La oposición al régimen liberal. La primera guerra carlista (1833-1840)

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Los fueros vascos y navarros:

Los fueros territoriales vascos Y navarros eran un conjunto de leyes particulares de cada territorio cuyo origen se remonta a la Edad Media y tenían rasgos diferentes aunque los de Gipuzkoa, Alaba y Vizcaya representarán mayores semejanzas entre sí.

Para gestionar estos fueros que eran la base del autogobierno de los distintos territorios, nacíó el régimen foral que contaba con dos instituciones básicas: las juntas generales y las diputaciones. Las primeras se asemejan a una Asamblea Legislativa con una serie de competencias como la fijación y la recaudación de Impuestos, dar el “pase foral” a las leyes dictadas por el rey
Yreclutar a la milica. Las diputaciones funcionaban como un gobierno provisional supervisados por el rey a través de corregidores ( Guipuzcoa y Bizkaia) y el Diputado General (Alava).

Estas limitaciones al poder del rey deben entenderse dentro del Antiguo Régimen donde la autoridad real es absoluta y al poseer la soberanía, es el único que puede promulgar las leyes y administrar justicia.

Navarra tenia un autogobierno similar pero al haber sido un reino independiente tenia unas Cortes propias, órganos administrativos mas complejoss y estaba gobernada por un virrey que representaba al rey de Castilla.

Las principales ventajas que presentaba el régimen fornal (privilegios para algunos, derechos históricos para otros) eran unos impuestos reducidos, la exención del servicio militar y unas aduanas con Castillla colocadas en el rio Ebro. Todas estas particularidades fueron cuestionadas por el liberalismo ya que eran contrarias al principio de la igualdad ante la ley y, después, la defensa de los fueros pasó a formar parte del carlismo.


La 1ºG.
carlista y la modificación de los fueros:

la primera guerra carlista (1833-40) se originó por una disputa dinástica entre los partidarios de Carlos, hermano de Fernando VII y los de Isabel II, en contra de la ley sálica impuesta por Felipe V que impedía a las mujeres heredar el trono de España. Las dos facciones políticas surgidas tras las Cortes de Cádiz enseguida apoyaron a uno u otro candidato. Así los liberales o isabelinos que contaban con apoyos tanto en las ciudades como en la alta nobleza y el alto clero, defendían apoyando a la regente María Cristina de Borbón, la monarquía constitucional, la igualdad ante la ley y las desamortizaciones. Por su parte los absolutistas o carlistas con amplia implantación en el mundo rural junto con la pequeña nobleza y el bajo clero, eran partidarios de la monarquía absoluta, los fueros, la propiedad tradicional y el ultracatolicismo contra las libertades públicas. Su lema era “Dios,fueros,patria y rey”.

la guerra de extendíó por toda España pero fueron escenarios principales el País Vasco, Navarra,Cataluña, Valencia y Aragón. Internacionalmente los carlistas fueron apoyados por la Santa Alianza (Prusia, Rusia, Austria) mientras que los isabelinos contaron con las simpatías de países liberales Como Francia, reino Unido Y Portugal.

El desarrollo de la guerra atravesó tres fases siendo la primera (1833-35) favorablea los carlistas que gracias al general
Zumalakarregi, consiguieron crear un estado paraleleo en el norte con capital en Estella, ya que las principales ciudades vascas se le resistieron. Precisamente en el asedio a Bilbao este general fue herido de muerte Y su desaparición cambió el signo de la guerra. La segunda fase (1835-37) estuvo protagonizada por el pretendiente Carlos V que dirigíó Real que llego a las puertas de Madrid. La desmoralización entre las tropas carlistas llevó a la tercera fase (1827-40) donde se iniciaron las negociaciones de paz entre el general carlista Maroto y el isabelino Espartero que fructificaron en la firma del convenio de Bergara (1839). Aquí los carlistas reconocieron a Isabel como reina y los isabelinos aceptaron los grandes militares carlistas incorporándolos al ejercito real y prometiendo respetar los fueros.

La modificación de los fueros para que pudieran enmarcarse e dentro del estado liberal, se inicio con la Ley del 25 de Octubre de 1839 donde se reconocían expresamente y anunciaba su próxima modificación.

las negociaciones para modificar el régimen foral navarro fueron llevadas adelante por Yanguas y Miranda con el nuevo regente Espartero, los dos del partido progresista y culminaron con la Ley Paccionada de 1841. En ella el antiguo reino de Navarra se convierte en una provincia que conserva gran parte de su autogobierno.


Por el contrario las negociaciones entre Espartero y los territorios de Guipuzcoa, Alava y Bizkaia fueron por mal camino ya que sus representantes eran del partido moderado. Aprovechando un pronunciamiento moderaado que fracasó, Espartero impuso su autoridad por el decreto de Vitoria (1841) que suprimíó el régimen fornal vasco aunque respetando la exinción al servicio militar y una fiscalidad reducida. Mas adelante, tras la caída de Espartero y en los inicios del reinado personal de Isabel II, Pedro Engaña representantes de los 3 territorios consiguió, en 1844, de los moderados una recuperación del régimen fornal con gran autonomía administrativa pero sin el pase foral y aduanas.

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