Perspectivismo y raciovitalismo

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Contexto filosófico de Ortega


Se suele dividir el pensamiento de Ortega en tres fases: el objetivismo, el perspectivismo y el raciovitalismo. Mientras que entre el objetivismo y el perspectivismo hay una diferencia clara, entre el perspectivismo y el raciovitalismo esa diferencia no existe. Las doctrinas defendidas en la etapa perspectivista siguen defendíéndose en la etapa raciovitalista, aunque bajo una nueva dimensión, más madura y más estricta filosóficamente.

Durante la etapa objetivista, Ortega, influido por los neokantianos Cohen y Natorp, considera como objetivo básico la europeización de España para superar su desfase científica y filosóficamente.

La etapa perspectivista comienza con el primer libro de Ortega (Meditaciones del Quijote) y termina con “el tema de nuestro tiempo”. Ortega además de incitarnos a reflexionar y filosofar como había hecho en la etapa anterior, empieza a elaborar su propia filosofía; y esta comienza por el circunstancialismo, es decir, por la importancia que tienen las cosas que nos rodean por pequeñas que sean. En relación con el circunstancialismo se desarrolla la segunda gran doctrina de Ortega, el perspectivismo. La reflexión desde la circunstancia concreta nos lleva a captar la verdad desde nuestra propia perspectiva, que es la forma auténtica de captarla.

En la etapa tercera Ortega se nos muestra en su plena madurez. El circunstancialismo y el perspectivismo de la etapa anterior adquieren su pleno desarrollo en el raciovitalismo y el raciohistoricismo, que forman su doctrina definitiva. Con la doctrina de la razón vital Ortega intenta superar el irracionalismo vitalista y el absolutismo racionalista.

El pensamiento de Ortega se sitúa dentro de la crisis de la razón que se produce en la cultura europea a finales del Siglo XIX, y a la que intenta dar respuesta.


Relación de Ortega con otros autores (Platón, Sto. Tomás, Descartes, Marx y Nietzsche)


El concepto orteguiano de vida como realidad radical se opone a la concepción de la realidad que tiene Platón. Para este la auténtica realidad es la Idea, el auténtico mundo es el mundo inteligible. La vida de la que habla Ortega pertenece al mundo sensible, que es particular y mutable. También hay una oposición entre ambos acerca del conocimiento. Para Platón el conocimiento no puede reducirse a perspectiva.

El raciovitalismo de Ortega se opone al Racionalismo cartesiano. Para Descartes, el conocimiento racional es superior al de los sentidos. El conocimiento racional es claro y distinto, el que los sentidos nos ofrecen es oscuro y confuso, y por tanto dudoso. Solo la razón nos permite conocer la realidad.

Ortega coincide con Marx en admitir que la perspectiva es producto de la circunstancia concreta, pero esa perspectiva no falsea la realidad, sino que es un componente de ella.

Podemos relacionar el pensamiento de Ortega con el de Nietzsche en torno a cuatro cuestiones: la importancia dada a la vida, la manera de entender el conocimiento, la crítica a la razón y la crítica a los conceptos metafísicos.

La postura de Nietzsche coincide con la de Ortega en la importancia dada a la vida frente a la postura tradicional de privilegiar la cultura y las ideas frente a la vida.

La postura de Nietzsche respecto al conocimiento se asemeja a la de Ortega, aunque se expresa de forma más radical. Para Nietzsche no hay una verdad en sí, porque no hay mundo en sí. “no hay hechos, solamente interpretaciones”.

También se asemeja el pensamiento de Nietzsche al de Ortega en su crítica a la razón, solo que su crítica es mucho más dura y global. Nietzsche critica a la razón, a toda la razón, mientras que Ortega restringe la crítica a una forma de entender la razón, la razón racionalista, frente a la que propone la razón vital.

Por último, respecto a la crítica a los conceptos metafísicos, Ortega habla de conceptos ocasionales, relacionados con la circunstancia. Nietzsche es más radical. No solo critica los conceptos metafísicos, sino los conceptos en general. Los conceptos no son sino metáforas congeladas que en su afán de universalidad e inmutabilidad no representan la auténtica realidad, que es múltiple y en devenir.


Valoración razonada de la actualidad del pensamiento de Ortega


De Ortega se valora en la actualidad su concepción de la razón como razón vital y su doctrina de la perspectiva. El nuevo concepto de razón que Ortega propone es muy crítico con la tradición racionalista, pero no hasta el punto de despreciarla y rechazarla.

Se trata de una razón integradora, que pone en relación los elementos más vitales con los más propiamente intelectuales o culturales. La cultura no es algo separado de la vida ni opuesto a ella. De esta manera se supera el etnocentrismo europeo, que considera su cultura como la única válida y que debe ser impuesta a los demás.

El otro elemento de vigencia del pensamiento orteguiano es su doctrina de la perspectiva. Es una doble vigencia, teórica y práctica. En el orden teórico hay dos consecuencias destacables. La primera es una manera nueva de entender la historia de la filosofía, que no es ni una historia de errores ni tiene la continuidad de un desarrollo progresivo.

La segunda consecuencia teórica es la obligación que el hombre tiene de elaborar su propio pensamiento en relación con su circunstancia.

En el orden práctico la consecuencia más importante es la tolerancia, tanto individual como social. Si cada sujeto elabora su propia perspectiva, la perspectiva del otro es tan válida como la mía, aunque no coincida conmigo.

Un último elemento destacable en la actualidad del pensamiento de Ortega no son tanto sus doctrinas filosóficas sino su manera de hacer filosofía. Para él la filosofía debía hacerse en contacto íntimo con la sociedad y los problemas sociales.


Relación de J. Rawls con otros autores (Platón, Marx y Kant)


Rawls se asemeja a Platón en el análisis de la naturaleza humana y en la preeminencia de la cuestión política. Discrepa en el modelo autoritario de gobierno, en que la misión del Estado es procurar la virtud de sus súbditos y en la concepción aristocrática y despectiva del pueblo.

Rawls se asemeja a Marx en la preocupación por la dignidad humana y rechazo de la desigualdad y en la importancia de la praxis.

Las semejanzas de Rawls con Kant son:

El contractualismo, la concepción optimista del ser humano, el aspecto formal y procedimental de sus teorías: no importa tanto el qué sino el cómo, la preocupación por la convivencia entre naciones y la paz.

Rawls y Kant discrepan en:

La filosofía moral de Kant se basa en una filosofía del conocimiento idealista. Rawls, en cambio, no asume ninguna posición epistemológica. A partir de las críticas a Teoría de la Justicia, Rawls da un giro a su pensamiento y abandona su pretensión de universalismo. De ahí derivan muchas otras diferencias: punto de vista comprehensivo de Kant, concepción política de Rawls frente a la concepción ética de Kant. Y por último la preocupación por la igualdad. Kant se centra en las libertades formales. Rawls, por el contrario, insiste en la necesidad de asegurar unas mismas condiciones de igualdad a todos.


Valoración razonada de la actualidad del pensamiento de J. Rawls


Uno de sus mayores opositores afirmó: “de ahora en adelante los filósofos políticos deben trabajar dentro de la teoría de Rawls, o explicar por qué no lo hacen”. Rawls se ocupó de los grandes temas políticos de nuestro tiempo.

En el ámbito de las relaciones internacionales, ha postulado la necesidad de instituir un marco de convivencia pacífica internacional. El terrorismo global, la desigualdad entre los países, las amenazas de bombas, entre otros fenómenos contemporáneos, conceden a esta temática mayor vigencia que nunca.

Su pensamiento resulta especialmente contemporáneo en la insistencia por integrar el pluralismo de las sociedades modernas en un marco de convivencia común. Esta problemática es abordada desde la tolerancia y la democrática confianza en las posibilidades humanas.

El velo de la ignorancia


Rawls plantea una asamblea en la que los integrantes aprueben los principios de justicia. Para ello es necesario que desconozcan todos los hechos que pudieran anublar la noción de justicia que se desarrolle. Eso implica que al ingresar en esta posición, los individuos caen bajo un velo de ignorancia: desconocen su raza, su sexo, su situación económica y social, sus carácterísticas físicas y personales, su religión…Pero no lo olvidan todo, tienen información sobre la existencia de la diversidad humana, las discriminaciones, que hay escasez de recursos y también conocen las leyes básicas de economía. Lo único que no conocen es su propio lugar en la sociedad.

Las normas que se aprobarían en estas condiciones serían justas y válidas para todos, pues podríamos ser el primer damnificado de cualquier desventaja que permitíéramos. ¿Cómo aceptar el racismo si podemos pertenecer a una raza discriminada, como el machismo si podemos ser mujer? El velo de la ignorancia nos obliga a negociar bajo la perspectiva del universalismo moral.


El perspectivismo orteguiano. Teoría del conocimiento de la realidad


Ortega desarrolla el perspectivismo como teoría del conocimiento de la realidad y de la verdad. Su principio básico es que no hay un punto de vista absoluto sobre la realidad, sino diversas perspectivas complementarias. El perspectivismo se sitúa entre el idealismo y el Realismo, es decir, la verdadera realidad no es el yo pensante, ni las cosas; sino que hay una coexistencia e influencia mutua entre el sujeto pensante y las cosas. Según el perspectivismo, el auténtico conocimiento, la verdad y la realidad se ofrecen en múltiples perspectivas o puntos de vista. No existe un punto de vista absoluto sobre la realidad sino una pluralidad de perspectivas, no coincidentes, pero que se complementan, cada una, unida a unas determinadas circunstancias vitales, culturales e históricas del sujeto que vive esa realidad.

Con respecto a la verdad, el perspectivismo no es un relativismo pues afirma que existe la verdad, pero esta solo se capta parcialmente, desde una perspectiva, y por tanto, existe visiones parciales de la realidad.

Los principios de justicia de J. Rawls


  1. El principio de libertad. Toda persona tiene el mismo derecho al reconocimiento adecuado de sus libertades básicas, sin más restricción que las libertades básicas de los otros.
  2. El principio de diferencia. Tiene un doble contenido: la necesidad de que exista igualdad de oportunidades y la necesidad de que la desigualdad revierta en beneficio para los menos favorecidos. Conlleva de regla de prioridad de justicia sobre el bienestar. Podemos aceptar ciertas desigualdades que redundan en beneficio de los más favorecidos, pero únicamente si antes hemos asegurado que el acceso a estos puestos de responsabilidad está abierto a todos los miembros de la sociedad en un marco de desigualdad de oportunidades.

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