La narrativa española desde la posguerra hasta finales de los años 60

Enviado por Chuletator online y clasificado en Lengua y literatura

Escrito el en español con un tamaño de 14,53 KB

 

1. LANOVELAESPAÑOLAAPARTIRDE1936

1. AÑOS CUARENTA

El Ambiente de desorientación cultural en la inmediata posguerra es muy Acusado en el campo de la novela, que se mueve en el adanismo, la autarquía y El aislamiento en tanto se rompe con la tradición narrativa anterior (los Narradores españoles progresistas de los años treinta marchan al exilio) y la censura prohíbe gran parte de la producción narrativa de los narradores más Renovadores españoles, europeos y norteamericanos de los años treinta y Cuarenta.

Prohibidas Las novelas sociales de preguerra y la obra de los exiliados, denostados los Novelistas precedentes de ideología progresista, impera el aislamiento así Como la desorientación: no hay modelos narrativos válidos dentro de lo que la censura podía aceptar. Es ésta una época de búsqueda.

Existe, Por un lado, una novela triunfalista, afecta al régimen, conformista, que narra Desde la perspectiva de los vencedores, percibe un mundo en armónía, obvia toda Crítica social y toda disconformidad siquiera individual. Se trata de una Narrativa de evasión, correlato de la llamada “poesía arraigada” del momento.

Por Otro lado, comienza tímidamente una narrativa “desarraigada” que, sin entrar en La crítica social de un modo directo (la censura era férrea entonces), capta un Mundo en descomposición definido por la soledad, la frustración, el malestar, La marginalidad. Es una narrativa crítica, pero su perspectiva, a Causa de la censura, no es social sino existencial;
En Realidad, existe una transposición del malestar social, innombrable, a la Esfera de lo personal. Tres títulos jalonan el desarrollo de esta narrativa:


La familia de Pascual Duarte (1942) de C. J. Cela, Todo un hito narrativo que relata con absoluta crudeza la historia de un hombre De extracción miserable condenado a muerte. Sus páginas están llenas de sangre, Situaciones de odio, primitivismo, pobreza, incultura y bajos instintos: se Trata de un Realismo determinista y cruel que la crítica bautizó como “tremendismo”.


Nada (1945) de Carmen Laforet, que, precursora del Realismo Social de los años 50, refleja un ambiente asfixiante, de miseria moral y Material en los grises años de posguerra.


-La sombra Del ciprés es alargada (1947) de Miguel Delibes, novela teñida de pesimismo y un profundo sentido de la Muerte.

2. AÑOS CINCUENTA

En Los años cincuenta la narrativa crítica, “desarraigada”, supera el terreno De lo existencial y entra en lo social, algo posible no sólo porque se Forja un grupo de narradores capaces de acometer esa labor sino también porque A mediados de la década se hace sentir una cierta relajación de la censura y Una tímida pero imparable apertura del régimen (en 1955 España, por ejemplo, Entra en la ONU).

Tres Narradores ya iniciados son los precursores de esta nueva orientación Que traerá consigo, también, nuevas técnicas narrativas:

1º.
En 1951, Cela nos ofrece en La colmena una despiadada visión del Madrid de Posguerra a través de una novedosa estructura que explota la perspectiva Caleidoscópica que ya trabajara J. Dos Passos, uno de los integrantes de la Llamada “generación perdida” norteamericana.

2º.
En 1952, Luis Romero presenta La noria, también de personaje colectivo y de Estructura caleidoscópica, pero ambientada en la Barcelona de posguerra.

3º.
En El camino (1950) y Mi idolatrado hijo Sisí (1953), Delibes muestra con Una perspectiva crítica dos parcelas concretas de la realidad española de Posguerra: la de un pueblo castellano y la de una familia burguesa Respectivamente. Miguel Delibes Castellano: Lengua y Literatura I

Con estos precedentes, la narrativa “desarraigada” inicia un despertar que llevará al nacimiento de la “novela social” de los años cincuenta, la cual está avalada por toda una nueva Generación de narradores, la llamada “generación del medio siglo”;
Se trata De autores nacidos entre 1925 y 1930, que vivieron la Guerra Civil en su Infancia y que comienzan a escribir en los años cincuenta: Ana Mª Matute, Juan Goytisolo, J. García Hortelano, López Salinas, C. Martín Gaite....

1954 es El “año inaugural” de esta nueva narrativa y de esta nueva generación:

es El año en que salen a la luz Juegos de manos de Juan Goytisolo y Pequeño teatro De A. Mª Matute. 

La “generación de medio siglo” pretende retratar la sociedad Española de posguerra desde una perspectiva crítica y comprometida que les Lleva a la “novela social”:
el novelista asume en sus obras un Compromiso social que pasa por denunciar desde sus páginas la injusticia Que respira la sociedad española desde la Guerra Civil. Pronto se Publicarán “manifiestos” que propugnen la necesidad del compromiso, De una “literatura comprometida”, y defiendan, en consecuencia, el “Realismo social”: así lo hará José Mª Castellet en La hora del lector (1957) y Juan Goytisolo en Problemas de la novela (1959).

La “novela social” de los cincuenta, desde uno u otro de Estos enfoques, plantea ciertas limitaciones técnicas y temáticas:

a/ Se produce una “desicologización” de la novela: no Importan los personajes como “individuos” sino como “tipos” representativos De una clase social, lo que lleva a un desplazamiento de lo individual a Lo colectivo así como al esquematismo y al maniqueísmo;
la Sociedad, por tanto, deja de ser un “marco” para convertirse en el tema mismo Del relato, lo que implica una limitación temática en tanto que los Campos temáticos se pueden reducir a los siguientes: la dura vida del campo (La Zanja de A. Grosso), el mundo obrero (Central eléctrica de López Pacheco), la Dureza de la vida urbana de posguerra, vista desde sus aspectos marginales y Suburbiales (La resaca de Juan Goytisolo), la abulia y degradación de la Juventud burguesa (Nuevas amistades de García Hortelano) o el ambiente Sofocante de la sociedad burguesa de provincias (Entre visillos de C. Martín Gaite).

b/ Dichos campos temáticos pretenden hacer crónica social y, Por tanto, se mueven en el terreno de la estricta contemporaneidad, del Más puro presente; tan sólo las novelas sobre la Guerra Civil se Ocupan del pasado, un pasado evocado (son novelas que narran los efectos Devastadores de la contienda en niños y adolescentes, porque niños y Adolescentes eran los autores de “la generación del medio siglo”).

c/ Son novelas de estructura sencilla, de linealidad narrativa y lenguaje directo en las que cobra una gran importancia El diálogo, a través del cual se recoge el “habla viva” de los Personajes.

d/ Por su vocación de “crónica social”, estas novelas Tienden a concentrar su trama en un corto espacio de tiempo (de unas Horas a tres días como máximo).

Agotada la década, también el “Realismo social” llegó a su Agotamiento


Respondía a unas circunstancias históricas y sociales determinadas y cumplíó su Papel.
Con los años sesenta llegarán aires nuevos para la narrativa: no Se agota la perspectiva crítica sobre la sociedad española, pero las técnicas Se renovarán y superarán los límites del “Realismo”.

3. AÑOS SESENTA Y PRIMEROS SETENTA

Con la década de los sesenta llegó el desarrollismo, El turismo, el seiscientos..., aire fresco y aperturismo para el régimen. España, en efecto, entra en una etapa de auge económico:
Sube el nivel De vida notablemente, los turistas llenan nuestras costas y la sociedad se Industrializa. Atrás Miguel Delibes
Castellano: Lengua y Literatura I

quedan, por tanto, los años de miseria Y atraso, los cuales son sustituidos por un consumismo creciente. Los jóvenes Se contagian de una cultura que desacraliza el arte (el «arte pop» de Andy Warhol) y viven con pasión la irrupción de fenómenos musicales tan influyentes Como los que imponen Elvis Presley, los Beatles, los Rolling Stones, etc… La superación, siquiera en los ambientes culturales, del aislamiento trajo consigo En el campo de la literatura una renovación que rompíó con los esquemas del “Realismo social”. El compromiso del escritor ya no pasa por hacer una “literatura Comprometida”: la denuncia o la postura crítica ya no pasa por “novelas de Tesis” o “novelas sociales” al servicio de una ideología. Las novelas dejan de Ser “armas” ideológicas; no están exentas de denuncia social, pero su Compromiso es estético y su revolución es técnica.

En 1962 Luis Martín-Santos abre el fuego renovador con Tiempos de silencio;
A partir de ahí y durante la década de los sesenta y la primera parte de los Setenta, la novela española se remoza con nuevas técnicas y enfoques.

Las carácterísticas fundamentales de la novela Experimental de los años sesenta y setenta son las siguientes:

-Diversidad de enfoques

Frente al narrador omnisciente, se adopta la Perspectiva diversificada de varios personajes o, lo que es lo mismo, el punto De vista múltiple.

-Manejo del lenguaje con absoluta libertad

Pueden coincidir en una misma obra Largos pasajes con puntuación nada convencional o formas tipográficas Caprichosas o experimentales.

-Estructura compleja

Se rompe con la estructura tradicional del planteamiento, Nudo y desenlace.

-Abundancia de monólogos interiores

-Importancia decreciente del argumento


-Digresiones del autor que, frente al ideal del «autor ausente», no se Priva de comentar lo que sucede.

Entre los autores y novelas españoles más interesantes de la década De los 60 encontramos a Delibes (Las ratas, Cinco horas con Mario, Parábola de náufrago) o a Cela (San Camilo 36)

4. DE LA TRANSICIÓN ALA ACTUALIDAD

A mediados de los setenta, con la muerte de Franco y la Llegada de la Transición, Se produce un cierto cansancio de originalidad;

La fiebre experimental entra En crisis

Como suele suceder, los experimentos anteriores quedan Asimilados y comienzan a emplearse moderadamente, cuando son necesarios, pero Ya sin el afán de acumular novedades y de centrar el interés de la novela en la Escritura misma. En definitiva, la novela vuelve a ponerse al servicio de la Historia y el argumento recupera protagonismo.
Una de las novelas que Inicia este nuevo rumbo es La verdad sobre el caso Savolta (1975), de Eduardo Mendoza.

Al mismo tiempo, la novela presenta una gran variedad de Temáticas, técnicas y estilos, lo que hace imposible la clasificación por Estéticas o generaciones, pues lo que destacan son las obras y los autores, las Voces individuales.

En este panorama, conviven cuatro generaciones:

- La generación de los cuarenta, con Cela, Torrente Ballester, Ana Mª Matute y Delibes, a los que hay que sumar a José Luis Sampedro Por edad, aunque su reconocimiento le llegó en los años ochenta (La sonrisa Etrusca, 1985).

- La generación De los cincuenta, con Juan y Luis Goytisolo, Carmen Martín Gaite, Juan Benet y Juan Marsé.

- El grupo que comenzó a escribir a finales de los sesenta, con Eduardo Mendoza, Manuel Vázquez Montalbán, Javier Marías, Juan José Millás, José Mª Merino y Luis Landero.

- Los narradores de los ochenta y noventa, entre los que destacan Antonio Muñoz Molina, Julio Llamazares, Arturo Pérez-Reverté, Soledad Puértolas, Manuel Vicent, Almudena Grandes...

En General, predominan dos tipos de temáticas: la recuperación del intimismo (lo Subjetivo y lo psicológico) y la narración que se centra en la trama (novelas Históricas, de intriga o de aventuras).

En la novela histórica, cabe recordar La ciudad de los prodigios (1986), de Eduardo Mendoza, y, más recientemente, El hereje (1998), de Miguel Delibes;
A veces, la novela histórica se nos ofrece a través de Narraciones autobiográficas, memorias o relatos generacionales que reconstruyen El franquismo o la transición a la democracia, como es el caso de El jinete Polaco (1991), de A. Muñoz Molina, o Soldados de Salamina (2002), de Javier Cercas; también la novela histórica da cabida a novelas de intriga o de Aventuras, como en las novelas de Arturo Pérez Reverté (El maestro de esgrima, La tabla de Flandes, la serie del Capitán Alatriste...).

También Se cultiva la novela de intriga propiamente dicha, en la que destacan, Junto a Pérez Reverté, El invierno en Lisboa (1987) y Beltenebros (1989), de A. Muñoz Molina; La tempestad (1997), de Juan Manuel de Prada; El alquimista Impaciente (2000), de Lorenzo Silva; y, dentro de la intriga, hemos de incluir Las series policíacas del detective Carvalho, de Vázquez Montalbán, o las Paródicas que inició Eduardo Mendoza con El laberinto de las aceitunas y Prosiguió con El misterio de la cripta embrujada y Las aventuras del tocador de Señoras.

Tampoco Falta la metanovela, como El desorden de tu nombre (1988) de Juan José Millás, y la novela más lírica, como Corazón tan blanco (1993), de Javier Marías. Dentro del lirismo, pero incardinada en la novela rural y la Temática social, podemos incluir Los santos inocentes (1981), de Miguel Delibe

Entradas relacionadas: