Personajes del romancero gitano

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En conjunto, los 18 romances muestran un mundo gitano legendario, abocado a la frustración, un destino trágico, al dolor, la pena y la muerte que se constituye en el tema central del libro.
Aparecen los siguientes temas:
1.-

El mundo andaluz

García Lorca recrea la realidad andaluza: tipos, costumbres y actitudes de los gitanos en su paisaje andaluz. Se inspira en su infancia, en sus experiencias y en leyendas de la tierra. El elemento gitano es el común denominador de todo el libro y representa la libertad, la aventura, la fantasía, la ensoñación y lo que está al margen de la ley. Aparece el gitano idealizado, convertido en mito, prototipo de hombre libre que intenta afirmar su individualidad frente al mundo y que sucumbe ante un destino trágico del que no logra escapar.
El paisaje andaluz sirve de fondo para todas las figuras humanas y actitudes que aparecen en los romances.
2.- Amor frustrado: tema básico, asociado siempre a la pasión erótica, amor que no puede ser, deseo insatisfecho o amor truncado por la muerte. A excepción del romance “La casada infiel” (en el que el deseo es exclusivamente superficial y físico) todos las demás presencias del erotismo en el libro son inquietantes. En el “Romance de la luna, luna”, con esa luna- mujer-bailarina desnuda, lúbrica y pura, que seduce y posee al niño con posesión mortal. Y la tónica seguirá hasta el romance último, en el cual aquella luna que en el primero tenía senos de duro estaño, se transforma en pechos durísimos de la hermanastra de Amnón, en el romance decimoctavo, el de Thamar y Amnón, en que la luna preside una bíblica y agitanada violación sexual entre hermanastros. En Preciosa y el aire se narra la agresión sexual de un viento hipermasculinizado sobre una grácil doncella, etc. De hecho, la obra de Lorca es el documento literario más impresionante de la literatura española en todos los tiempos creado sobre la realidad amorosa frustrada en sus raíces más íntimas y fundamentales.
3.- Violencia y muerte: puede apreciarse, por ejemplo, en el primer (al que pertenece el fragmento) y último romance: la luna inaugura el desfile demuerte y lo cierra con la muerte del gitano violador. En medio toda una variedad de violencias innatas al gitano: peleas, reyertas; suicidio; muerte enamorada; muerte violenta; asesinato colectivo y desenfrenado... Ese es el fin de los gitanos de Lorca, todo cuanto ha creado resulta destruido por las fuerzas de represión.
En el primer romance (al que pertenece este fragmento), aquella luna-mujer-muerte ejerce su actividad mortífera, reproducíéndose en el cuerpo indefenso, en esa promesa de vida que es el niño gitano que allí muere, inaugurando el desfile, ya casi ininterrumpido, de muertes y violencias del Romancero
Gitano. En el último romance, junto a la violencia de los esclavos negros del rey David, que quieren matar a Amnón (negros le dirigen flechas / desde muros y atalayas), y junto a la violencia de otra índole del propio rey, del propio Lorca, matando el libro que escribe, poniendo fin terminante a esta subespecie poética que está cultivando: David con unas tijeras / cortó las cuerdas del arpa. Entre estos romances extremos del libro, todo un conglomerado de violencias y, frecuentemente, de críMenes. Es la violencia agresora, augurio de la consumada violación con que se cerrará el libro, del viento-hombrón sobre la alegre y despreocupada Preciosa, en el romance segundo. Es la violencia intrínseca al grupo humano protagonista del libro, que desemboca en turbulenta discusión en el romance tercero, aquel en el que el toro de la reyerta / se sube por las paredes.
El Antoñito que en el romance undécimo provocó el lamento lorquiano por el ocaso de una raza violenta, en el romance siguiente, el duodécimo, tributa con sangre y vida a la muerte voraz y grande que domina el microcosmos del Romancero Gitano, congraciándose así con el favor del poeta que puede ya sublimarlo hasta hacerlo morir de perfil. Poemas de muerte también, los romances decimotercero y decimocuarto, con Muerto de amor, en el decimotercero, y con un hombre al que la muerte enamorada le ha dado cita exacta (Romance del emplazado, decimocuarto del libro) desde dos meses antes, para cerrarle los ojos el 25 de Agosto, en proximidad de fechas con el propio asesinato de Lorca. Tanta violencia aislada, tanta muerte individual halla su eclosión natural en un pletórico asesinato colectivo, en una orgía desenfrenada de violencias, de saqueo a sable, fusil y fuego, en el romance decimoquinto, el de la Guardia Civil Española. Así es el final, coherente, macabro y definitivo de los poéticosgitanos de Lorca, proyección de su yo más íntimo. Todo cuanto ha cantado, cuanto de sí mismo ha cantado, es estúpidamente destruido y arde por la voluntad ajena y asesina de las fuerzas de la represión, de las fuerzas que están para exterminar cualquier forma de heterodoxia. En definitiva, en el romance decimoquinto, el de la Guardia Civil, arde inmotivadamente la lorquiana ciudad de los gitanos en uno de esos tétricos amaneceres en que el poeta acostumbra a situar los puntos culminantes de sus relatos trágicos.
4.- El dolor y la frustración. El conflicto entre las instituciones opresivas y el deseo de libertad del individuo. La lucha contra la hegemonía cultural está marcada por el sufrimiento y la frustración. El dolor de los personajes del Romancero manifiesta la opresión y la soledad del individuo (el niño está solo en la fragua). Presenta un mundo donde los personajes van perdiendo su identidad y son despojados de lo material y también se pierden o buscan sin encontrar sentimientos.
5.- El destino trágico. Este tema aparece bien definido en el libro y centrado en el personaje de la Pena. Se trata de las fuerzas ocultas y el destino trágico del hombre. La muerte (“luna”) aparece como desenlace de una situación marcada por el fatalismo. Todos los personajes son seres al margen del mundo convencional y hostil y, por ello, marcados por la frustración y la muerte.
6.- Denuncia social. Aunque no es un libro social, este tema está muy presente a través de la figura del gitano y de la Guardia Civil, figuras opuestas que establecen dos extremos del mundo lorquiano. Los romances del Camborio y el de la Guardia Civil son la expresión más clara de esta denuncia social. El romance de La monja gitana manifiesta otro tipo de denuncia: la represión religiosa de los instintos. En San Miguel aparece una crítica a la sociedad de Granada. En Muerto de amor se pone de manifiesto la desigualdad social. En San Rafael aparece la marginalidad que produce la homosexualidad.   

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