Narrativa de los 70

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En 1975, con la muerte de Franco (20N), comienza una transición hacia la democracia que se consolida con la aprobación de la actual Constitución en Diciembre de 1978. En España se establece un estado democrático bajo la monarquía parlamentaria de Juan Carlos I. Tras el intento fallido de Golpe de Estado (23F), nuestra democracia se consolida. A pesar de empezar su transición democrática en unos años terribles de crisis mundial, España empieza a desarrollarse económica y científicamente y entra en la Unión Europea en 1986. En 1992 tras la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, una Exposición Universal en Sevilla y Madrid, declarada Ciudad Europea de la Cultura, España, se encontrará entre los países más desarrollados del mundo.
Con el cambio de siglo, adoptamos el euro como nueva moneda, afianzando nuestros lazos europeos. A pesar de la grave crisis económica que hemos sufrido en los últimos años, España es un país desarrollado que sufre un gran cambio social con la entrada de emigrantes y el intento de entrada de refugiados. La crisis económica, social y política, la corrupción y el desencanto podrían ser las señas de identidad de esta segunda década del Siglo XXI, que comienza con el movimiento social del 15M.

LA NOVELA EN LIBERTAD

La primera consecuencia fundamental de la democracia para la literatura fue la desaparición de la censura, lo que produjo la entrada en España de la obra de muchos escritores que habían estado prohibidos durante la dictadura tanto españoles como extranjeros y la publicación completa de obras expurgadas como Tiempo de silencio de Martín Santos. 
El mayor nivel cultural y económico de los españoles, lleva a una mayor producción editorial. Aparecen nuevos sellos editoriales y los poderosos medios de comunicación entran en el juego comercial. La novela es el género por excelencia de esta época. Además, es un objeto de consumo y por ello la importancia del mercado condiciona la creación literaria. Muchos autores se ven dominados por las exigencias editoriales, la obsesión por las ventas, la publicidad de las obras y la propaganda que suponen los premios (un premio es un reclamo editorial y por ello proliferan tanto los premios como los galardones).
A pesar de las diferencias entre los escritores y las tendencias diversas que coinciden en nuestro tiempo, podemos considerar que todos ellos coinciden en los siguientes rasgos:
Tendencia a utilizar recursos más tradicionales (aunque no abandonan el camino de la experimentación).
Su objetivo principal es la anécdota, es decir, todos valoran el placer de contar.
El tono humorístico es una nota dominante en casi todos los autores.
Ya no hay grandes héroes en las novelas. Muchos personajes aparecen como seres desvalidos.
Se observa una tendencia al intimismo, a contar experiencias personales.
De modo que puede decirse que en las últimas décadas conviven:
Novelistas importantes de toda la posguerra: Delibes, Cela o Torrente Ballester.
Algunos novelistas de la "Generación del 50": Juan Goytisolo, Juan Marsé, Carmen Martín Gaite, etc.
Los novelistas de la generación del 75. Es la llamada generación de 1975 o también generación de 1968 (Mayo del 68): Eduardo Mendoza, Félix de Azúa, Juan José Millás, Vicente. Molina Foix, Soledad Puértolas, entre otros
Nuevos escritores dados a conocer ya después del franquismo: Manuel Vicent, Julio Llamazares, Javier Marías, Luis Mateo Díez, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Luis Landero, etc.

Por otra parte, no resulta fácil distinguir en la nueva narrativa unas corrientes o escuelas definidas; sí es posible, no obstante, identificar ciertas tendencias temáticas. Las más relevantes son estas:

Experimentalismo: Se trata de la renovación formal de la década de los 60, pero no es tan radical como en esa década. La característica dominante es la búsqueda de un lenguaje perfecto muy elaborado. Además, incluye la reflexión en sus obras. La obra cumbre de este periodo es Volverás a Región de Juan Benet.
Literatura de mujeres: La presencia de la mujer en el mundo profesional y académico se va incrementando y en esta época ya es notable. Ello permite que hablemos de una literatura de mujeres. Las mujeres escriben sobre temas diversos y empleando técnicas diversas. Sin embargo, algunos críticos coinciden en que la perspectiva de la visión femenina subyace en la literatura escrita por mujeres. Entre las autoras actuales más conocidas tenemos a la propia Laura Freixas, Almudena Grandes, Lucía Etxeberría., Rosa Regás, Elvira Lindo…
La novela policíaca: Este tipo de novela relata una historia policíaca que resulte interesante y atractiva al lector, y al mismo tiempo, denuncia aspectos sociales. Su origen está en la novela americana de Dashiel Hammet o Raymond Chandler. Muchas veces narra momentos históricos, pero son una trama de ficción. El primer autor que empleó todas estas características es Eduardo Mendoza con La verdad sobre el caso Savolta (1975), que incluye en su novela los acontecimientos de la Semana Trágica de Barcelona. Esta novela contiene muchos de las características estudiadas (perspectivismo, varios tipos de narrador, desorden cronológico), pero además parodia algunos géneros y destaca la utilización de diversos materiales narrativos (como cartas, artículos de periódico, entrevistas, informes policiales…) Otro autor muy importante es Manuel Vázquez Montalbán, que es el creador de la saga del detective Carvalho. Estos dos escritores también escribieron otro tipo de novelas no policíacas. Lorenzo Silva también ha creado una serie de novelas, protagonizada por una pareja de Guardias Civiles, el sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro. En todas sus novelas podemos apreciar su personalidad polifacética, sus dotes como narrador y una visión crítica hacia la España de la época. No solamente destaca por su labor como novelista, sino también por su labor poética.
Novela histórica: Se trata de un tipo de novela histórica influida por El nombre de la rosa de Umberto Eco. La restauración de la democracia supuso un nuevo modo de explicar los acontecimientos históricos. Podemos mencionar El hereje de Miguel Delibes y El capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverté. También cabe destacar a autores que escribieron novela experimental en la década de los 60. Se trata de Eduardo Mendoza con La ciudad de los prodigios y Gonzalo Torrente Ballester con La isla de los jacintos cortados o bien Crónica del rey pasmado (en todos esos casos se trata de José María Merino es otro de los autores importantes del período, que escribió una trilogía dedicada al público juvenil: El oro de los sueños. Dentro de esta tendencia debemos destacar el ciclo dedicado a la Guerra Civil y la inmediata posguerra desde perspectivas muy diferentes: Soldados de Salamina de Javier cercas, El corazón helado de Almudena Grandes, La voz dormida de Dulce Chacón, Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, Riña de Gatos de Eduardo Mendoza, …
Novela lírica: De tono intimista o autobiográfico. Destaca Juan José Millás, Julio Llamazares, Soledad Puértolas o José María Merino.
La metanovela: Se trata de novelas que fabulan acerca del proceso de la escritura. Destaca Luis Landero con Juegos de la edad tardía.
Novela de intriga: Se trata de obras con este componente que mantiene la atención del lector El invierno en Lisboa de Antonio Muñoz Molina y Una comedia ligera de Eduardo Mendoza.
LA NOVELA HOY
Si entendemos por novela actual la que ha surgido en lo que llevamos de Siglo XXI, aun a riesgo de caer en la simplificación, tiene uno la tentación de dividirla en dos grupos. 
El primero, meramente anecdótico, estaría formado por aquellos narradores que hacen ostentación de cultivar lo que Ignacio Ramonet ha denominado “las tendencias mediáticas actuales”, caracterizadas por la “urgencia, brevedad, simplicidad, frivolidad, espectacularidad, inmediatez, superficialidad”.  Desde que aparecieron en público como grupo se erigieron en los únicos representantes de la literatura actual, despreciando a todos los demás escritores, carentes de autenticidad y emoción. No merece la pena perder demasiado el tiempo en ellos.
El segundo grupo, en cambio, mucho más significativo y valioso, pues incluiría a unos cuantos nombres que parecen llamados a ser los protagonistas de la narrativa de las próximas décadas, junto a otros nuevos que vayan surgiendo en el futuro. Son autores como:  Eduardo Lago Llámame Brooklyn, Isaac Rosa El vano ayer, Ricardo Menéndez Salmón La ofensa, Berta Vías Mahou Venían a buscarlo a él, Cristina Grande Naturaleza infiel, Esther García Llovet Las crudas.

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