Modo de ser productivo acompañado de razón verdadera

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3.2.La producción y la acción


Aristóteles distingue tres actividades humanas: la teoría, la práctica y la producción. Pues bien, la teoría se refiere a lo necesario, mientras que el objeto de la práctica y de la producción es lo contingente.

En el texto que comentamos, Aristóteles reflexiona sobre los saberes acerca de las cosas, actos o acontecimientos, que no son necesarias, sino que pueden o podrían ser de un modo diferente de como son. Las cosas contingentes son las actividades que hacemos libremente:

A) la práctica, es decir, nuestras acciones o actos libres, lo que hacemos en sentido moral y

b) la producción, o sea, nuestras acciones productivas o creativas, lo que hacemos en sentido productivo (artes, artesanía u oficios).


Toda actividad humana es teleológica (en griego télos significa: meta, fin, objetivo): porque tiene un finalidad, o un objetivo, y la finalidad de todos los actos humanos es la felicidad. Todo lo que hacemos lo hacemos para algo, es decir, con una intención o propósito (p.E. Estudiamos para aprender y obtener un título académico). Ahora bien, teniendo en cuenta las finalidades de nuestra acción, los dos tipos de actividades humanas, de las que habla Aristóteles, se distinguen en que:


a) La producción es una actividad que persigue un fin exterior a ella misma: la producción de algo, de algún producto (p.E. Una obra de artesanía), de modo que la obra es algo exterior a quien la ha producido. La actividad productivano afecta al ser humano en su totalidad, no nos afecta como seres humanos, sino que sólo afecta a algunos aspectos de nuestra existencia (p.E., en cuanto nos convertimos en un buen o un mal artesano).






b) La práctica es una actividad que no persigue nada externo, sino que el sujeto de la acción es su propio fin, de modo que el sujeto moral, al actuar bien se hace bueno. Por ejemplo, al actuar generosamente (al practicar la virtud de la generosidad), no sólo realizo un acto bueno sino que, además, yo mismo me hago bueno (generoso). De modo que nuestras acciones libres no producen nada (ningún objeto que no seamos nosotros mismos) sino que nos perfeccionan como seres humanos. La acción afecta al ser humano en su totalidad, nos afecta como seres humanos (de ahí que un buen carpintero pueda ser, a la vez, una mala persona, o a la inversa).


Pero ¿cuáles son las virtudes que hacen que la producción y la acción sean buenas o excelentes, es decir, virtuosas?

Los griegos llamaban arte, o téchne (y los latinos ars), a la disposición estable, o “modo de ser”, del alma que consiste en saber hacer algo de manera correcta (p.E., saber cocinar bien: dominar ese oficio o ese arte). Se trata de una virtud intelectual que no es teórica y, por tanto, no se aprende conociendo una teoría sino practicando una actividad productiva, de manera racionalmente correcta, “acompañada de razón verdadera”. Con lo cual, conocer un arte significa realizar, de manera correcta o racional, una actividad productiva.

Mientras que la virtud de la acción es la prudencia
. Es la virtud principal de la razón práctica: saber actuar bien o de manera correcta, es decir, actuar de acuerdo con la razón en las acciones, o actos, libres que podemos realizar.






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