Madre con niño muerto Picasso

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Tiene su origen en París a raíz de una exposición retrospectiva de Cézanne que tuvo lugar en 1907 y que impresiónó a un grupo de artistas entre los que se encontraban Picasso y Braque, que valoraron en Cézanne su capacidad de pintar, siguiendo una lógica interna que reducía las formas a una serie de figuras geométricas elementales como el cilindro, la esfera y el cono, y la construcción de los objetos a partir del color. El nombre también se lo dio peyorativamente la crítica a raíz de la exposición que hicieron en 1908.

El Cubismo representa la mayor ruptura con el arte del pasado dentro de las  vanguardias,  pues supone una nueva manera de interpretar la realidad superando la visión inmediata de las cosas.

Es un arte cerebral que presenta la realidad no como nues­tros ojos la ven, sino como nuestra mente las conoce, representando lo esencial. Se caracteriza por:

1.-
Una gran austeridad cromática (preferencia por las tonalidades neutras).El volumen y la estructura son las dos primeras preocupaciones de los cubistas mientras que el color pasa a un segundo plano (tonos neutros, grises, negros, ocres, verdes apagados

2.- El abandono de la perspectiva convencional y la introducción de la visión simultánea de varios puntos de vista del objeto (por ejemp­lo, de frente y perfil al mismo tiempo) abandonando el punto de vista único.

3.-
La reducción de los objetos a formas geométricas esenciales y la inclusión de la cuarta dimensión (el tiempo) como un elemento más en la pintura, son algunas de sus principales carácterísticas.).

4- Introducción de nuevas técnicas como el collage junto al óleo sobre lienzo


Nos encontramos ante una obra del Cubismo, movimiento del s. XX que influido por la teoría de la relatividad de Einstein inicia una reflexión sobre el espacio y su  representación. Este movimiento inventado por Picasso romperá con la perspectiva renacentista al presentar en un único plano el tiempo y la multiplicidad de puntos de vista que el espectador experimenta ante cualquier objeto.


 Pasando al análisis formal y funcional, el título se refiere a una calle de Bar­celona, en el Barrio Gótico, donde se encontraba el burdel representado. En el cuadro aparecen cinco figuras femeninas desnudas, con un bodegón de frutas a sus pies. Picasso realizó numerosos estudios previos (en el proyecto inicial incluía junto a las mujeres, a un estudiante y a un marinero) hasta llegar a la composición definitiva. 


Las dos figuras centrales aparecen de frente y a pesar de su esquematismo, son las más convencionales en la representación.

Evocan la antigua escultura íbera e incluso las pinturas egipcias

La figura de la izquierda está pintada de perfil y el ros­tro se aproxima a una máscara primitiva.
La figura de la derecha, de pie, es muy geométrica y su rostro ya no refleja rasgos humanos sino que es una auténtica máscara. En la esquina derecha del cua­dro, la quinta figura aparece sentada de espaldas, aunque el pintor coloca el deshumanizado rostro de frente. Simultanea pues ambas posturas recogiendo el tiempo en el cuadro.  Las mujeres no se relacionan entre ellas sino con el espectador al que interpelan con su mirada y sus gestos.


El espacio en el que se mueven las figuras se aleja por completo de las normas de la perspectiva clásica


Las mujeres se  distribuyen en un interior sin profundidad delimitado por una cortina que genera un espacio indeterminado , que aboca a todas las figuras a un primer plano, como si estuviesen en un escaparate .Es un elemento más de la superficie pictórica que se fragmenta en planos geométricos de color al igual que las figuras, en las que el artista se despreocupa también de la representación del volumen.

Es además un espacio opresivo


También aparece aquí uno de los rasgos que caracterizan al Cubismo como es el abandono del punto de vista único, sustituido por una simultaneidad de visiones condensadas en una sola imagen: rostros de frente, que incluyen elementos de perfil,  una figura de espaldas con el rostro de frente...

(simultaneismo)


Como conclusión podemos decir que Picasso afirmaba que “pintaba los objetos tal como los pensaba y no como los veía definiendo así la esencia misma del Cubismo. En esta obra se aprecia el interés de Picasso por el arte africano al igual que otros artistas de su tiempo que lo veían como un punto de referencia para liberarse de los convencionalismos del arte occidental. Con el Cubismo, el lienzo deja de ser una ventana a través de la cual se ve una imagen definida por la ilusión de la perspectiva, y pasa a ser lo que real , material y físicamente es, una superficie plana y bidimensional en la que pintar.


Se trata de una de las obras más importantes del Siglo XX, no sólo por su valor artístico sino por su significado político. La obra estuvo en el Museo de Arte Mo­derno de Nueva York donde su autor la había depositado en 1939 hasta que en Es­paña hubiera un gobierno democrático. Fue trasladada a España en 1981, primero temporalmente al Casón del Buen Retiro y posteriormente al Museo Nacional Reina Sofía donde se encuentra en la actualidad.


        

La obra ilustra un episodio decisivo de la Guerra Civil es­pañola


El bombardeo que tuvo lugar el día 26 de Abril de 1937 sobre la población vasca de Guernica por los alemanes de la Legión Cóndor al servicio del ejército franquista. El acontecimiento alcanzó enorme resonancia mundial ya que por primera vez la aviación arrasaba una población civil indefensa, compuesta, sobre todo, de mujeres, niños y ancianos, ya que los hombres estaban en el frente.


         El gobierno republicano había encargado a Picasso un mural de grandes dimensiones  para el Pabellón de la República Española en la Exposición Universal de aquel verano en París. Fue el bombardeo de Guernica el tema elegido por el artista que, en un proceso de crea­ción relativamente corto (del 1 de Mayo al 4 de Junio), plasmó su obra definitiva, tras numerosos estudios, rigurosamente fotografiados por Rosa Maar.


Pasando al análisis formal y funcional  el tema se desarrolla en un formato apaisado  condicionado por su ubí­cación en un muro del edificio de la exposición, pero además confiere a la obra el aspecto de un friso. La escena se desarrolla en el interior de una habitación, pero ha desaparecido la concepción tradicional del espacio en la pintura. La escenografía se reduce a edificaciones, un suelo de baldosas, una mesa … Es plano y no hay dis­tinción clara entre lo colocado delante y detrás, puesto que partes situadas detrás so­bresalen y pasan a primer término por diferentes medios expresivos o a la inversa. Apenas alguna figura, como el caballo, posee volumen.


            Parece una escena nocturna y la luz que la ilumina procede de la bombilla y el quinqué, así como de las llamas, aunque también emana de las figuras y de los objetos. El cuadro está pintado en blanco y negro con una gama variada de grises y algunos toques azulados.
El artista deforma dramáticamente las figuras para expresar todo el horror de la guerra e incluye con la misma finalidad detalles de gran expresividad: la lengua afilada del caballo, la mano enérgica del guerrero, las bocas abiertas en posición de alarido
La distribución de las figuras comunica magistralmente la desesperación y la confusión, creando una verdadera angustia espacial, acentuada por el tamaño de los personajes en relación a  la arquitectura.


Sonnueve figuras las figuras representadas. De derecha a izquierda: una mujer que grita con sus brazos implorantes hacia el cielo, la mujer que lleva el quinqué y que irrumpe de forma surrealista como una ráfaga de viento por la ventana, bajo ella otra mujer avanza arrastrándose, en el centro el caballo y bajo él el guerrero caído que ocupa más de la mitad de la base del cuadro, y finalmente el toro bajo el que una última figura femenina grita desgarradoramente con su hijo muerto entre los brazos.
En la penumbra queda un pájaro atrapado entre la mesa y el techo.


            Aunque los significados de algunas figuras son evidentes (las mujeres y el niño representan a las víctimas de la guerra;
El guerrero descuartizado, con una lanza y una flor en la mano, el sufrimiento de los soldados), respecto a otras no hay acuerdo entre los especialistas: así el toro, de aspecto desafiante y orgulloso podría representar la esencia invencible del pueblo español, pero también el poder fascista. Igualmente el caballo ha sido interpretado como una alegoría del bien o del mal, imagen del dolor y el sufrimiento o del fascismo. La luz con la que irrumpe en la escena la mujer, la paloma o la flor en la mano del guerrero son símbolos de esperanza en esta imagen de confusión y horror.


La composición es novedosa porque plantea una pirámide luminosa central compensada con dos ejes verticales a ambos lados del lienzo.



Como conclusión podemos decir que  moralmente la importancia del  Guernica reside en que la voluntad popular lo hizo suyo de inmediato, trascendiendo  la representación de un hecho concreto, para darle un valor universal.  No puede ser adscrito a un estilo sino que técnicamente puede ser considerado un magistral manifiesto artístico de las vanguardias: expresionismo, Cubismo, Surrealismo…
planteado con la máxima depuración, escasos colores y una fortísima carga expresiva.

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