Regencia María Cristina 1834

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REGENCIA DE María Cristina
La regencia de María
Cristina se inicia con una corta fase de transición entre Octubre de 1833 y Enero de 1834. El jefe de gobierno, Cea Bermúdez,
publicó un manifiesto en el que dejaba más o menos claro que las únicas reformas que estaba dispuesto a emprender eran las administrativas, y manifestaba su intención de defender el régimen frente a «toda innovación religiosa o política que se intente suscitar en el Reino.
El cambio más importante fue la aprobación, en Abril de 1834, del Estatuto Real.
-Se trataba de una carta otorgada, que seguía el modelo que Luis XVIII había impuesto en Francia en 1817.
-Supónía la transición de la monarquía absolutista a la constitucional.
-En sus 50 artículos se regulaban unas nuevas Cortes, su estructura, la forma y tiempo de su reuníón y sus limitaciones.
-Era una concesión de la Corona, y por tanto excluía cualquier mención a la soberanía nacional.
- Se establecían unas Cortes bicamerales, con un Estamento de Próceres y un Estamento de Procuradores. El primero lo compónían representantes de la nobleza, clero y miembros ricos de las clases burguesas: se exigían 60.000 reales de renta anual para poder ser miembro de la Cámara.
-El Estatuto Real sólo dejaba participar en la vida política a los propietarios, marginando a la gran mayoría del país.
- Introdujo en la vida política el bicameralismo, que ha perdurado hasta hoy, excepto durante el franquismo.

EL GOBIERNO DE MENDIZÁBAL
Con la llegada de Mendizábal, un financiero progresista de prestigio y que contaba con el apoyo de sectores influyentes en las Bolsas europeas, especialmente de Gran Bretaña, se inició propiamente la revolución liberal. En los pocos meses que estuvo al frente del gobierno emprendíó
reformas fundamentales, para lo cual asumíó personalmente las carteras de Estado, Guerra, Marina y Hacienda. Su principal medida sin embargo, fue el inicio de la desamortización, mediante decreto de Febrero
del mismo año, base para el posterior arreglo de la Deuda y para la reforma fiscal. A principios de 1836 Mendizábal decide acometer la desamortización de bienes eclesiásticos con el fin de dar respuesta a las exigencias de la guerra contra los carlistas y obtener fondos para
superar el déficit de la Hacienda, y hacer frente de esta manera a los créditos para financiar el ejército isabelino. Mendizábal quiso gobernar con el apoyo de las Cortes. Al principio tuvo el respaldo mayoritario de los Procuradores, pero poco a poco el gobierno se distanció de las cámaras.
Aunque la nueva cámara era de mayoría progresista, las tensiones fueron en aumento, hasta que en Mayo la Regente María Cristina volvíó la espalda a Mendizábal y se negó a aceptar los cambios de mandos militares propuestos por el líder progresista, quien se vio obligado a dimitir.

LA REGENCIA DE Espartero Y LA POSTERIOR Reacción MODERADA
Espartero se convirtió en el presidente del Consejo de Regencia, con lo que el nuevo gobierno del país quedó en sus manos. Pero a medida que Espartero impónía una política personalista en el gobierno, fue perdiendo los apoyos políticos que le habían encumbrado.
Tres argumentos pueden explicar porqué fracasó Espartero, provocando su caída: 
- Una de las razones de tal fracaso estuvo en la división del partido progresista entre los más radicales, partidarios de una mayor democratización del régimen y de acercarlo a los sectores populares.

Una segunda causa del fracaso fue su política económica. El gobierno amplió la desamortización en beneficio de los propietarios, lo que le alejó del apoyo popular, e intentó llevar al país hacia el libre comercio con lo que se  enfrentó a los industriales textiles catalanes y a los trabajadores.

El personalismo de Espartero y su talante militarista fueron otros factores de su fracaso. Ya en 1841 sofocó violentamente un intento de pronunciamiento moderado, organizado desde París por hombres del círculo de María Cristina. En la primavera de 1843, tras las nuevas elecciones, que dejaron a Espartero sin apoyos, se formó una auténtica coalición antiesparterista. Con Espartero en el exilio desaparecía el único hombre que, a pesar de sus errores, podía entonces liderar el liberalismo
progresista.  Tras el triunfo, las propias divisiones del partido progresista precipitaron en su contra los acontecimientos. Ante la falta de alternativas, los diputados y senadores votaron el adelantamiento de la mayoría de edad de Isabel II, que fue proclamada Reina el 8 de Noviembre de 1843.





































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