Poesía de lope y clasicista

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1. LA POESÍA DEL Barroco

La poesía barroca refleja la conciencia de crisis, el pesimismo y el desengaño carácterísticos de esta etapa cultural. Presenta gran variedad de formas, estilos y temas.
Se llevan al extremo los temas renacentistas:  a) El amor es visto como pasión intensa, se resalta su fuerza y adquiere un sentido trascendente, es decir, se aprecia que perviva más allá de la muerte.  b) La belleza de la mujer amada se aleja de la armónía renacentista y supera a la propia naturaleza.
Vinculada con el tópico del Carpe diem, se destaca el efecto demoledor del paso del tiempo.  c) La naturaleza idílica del Renacimiento se transforma en naturaleza sensual, llena de colores y sonidos.  d) La mitología continúa siendo un punto de referencia y génesis de asuntos que son tratados a veces con tono noble y solemne y otras con efectos paródicos y burlescos. *Los tres poetas barrocos más destacados son Lope de Vega, Góngora y Quevedo.

LA OBRA POÉTICA DE Lope de Vega


Aparte de destacado prosista y gran dramaturgo, Lope de Vega es un excelente poeta. Su poesía es muy variada, y además de las de tipo dramático, contenida en sus númerosísimas comedias, es muy celebrada tanto su poesía lírica como su poesía épica
 

2.1. Poesía épica


  Compuso dos textos inspirados en la épica italiana del Renacimiento: La hermosura de Angélica (1602) que parte del Orlando furioso de Ariosto, y Jerusalén conquistada (1609), imitación de la Jerusalén libertada de Tasso. De carácter épico son también La Dragontea (1588), sobre el pirata inglés Francis Drake, y El Isidro (1599) sobre el patrón de Madrid, san Isidro. 

2.2. Poesía lírica

Como autor lírico recogíó sus composiciones en Rimas (1602), Rimas sacras (1614) y Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos (1634).  Sus romances fueron famosísimos. Es uno de los representantes más conspicuos del llamado Romancero nuevo o artístico. Fue también un fecundísimo escritor de sonetos, de los que compuso más de un millar. Las Rimas de Burguillos y otras composiciones líricas como la Égloga a Amarilis y la Égloga a Claudio, deben interpretarse, junto a otras obras del final de la vida de Lope, como producto de una época de melancolía y decepción, que se transforma en ocasiones en ironía o burla.

LA OBRA POÉTICA DE Luis DE GÓNGORA


3.1. VIDA Y PERSONALIDAD

Luis de Góngora y Argote nacíó en Córdoba en 1561 en el seno de una familia acomodada y culta. Estudió Leyes en Salamanca. De vuelta a Córdoba, comienza su carrera dentro de la Iglesia,. Viaja mucho en misiones encomendadas por el cabildo. Sus poemas empiezan a granjearle cierta fama y cuando se instala en Madrid en 1617, es ya considerado el mejor poeta de su tiempo. Amante de la vida lujosa y muy aficionado al juego. Regresa a Córdoba, donde muere en 1627. 

3.2. SU OBRA

Góngora es un poeta lírico. La obra lírica de Góngora circuló de forma oral y manuscrita durante su vida. Sus versos se editaron póstumamente, algunas ediciones con comentarios eruditos, como si se tratara de un clásico.

LA OBRA POÉTICA DE Francisco DE Quevedo


4.1.

SU OBRA POÉTICA


Fue en su época poeta conocido desde muy joven. Sin embargo, no llegó a ver publicadas sus obras poéticas en vida, aunque muchas de ellas circularon de forma manuscrita. La abundantísima obra poética de Quevedo suele agruparse atendiendo a sus temas: poemas filosóficos, morales, religiosos, amorosos, satírico-burlescos y de circunstancias.

4.2. ESTILO

Los rasgos del conceptismo son aplicables a la poesía de Quevedo: son constantes en ella juegos de palabras, equívocos, dilogías, polisemias, paronomasias, hipérboles, antítesis, paradojas, deformaciones grotescas, etc.  Quevedo domina la lengua en su más variados registros (culto, coloquial, vulgar), al tiempo que conoce a la perfección los recursos retóricos propios de la lírica renacentista, incluidos los de carácter métrico. Consigue en ellos unas creaciones geniales tanto por su uso magistral de la lengua como por su perfección formal, al obligarse a condensar al máximo la expresión. Llega con ello a la culminación del principio conceptista de decir mucho con pocas palabras, obligado como viene por la limitación de sílabas, versos, rimas o acentos. El soneto es, sin duda, el ejemplo máximo de esta perfección poética.  Conviene indicar, en fin, una carácterística muy peculiar de la lengua poética de Quevedo: su intensidad afectiva.

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