El Proceso de Transición Política en España (1975-1978)
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La Transición Política Española: Del Franquismo a la Democracia
Se denomina transición política al proceso de desmantelamiento de la dictadura franquista que culminó con el establecimiento de un régimen democrático en España.
El Inicio del Proceso (1975-1976)
El 22 de noviembre de 1975 se hizo efectiva la designación de Juan Carlos I como Jefe del Estado, a título de Rey. Arias Navarro fue confirmado como Presidente del Gobierno y procedió a la formación de un nuevo gabinete. Sin embargo, el nuevo gobierno se mostró muy pronto incapaz de llevar a cabo cualquier reforma democrática.
La Oposición Democrática y las Movilizaciones Populares
En esta situación, fue la oposición democrática la que tomó la iniciativa política al impulsar movilizaciones reivindicativas de la democracia.
Organizaciones de la Oposición
- El primer organismo con implantación en España fue la Junta Democrática, cuyo núcleo dirigente era el Partido Comunista.
- Alrededor del PSOE se había formado la Plataforma Democrática, otro órgano político antifranquista.
- Tras la muerte de Franco, de la unión de estas dos alianzas nació Coordinación Democrática.
Junto a la oposición política, las movilizaciones populares (huelgas y manifestaciones) encabezadas por las fuerzas políticas antifranquistas tuvieron un papel relevante en aquellos años. Las movilizaciones tuvieron una doble vertiente: laboral y política.
Tensiones Sociales y Políticas
Una de las reivindicaciones políticas más importantes fue la cuestión de los presos políticos del franquismo. En el verano de 1976 se redactó una reforma del Código Penal que en septiembre permitió una primera amnistía para delitos de opinión.
Los conflictos laborales eran también, en esa época, de contenido político. Así se evidenció en algunas huelgas generales en Cataluña, el País Vasco o Madrid. Especialmente graves fueron los sucesos derivados de la huelga general de Vitoria, con un saldo de cinco muertos.
Otro caso grave fueron los sucesos de la localidad navarra de Montejurra, donde se enfrentaron las facciones franquista y demócrata del partido carlista, con el resultado de dos muertos.
El Camino Reformista y la Ley para la Reforma Política
Ante esta situación del país, una parte de los herederos del franquismo, los llamados inmovilistas, no aceptaban otra idea que la represión policial. Pero el sector del franquismo, los reformistas, con el visto bueno de la propia Monarquía, se esforzaron por desplazar del Gobierno a los inmovilistas. El proyecto reformista franquista defendió el cambio a partir de las leyes vigentes y sin ruptura.
En junio de 1976, Arias Navarro se vio obligado a dimitir, en buena parte forzado por el Monarca, dispuesto a alentar una democratización política de España. Sustituyó a Arias por un joven político de los sectores reformistas del Movimiento: Adolfo Suárez. Suárez inició un nuevo estilo de hacer política, que le llevó a formalizar contactos con la oposición democrática. Propuso un audaz proyecto llamado la Ley para la Reforma Política (LRP), aprobada en noviembre de 1976 por las propias Cortes franquistas (lo que supuso el desmantelamiento del franquismo).
La Ley para la Reforma Política era un texto corto que proclamaba la democracia como organización política propia del Estado español y reclamaba la soberanía popular. Preveía la transformación de las Cortes franquistas en un Congreso de los Diputados y un Senado elegidos por sufragio universal, y el inicio del desmantelamiento del franquismo.
El trámite de esta ley fue un proceso complejo, lleno de negociaciones con las “familias” franquistas para aislar al búnker (el núcleo duro franquista).
Hacia la Consolidación Democrática
Ahora bien, la presencia de las fuerzas franquistas en el Gobierno no satisfacía a la oposición, que realizó una campaña a favor de la abstención, la cual alcanzó solo el 22,6% del electorado. Este resultado en el referéndum mostró a la oposición que el Gobierno no era capaz de mantener la iniciativa, y la oposición se vio obligada a replantear su estrategia política.
Desde principios de 1977 hubo una progresiva legalización de partidos políticos y sindicatos obreros, y se procedió a desmantelar las organizaciones franquistas. Todo ello provocó acciones de violencia ultra, como los asesinatos de abogados laboralistas vinculados al PCE en Madrid (enero de 1977). Mientras, la actividad terrorista de ETA hizo aumentar la tensión en la calle. Pero la legitimidad de las elecciones y de la futura democracia pasaba por la participación de todas las fuerzas políticas, y el gran problema era todavía la legalización del Partido Comunista (PCE). Finalmente, el PCE fue legalizado en abril de 1977.