El origen de la conciencia moral

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EDMUND HUSSERL 2 La correlación fenómeno-
conciencia está por encima de todo dualismo sujeto-
objeto, en tanto que realidades. El método fenomenológico es un procedimiento mediante el cual se examinan los contenidos de la conciencia. Consiste en la “reducción fenomenológica”, que reduce toda la realidad a la condición de fenómeno, y consta de dos fases:
  • la reducción eidética o “epojé”, que opera sobre la totalidad del mundo, y consiste en dejar en suspenso la creencia en la realidad del mundo y en uno mismo. Al suspender esta creencia, el individuo se abstiene temporalmente de emitir juicios. La reducción limita el mundo real a algo que no es realidad y tiene dos dimensiones: todo lo que se representaba como un hecho deja de ser fáctico y se convierte en una unidad ideal o “eidós”.

  • Mediante la reducción trascendental se pone entre paréntesis, la existencia de la conciencia, la cual se vuelve sobre sí misma y tiende hacia sí en su pureza intencional.

La intencionalidad de la conciencia tiene dos polos: el noético, o acto del intencional, que se refiere a la permanente correlación entre los actos de la conciencia (percibir, recordar,...) relativos a un objeto; y el noemático, que se refiere a lo carácterístico de la intución, al objeto tal y como aparece en los actos de la conciencia.

Distingue entre el mundo objeto de conocimiento científico y el “mundo de la vida”, denunciando la situación a la que ha conducido la fetichización de la tecnociencia, sus métodos y técnicas. El mundo de la vida, que supone la base de toda experiencia particular, no ha recibido la atención necesaria. Comprende en sí el mundo construido por las ciencias (pero no a la inversa), al que engloba en su concreción universal; y se desarrolla en la historia, esto es, en el despliegue temporal de la existencia de una comunidad de hombres.

HENRY BERGSON: Filósofo francés de origen judío, a partir de 1932 fue progresivamente orientándose hacia el catolicismo, que veía como el complemento del judaísmo, en obras como: La evolución creadora,Materia y memoria, Las dos fuentes de la moral y la religión.

Su esquema es, en gran parte, deudor de las doctrinas contra las que reacciona: el positivismo evolucionista de Spencer, la psicología de Wundt y la sociología de Comte. Para Bergson, la imagen trazada por la ciencia de la naturaleza carecía de dinamismo y vida; creía que la concepción científica del mundo solo abarcaba uno de los ámbitos de lo real, pero rechazaba el “de la vida y de la conciencia que dura”.

Se distancia del espiritualismo tradicional, que opone el testimonio de la conciencia a los resultados de la ciencia. Pretende aceptarlos, tener presente la existencia del cuerpo y del universo material para entender la vida de la conciencia.

Acepta el dualismo para resaltar que el tiempo, entendido como duración real, no se deja conocer de cualquier manera, debido a su complejidad. La duración real del tiempo que subyace a la vida se revela en la vida interior y se accede a él a través de la experiencia interna. Esta duración real del tiempo que corresponde a los estados de la conciencia es de esencia psicológica. No se puede reducir al tiempo homogéneo del que habla la ciencia. Los estados de conciencia no se sustituyen los unos a los otros, sino que se disuelven en una continuidad fluida.
La conciencia, por tanto, es una “multiplicidad indistinta o cualitativa”, un impulso vital (elam vital) que forma parte de todo el proceso creador de la vida.

La inteligencia es la facultad humana que capta la materia espacial y mantiene una afinidad esencial con su objeto. La intuición une la inteligencia y el instinto.







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