Que piensa Don Quijote al ver a los galeotes encadenados y sancho

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Capítulo 3

Cuando se fue Sancho, quedó don
Quijote pensando cómo era posible que alguien hubiese escrito sus aventuras si no había transcurrido mucho tiempo desde que las comenzó.

Cuando Sansón Carrasco, el bachiller, llegó a donde estaba Don Quijote se arrodillo ante él como si de un gran caballero se tratara, y comenzó a alabar las aventuras que había leído en ese libro.

el bachiller y Don Quijote ponen en común detalles de la primera parte.
 Finalmente, el bachiller le manifiesta lo famosas que son sus aventuras ya que las leen todas las personas por todo el mundo.

Cervantes era consciente de su éxito. El bachiller le sigue el juego, es un zocarrón como Sancho y el Ventero. Ánimo burlón, juguetón, Sancho critica la verosimilitud de la historia. 


Capítulo 10
Antes de marchar Sancho en la busca de Dulcinea le había ordenado DQ que se fijara en las reacciones físicas que mostrara Dulcinea al enterarse de que estaba allí  su caballero.
Antes de que Sancho comenzara su búsqueda se sentó, donde su amo no pudiese verle, para reflexionar acerca de la locura de su amo que aunque Sancho le llevase a otra persona que no fuese Dulcinea, DQ juraría que su amada esta encantada. Al atardecer Sancho vio pasar cerca de él a tres labradoras y fue corriendo junto a su amo para decirle que Dulcinea se acercaba con dos de sus sirvientas.
Las labradoras, al oír las alabanzas que Don Quijote hacía de ellas, salieron corriendo. Después de ver como las tres labradoras S y DQ comenzaron a increpar contra los encantadores que privaron a DQ de ver la belleza de su amada Dukcinea. Finalmente DQ y S prosiguieron su camino hacia Zaragoza donde se celebraban todos los años unas fiestas muy importantes.


Capítulo 23

En este capítulo Don Quijote relata su encuentro con Montesinos.

Don Quijote contó que en la cueva había visto al primo y amigo de Montesinos, Durandarte, el cual yacía en carne y hueso en un sepulcro de mármol debido a un encantamiento del mago Merlín. Dijo que también estaban allí encantados Belerma, dama de Durandarte; su escudero, Guadiana, convertido en río, y otros muchos amigos y parientes de Durandarte convertidos en lagunas.

Sancho no se podía creer lo que contaba pero no pudo aguantar su risa cuando Don Quijote dijo que había visto a Dulcinea y a las dos damas que la acompañaba.




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