La poesía barroca exhibe dos tendencias

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La poesía en los años sesenta

En esta década eclosiona la poesía de la llamada promoción poética del 60, compuesta por autores nacidos en la década anterior al 36. Aunque sus obras son muy diferentes, se pueden señalar algunos rasgos compartidos:

De la poesía como comunicación del Realismo social se pasa a una poesía de la experiencia o del conocimiento.
La experiencia subjetiva se convierte en tema poético a través de la memoria personal o la reflexión íntima. Eso no excluye la presencia de un compromiso ético con la realidad.

Presencia de la ironía y del humor.

Gran atención al lenguaje.
Buscan una expresión exigente pero natural, cercana a veces al registro conversacional. El verso libre convive con estrofas clásicas.

Influencia de poetas extranjeros hasta entonces poco conocidos en España, como T.S. Eliot, Ezra Pound o Cavafis. Importante magisterio de Luis Cernuda.

En la larga nómina que conforma este grupo podemos destacar a:

Jaime Gil de Biedma, representante de la poesía como experiencia. Sus versos tienen un tono confesional y a veces estructura narrativa. Combina una ácida visión crítica con un tono irónico, el lenguaje conversacional con la elegancia. Algunas obras suyas: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.

Ángel González, que representa a la perfección la síntesis de un firme compromiso social con el uso del humor y de un lenguaje natural. Algunos poemarios suyos: Áspero mundo, Sin esperanza, con convencimiento.

La poesía en los años sesenta

En esta década eclosiona la poesía de la llamada promoción poética del 60, compuesta por autores nacidos en la década anterior al 36. Aunque sus obras son muy diferentes, se pueden señalar algunos rasgos compartidos:

De la poesía como comunicación del Realismo social se pasa a una poesía de la experiencia o del conocimiento.
La experiencia subjetiva se convierte en tema poético a través de la memoria personal o la reflexión íntima. Eso no excluye la presencia de un compromiso ético con la realidad.

Presencia de la ironía y del humor.

Gran atención al lenguaje.
Buscan una expresión exigente pero natural, cercana a veces al registro conversacional. El verso libre convive con estrofas clásicas.

Influencia de poetas extranjeros hasta entonces poco conocidos en España, como T.S. Eliot, Ezra Pound o Cavafis. Importante magisterio de Luis Cernuda.

En la larga nómina que conforma este grupo podemos destacar a:

Jaime Gil de Biedma, representante de la poesía como experiencia. Sus versos tienen un tono confesional y a veces estructura narrativa. Combina una ácida visión crítica con un tono irónico, el lenguaje conversacional con la elegancia. Algunas obras suyas: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.

Ángel González, que representa a la perfección la síntesis de un firme compromiso social con el uso del humor y de un lenguaje natural. Algunos poemarios suyos: Áspero mundo, Sin esperanza, con convencimiento.

La poesía en los años sesenta

En esta década eclosiona la poesía de la llamada promoción poética del 60, compuesta por autores nacidos en la década anterior al 36. Aunque sus obras son muy diferentes, se pueden señalar algunos rasgos compartidos:

De la poesía como comunicación del Realismo social se pasa a una poesía de la experiencia o del conocimiento.
La experiencia subjetiva se convierte en tema poético a través de la memoria personal o la reflexión íntima. Eso no excluye la presencia de un compromiso ético con la realidad.

Presencia de la ironía y del humor.

Gran atención al lenguaje.
Buscan una expresión exigente pero natural, cercana a veces al registro conversacional. El verso libre convive con estrofas clásicas.

Influencia de poetas extranjeros hasta entonces poco conocidos en España, como T.S. Eliot, Ezra Pound o Cavafis. Importante magisterio de Luis Cernuda.

En la larga nómina que conforma este grupo podemos destacar a:

Jaime Gil de Biedma, representante de la poesía como experiencia. Sus versos tienen un tono confesional y a veces estructura narrativa. Combina una ácida visión crítica con un tono irónico, el lenguaje conversacional con la elegancia. Algunas obras suyas: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.

Ángel González, que representa a la perfección la síntesis de un firme compromiso social con el uso del humor y de un lenguaje natural. Algunos poemarios suyos: Áspero mundo, Sin esperanza, con convencimiento.

La poesía en los años sesenta

En esta década eclosiona la poesía de la llamada promoción poética del 60, compuesta por autores nacidos en la década anterior al 36. Aunque sus obras son muy diferentes, se pueden señalar algunos rasgos compartidos:

De la poesía como comunicación del Realismo social se pasa a una poesía de la experiencia o del conocimiento.
La experiencia subjetiva se convierte en tema poético a través de la memoria personal o la reflexión íntima. Eso no excluye la presencia de un compromiso ético con la realidad.

Presencia de la ironía y del humor.

Gran atención al lenguaje.
Buscan una expresión exigente pero natural, cercana a veces al registro conversacional. El verso libre convive con estrofas clásicas.

Influencia de poetas extranjeros hasta entonces poco conocidos en España, como T.S. Eliot, Ezra Pound o Cavafis. Importante magisterio de Luis Cernuda.

En la larga nómina que conforma este grupo podemos destacar a:

Jaime Gil de Biedma, representante de la poesía como experiencia. Sus versos tienen un tono confesional y a veces estructura narrativa. Combina una ácida visión crítica con un tono irónico, el lenguaje conversacional con la elegancia. Algunas obras suyas: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.

Ángel González, que representa a la perfección la síntesis de un firme compromiso social con el uso del humor y de un lenguaje natural. Algunos poemarios suyos: Áspero mundo, Sin esperanza, con convencimiento.


Claudio Rodríguez, autor de una poesía vitalista y de exaltación de la realidad, cercano a la tradición mística (Don de la ebriedad, Conjuros…).

José Ángel Valente representa la veta de la poesía como vía de conocimiento de la esencia de lo real. De ahí el carácter meditativo de sus versos, su densidad y sobriedad. Libros: A modo de esperanza, La memoria y los signos

La nómina acoge a otros autores de gran relevancia como Francisco Brines, José
Agustín Goytisolo o Antonio Gamoneda.

A finales de la década de los 60 aparecen nuevos poetas que se han denominado habitualmente como los novísimos, por la antología titulada Nueve novísimos poetas españoles (1970). Algunos de ellos son Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero o Antonio Colinas.
Algunos de los rasgos de su poesía son:

Recuperación de las  vanguardias y de su actitud provocadora, sin renegar de la tradición previa.

Carácter culturalista de su poesía, que exhibe la sólida formación intelectual de estos autores. Junto a estos referentes conviven otros procedentes de la cultura de masas (el cine, el deporte, el cómic, la música popular, etc.).

Gusto por los ambientes refinados y decadentes, lo que dio pie se aplicara el apelativo de venecianosa algunos de ellos.

Extraordinaria atención a los aspectos formales y lingüísticos del poema que lleva a veces a la experimentación vanguardista o al barroquismo expresivo.

Claudio Rodríguez, autor de una poesía vitalista y de exaltación de la realidad, cercano a la tradición mística (Don de la ebriedad, Conjuros…).

José Ángel Valente representa la veta de la poesía como vía de conocimiento de la esencia de lo real. De ahí el carácter meditativo de sus versos, su densidad y sobriedad. Libros: A modo de esperanza, La memoria y los signos

La nómina acoge a otros autores de gran relevancia como Francisco Brines, José
Agustín Goytisolo o Antonio Gamoneda.

A finales de la década de los 60 aparecen nuevos poetas que se han denominado habitualmente como los novísimos, por la antología titulada Nueve novísimos poetas españoles (1970). Algunos de ellos son Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero o Antonio Colinas.
Algunos de los rasgos de su poesía son:

Recuperación de las  vanguardias y de su actitud provocadora, sin renegar de la tradición previa.

Carácter culturalista de su poesía, que exhibe la sólida formación intelectual de estos autores. Junto a estos referentes conviven otros procedentes de la cultura de masas (el cine, el deporte, el cómic, la música popular, etc.).

Gusto por los ambientes refinados y decadentes, lo que dio pie se aplicara el apelativo de venecianosa algunos de ellos.

Extraordinaria atención a los aspectos formales y lingüísticos del poema que lleva a veces a la experimentación vanguardista o al barroquismo expresivo.

Claudio Rodríguez, autor de una poesía vitalista y de exaltación de la realidad, cercano a la tradición mística (Don de la ebriedad, Conjuros…).

José Ángel Valente representa la veta de la poesía como vía de conocimiento de la esencia de lo real. De ahí el carácter meditativo de sus versos, su densidad y sobriedad. Libros: A modo de esperanza, La memoria y los signos

La nómina acoge a otros autores de gran relevancia como Francisco Brines, José
Agustín Goytisolo o Antonio Gamoneda.

A finales de la década de los 60 aparecen nuevos poetas que se han denominado habitualmente como los novísimos, por la antología titulada Nueve novísimos poetas españoles (1970). Algunos de ellos son Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero o Antonio Colinas.
Algunos de los rasgos de su poesía son:

Recuperación de las  vanguardias y de su actitud provocadora, sin renegar de la tradición previa.

Carácter culturalista de su poesía, que exhibe la sólida formación intelectual de estos autores. Junto a estos referentes conviven otros procedentes de la cultura de masas (el cine, el deporte, el cómic, la música popular, etc.).

Gusto por los ambientes refinados y decadentes, lo que dio pie se aplicara el apelativo de venecianosa algunos de ellos.

Extraordinaria atención a los aspectos formales y lingüísticos del poema que lleva a veces a la experimentación vanguardista o al barroquismo expresivo.

Claudio Rodríguez, autor de una poesía vitalista y de exaltación de la realidad, cercano a la tradición mística (Don de la ebriedad, Conjuros…).

José Ángel Valente representa la veta de la poesía como vía de conocimiento de la esencia de lo real. De ahí el carácter meditativo de sus versos, su densidad y sobriedad. Libros: A modo de esperanza, La memoria y los signos

La nómina acoge a otros autores de gran relevancia como Francisco Brines, José
Agustín Goytisolo o Antonio Gamoneda.

A finales de la década de los 60 aparecen nuevos poetas que se han denominado habitualmente como los novísimos, por la antología titulada Nueve novísimos poetas españoles (1970). Algunos de ellos son Pere Gimferrer, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero o Antonio Colinas.
Algunos de los rasgos de su poesía son:

Recuperación de las  vanguardias y de su actitud provocadora, sin renegar de la tradición previa.

Carácter culturalista de su poesía, que exhibe la sólida formación intelectual de estos autores. Junto a estos referentes conviven otros procedentes de la cultura de masas (el cine, el deporte, el cómic, la música popular, etc.).

Gusto por los ambientes refinados y decadentes, lo que dio pie se aplicara el apelativo de venecianosa algunos de ellos.

Extraordinaria atención a los aspectos formales y lingüísticos del poema que lleva a veces a la experimentación vanguardista o al barroquismo expresivo.

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