Orígenes y Desarrollo del Socialismo y los Nacionalismos en la España del Siglo XIX
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El Movimiento Obrero y Socialista en la España del Siglo XIX
En el contexto del movimiento obrero español de finales del siglo XIX, se observaba una tendencia a dar prioridad a organizaciones de carácter sindical. Los sindicalistas, influenciados por la tradición anarquista, confiaban en la espontaneidad del movimiento de masas y rechazaban la vía autoritaria que representaban los partidos políticos.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la Unión General de Trabajadores (UGT)
La difusión de las ideas socialistas en España fue impulsada por Paul Lafargue. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se fundó en 1879 por Pablo Iglesias, quien lideraba la Asociación de Tipógrafos de Madrid (fundada en 1874). El partido se unió inmediatamente a la II Internacional. Por su parte, la Unión General de Trabajadores (UGT), aunque respondía al modelo de sindicato de clases, se organizaba por sectores de producción.
El programa fundacional del PSOE dejaba patente el ideal de la nueva organización política: una clara definición marxista. En la ideología del PSOE, es crucial diferenciar entre un lenguaje e ideología revolucionarios —que abogaban por la abolición de la sociedad de clases, la conquista del poder político por la clase trabajadora y la abolición de la propiedad privada (conocido como el programa de máximos)— y una práctica política reformista (su programa de mínimos).
A partir de 1890, el Partido Socialista participó en solitario en todos los procesos electorales, sin establecer pactos con otros grupos políticos. El desastre colonial de 1898 popularizó la imagen del partido y produjo un significativo aumento en el número de afiliados.
Regionalismos y Nacionalismos Periféricos en España
El liberalismo en España, sustentado por élites políticas y militares que representaban a los sectores más conservadores, creó un modelo de Estado uniformista. La acción de este Estado liberal a favor de la modernización fue, sin embargo, escasa. En este contexto, los regionalismos y nacionalismos periféricos surgieron inicialmente como manifestaciones de la pequeña y mediana burguesía.
El Carlismo
El carlismo intentó presentarse ante la opinión pública como la única fuerza política auténticamente católica. Sin embargo, esta pretensión dificultó el éxito de su operación y condujo al movimiento carlista a una escisión. Un sector del carlismo de carácter integrista, encabezado por Ramón Nocedal, repudió el régimen liberal y optó por crear un partido de corte tradicionalista.
Los Nacionalismos Vasco y Catalán
El Catalanismo: Raíces y Fundamentos
El catalanismo se fundamenta en cuatro raíces principales que acabaron convergiendo:
- El proteccionismo económico.
- El federalismo de Pi y Margall, aunque fue Valentí Almirall el primer defensor de la peculiaridad catalana.
- Los planteamientos foralistas del carlismo.
- Un amplio movimiento cultural y literario, conocido como la Renaixença.
La Unió Catalanista y las Bases de Manresa (1891)
La Unió Catalanista, fundada en 1891, fue una federación de entidades de carácter catalanista con una clara tendencia conservadora. Su programa quedó fijado en las Bases de Manresa, redactadas por Prat de la Riba, que defendían los siguientes puntos:
- Autonomía para Cataluña dentro de un Estado Federal.
- La oficialidad de la lengua catalana y la obligatoriedad de que todos los cargos públicos fueran ocupados por catalanes.
- Leyes proteccionistas para la industria catalana.
- Establecimiento de estructuras corporativas y un sufragio censatario.