Prosa del Siglo XVII

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Vanguardias:


El agotamiento económico y el desánimo general causados por el estallido de la Primera Guerra Mundial provocaron la desconfianza hacia las democracias y la radicalización de la sociedad en dos grupos: comunistas y fascistas. De esta forma se consolidó una sociedad de masas a la que llegaron nuevas ideologías y se introdujeron novedades gracias a autores como Sigmund Freud.

Durante los primeros años del siglo XX surgieron una serie de movimientos artísticos con un claro afán renovador conocidos como movimientos de vanguardia.
Estas abundantes aunque fugaces corrientes eran el reflejo de una sociedad cambiante caracterizada por la creatividad, la rebeldía y la irracionalidad.

El Futurismo, fundado por Marinetti, fue el primer movimiento que aparecíó, en el que con temas como el rechazo al pasado o la violencia se creó una nueva expresividad basada en la destrucción de la sintaxis y la eliminación de las imágenes convencionales.

También destacaron otros ismos como el dadaísmo, que supuso la negación absoluta y el rechazo al arte y la belleza de una forma radical, el Cubismo, que pretendía plasmar la realidad desde diferentes puntos de vista, destacando los caligramas, donde el texto daba lugar a un dibujo que guardaba relación de significado con el mismo, y el expresionismo, donde se trataban temas como el miedo o la búsqueda de la realidad eterna, variando así la interpretación de la realidad.

El Surrealismo, impulsado por André Bretón y apoyado en los principios del dadaísmo y del psicoanálisis de Freud, mostraba un interés por el subconsciente, los sueños y los mecanismos mentales no sometidos a la razón.

En España, los principales precursores de las vanguardias fueron Guillermo de la Torre y Ortega y Gasset, caracterizados por aspectos como la aceptación del pasado o la influencia selectiva. Además destacaron el ultraísmo, movimiento creado por Cansinos Assens donde se pretendía crear una poética nueva que buscaba nuevas interpretaciones a objetos y situaciones cotidianas, y el creacionismo, concebido como un arte nuevo en el que el poeta es considerado un Dios creador. Este último ismo se asentó en España gracias a autores como Vicente Huidobro, que con obras como Altazor exhibíó una inusual creatividad y una capacidad para la invención de imágenes nuevas.

Ramón Gómez de la Serna es considerado el principal introductor del Vanguardismo en nuestro país ya que fue fiel defensor de las nuevas tendencias europeas. Su amplia producción literaria contribuyó a que se configurara su propio movimiento, el ramonismo, caracterizado por utilizar recursos como la cosificación y la humanización a través de una visión fragmentaria que relaciona la realidad con su propio mundo. Su creación más destacada son las greguerías, un conjunto de frases breves en las que el autor reinterpreta la realidad a través de asociaciones de imágenes.


Novecentismo:


A finales del Siglo XIX se desató en España un auténtico colapso agravado por el atraso económico, los problemas en la educación criticados por la Institución de Libre Enseñanza y Joaquín Costa, y el agotamiento político, dando lugar a un regeneracionismo que pretendía modernizar el país. 

Fue entonces cuando surgíó la generación del 14 o Novecentismo, un grupo de autores que se encontrabancronológicamente entre el Modernismo, la generación del 98 y la generación del 27 cuyo objetivo es renovar estéticamente la literatura para llevarla a un estilo más moderno, propio del Siglo XX.

Estos escritores, influenciados por factores como el ansia de europeización o las reformas sociales y políticas del momento, se caracterizaban por buscar un arto más puro y objetivo, con aportaciones pertenecientes a movimientos anteriores y un lenguaje eficaz lleno de recursos expresivos.

La novela novecentista, destacada por su actitud crítica y por su precisión, tuvo como autores más representativos a Ramón Pérez de Ayala y Gabriel Miró. El primero se caracterizó por buscar la experimentación y la innovación en cuanto a las técnicas narrativas, comenzando por una época en la que escribíó novelas autobiográficas, pasando por otra que trataba temas como la crítica social y concluyendo con una fase más intelectual, con obras como Luna de miel, luna de hiel. El segundo, por su parte, cobró importancia por un tipo de novelas líricas y formalistas caracterizadas por un lenguaje cuidado, descripciones exhaustivas de los personajes y abundantes sensaciones, como en el caso de El obispo leproso.

En el ensayo, por otra parte, fue Ortega y Gasset uno de los autores más importantes. Destacado por tratar en sus obras temas de carácter sociológico y filosófico, defendíó la preponderancia de la actividad intelectual por encima de la sentimental. De esta forma entendía el arte como algo moderno y puro a lo que solo unos pocos podían acceder, como plasmó en obras tan influyentes como La rebelión de las masas o La deshumanización del arte. Otro ensayista destacado fue Eugenio d’Ors, conocido por crear las denominadas glosas, pequeños comentarios periodísticos en los que el autor analizaba el ambiente cultural y político de la época.


Siglo XVIII:


En España, el Siglo XVIII comenzó con la Guerra de Sucesión, que culminó con la coronación de Felipe V y con la promulgación de los Derechos de Nueva Planta, el despotismo ilustrado y la aparición de una sociedad esencialmente agraria donde la burguésía surgíó como grupo emergente.

En el plano cultural, la Ilustración fue el movimiento más destacado por cambiar la concepción del mundo poniendo en el centro a la razón y dando gran importancia a aspectos como la ciencia o el progreso.

POESÍA

En el campo de la lírica surgieron varias corrientes como la barroca, que mantuvo los aspectos más formales de la poesía del Siglo XVII, la rococó, caracterizada por la sencillez expresiva, la ilustrada, con una intención didáctica hacia la sociedad, y por último la prerromántica, que significó el fracaso de las ideas ilustradas para dar paso a la consolidación de la sensibilidad individual, con autores como José Cadalso y Valdés, que destacaron por los modelos clásicos.

PROSA

La evolución de la novela del Siglo XVIII se basó principalmente en un estilo depurado, influenciado por autores como Cervantes y con un afán moralizador reflejado en la aparición de nuevos temas recurrentes como la educación, el rechazo al clero o las sociedades utópicas. Los autores que más representaron esta renovación de la prosa fueron Villarroel y José Francisco de Isla.

Por otra parte, la prensa escrita cobró gran importancia no solo por ser un medio de información fundamental en la época, sino por su capacidad de difundir los ideales de educación y progreso social. De esta forma, teniendo antecedentes como las gacetas o los almanaques, el periodismo disfrutó de una evolución en la crítica literaria causada por la influencia extranjera y el uso de una prosa más cuidada, destacando publicaciones como El pensador.

Otros géneros que también destacaron en el Siglo XVIII fueron el cuadro de costumbres, que con autores como José Clavijo y Fajardo reflejaba la cultura de la sociedad más castiza de España con un carácter reformista y didáctico, y el ensayo, vía en la que autores como Jovellanos, Luzán o Feijoo intentaron difundir los nuevos conocimientos de la época mediante un tono doctrinal.

El autor que más destacó dentro de la prosa fue José Cadalso que, tratando los temas propios de la Ilustración con un estilo depurado y sobrio, escribíó obras como Los eruditos a la violeta, una sátira de la falsedad, y Cartas marruecas, una reflexión ensayista que plasmaba las costumbres de la sociedad española.

TEATRO

La producción dramática ilustrada destacó por ser heredera del modelo de Lope de Vega y por convertirse en un espectáculo concebido para el entretenimiento y la educación. De esta forma surgieron las comedias de magia y las de figurón, con Antonio de Zamora y Cañizares como máximos representantes, aunque el que llegó a tener más relevancia fue Leandro Fernández de Moratín. En sus obras satirizaba los vicios y errores más comunes de la sociedad, tratando como tema fundamental la inautenticidad como forma de vida como sucede en El sí de las niñas, de carácter didáctico y donde se integran la inteligencia y el sentimiento.

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