Orígenes y Repercusiones de la Guerra Civil Española: El Golpe de Estado y la No Intervención Internacional
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El Golpe de Estado de 1936
La oposición de buena parte de los sectores conservadores españoles a la democratización política y al reformismo social de la República se tradujo en una acción golpista, que se inició el 17 de julio de 1936 y provocó una larga Guerra Civil de enorme repercusión internacional.
No había unanimidad entre los conspiradores acerca de lo que se pretendía hacer una vez triunfado el golpe. El general Mola, que dirigía la conspiración desde Pamplona, era el que tenía las ideas más claras: establecer una dictadura militar que eliminara el riesgo de revolución que había traído consigo el Frente Popular, para volver, tras un tiempo, de nuevo a la República o a la Monarquía.
Los objetivos de los conspiradores variaban:
- Un grupo importante, los monárquicos y la CEDA, deseaban fundamentalmente la vuelta a la monarquía Alfonsina.
- Los falangistas, un régimen a la italiana.
- Los carlistas, la anhelada instauración de la Monarquía tradicionalista.
El Comité de No-Intervención y la Ayuda Exterior
Desde que se produjo la insurrección y comenzó la lucha, los sublevados y el Gobierno de la República pidieron ayuda exterior. Franco envió agentes a los países fascistas, y sus peticiones fueron atendidas por Alemania e Italia. La República, por su parte, pidió ayuda a Francia en julio y después a la URSS para el suministro de armamento.
La Guerra de España suscitó temor a su extensión por Europa en medio de una delicada situación de enfrentamiento entre potencias. Si alguna intervenía militarmente en España, las potencias afectadas eran Francia y Gran Bretaña (las grandes democracias), y la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini (las potencias fascistas).
Otra gran potencia, la URSS, apoyó decididamente a la República, mientras que el Portugal fascista fue un aliado fiel a los sublevados. Para evitar la generalización del conflicto, se consideró necesario aislarlo.
Gran Bretaña defendía una política de apaciguamiento ante la Alemania nazi y quería evitar un conflicto armado en el que pudiesen enfrentarse fascistas y comunistas. Francia era la potencia más afectada por la guerra. Gran Bretaña comunicó a Francia que si intervenía en España no apoyaría su política internacional ante la amenaza de Hitler. Francia se plegó a esas exigencias e impulsó la creación de un Comité de No-Intervención.
Este Comité se creó en agosto de 1936, con sede en Londres, y a él acabaron asociándose veintisiete países, aunque no consiguió impedir que los dos bandos recibiesen ayuda exterior. En el Comité estaban representados los países que más asistencia prestaron a los combatientes (Alemania, Italia y la URSS), con la sola intención de vigilarse los unos a los otros. Pero la política de No Intervención fue una inmensa injusticia para la República y una de las causas de su derrota.