta, contaba con el apoyo de la clase media.

El instrumento para hacer efectivo el turno de partidos era el falseamiento del proceso electoral, basado en el reparto previo de las circunscripciones (encasillado
), el fraude electoral (pucherazo
) y  el caciquismo. La Restauración era, por tanto, un sistema político oligárquico que garantizaba la estabilidad política y en el que los resultados electorales no obedecían a la voluntad popular sino a los intereses de los políticos del momento.


Tras la muerte de Alfonso XII, en 1885 comenzó la regencia de María Cristina de Habsburgo, viuda del rey (1885-1902). Cánovas del Castillo dimitíó y la regente nombró presidente del Consejo de Ministro a Mateo Sagasta. La continuidad del régimen quedaba asegurada con el turnismo. Durante los cinco años de gobierno de Sagasta (1885-1890), los liberales llevaron a cabo una importante labor reformista: leyes de libertad de cátedra, de prensa, de asociación y sufragio universal masculino. La vuelta de los conservadores al poder en 1890 supuso el retorno a una política económica proteccionista (Ley de Aranceles, 1891), que satisfizo los intereses de los industriales catalanes y vascos y de la burguésía agrícola castellana. Sagasta y los liberales volvieron a gobernar desde Julio de 1892 a Marzo de 1895. Lo más destacado de su mandato fue el proyecto de reforma de la administración de Cuba, que fracasó por la oposición de la oligarquía criolla, dando lugar a la guerra de Cuba.

En Marzo de 1895 vuelve a gobernar Cánovas del Castillo, que fue asesinado en 1897.Tal hecho aceleró el turno y fue Sagasta quien tuvo que afrontar el “Desastre del 98”.

En 1902, al llegar a la mayoría de edad, Alfonso XIII, hijo de Alfonso XII, fue proclamado rey de España, dando fin a la regencia de María Cristina de Habsburgo.



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