Literatura de la posguerra

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8.1. LA NOVELA EN LOS AÑOS CUARENTA: NOVELA NACIONALISTA Y NOVELA EXISTENCIAL Y TREMENDISTA (CARMEN LAFORET, CAMILO JOSÉ CELA,…)

El final de la Guerra Civil y el inicio de la dictadura franquista abren un periodo en el que la creación literaria, y con ella la novela, aparece sometida a los dictáMenes del régimen y a la censura, de manera que a medida que este vaya flexibilizándose, la novela irá buscando nuevos cauces expresivos, todo ello con la misma lentitud con la que se producen los cambios políticos.

La novela española en la posguerra (años 40) se caracteriza por:


Aislamiento político-cultural como consecuencia de la Guerra Civil

Censura de los autores extranjeros más importantes e innovadores (ej: Proust)


Censura de los escritores de preguerra: Generación del 98, Gómez de la Serna,..


Autodidactismo y pobreza creativa


En estos años se distinguen principalmente dos tendencias:


Novela nacionalista: los temas de esta novela son la Guerra Civil y la exaltación de los valores franquistas, se trata de una novela de escasa calidad artística y panfletaria. Ejs: Concha Espina, Princesas del martirio;  Rafael García SerranoLa fiel infantería.

Novela existencial: la publicación en 1942 de La familia de Pascual Duartede Camilo J. Cela, abre un nuevo camino.  Esta novela narra en 1ª persona la biografía de un condenado a muerte y los motivos que le han llevado a ser un asesino. Tiene un tono pesimista y sombrío y, con ella se inicia la llamada corriente tremendista que presenta una realidad violenta


con personajes y ambiente desgarrados y, a veces, crueles. Más tarde, la novela Nada, de una joven escritora, Carmen Laforet, inaugura la corriente existencialista. Estas novelas  reflejan la amargura de la vida cotidiana desde un punto de vista existencial. Tratan temas como la lucha del individuo con su destino o con las circunstancias cotidianas que rodean su vida, la cercana Guerra Civil,  la vida gris y sombría del momento, la subsistencia, la frustración o la soledad. Suelen utilizar la primera persona. Otras obras: La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.

8.2 LA NOVELA DE LOS AÑOS CINCUENTA: NOVELA DELREALISMO SOCIAL

Se suaviza el régimen, lo que hace que nuestros novelistas puedan tener contacto con escritores extranjeros como Hemingway o Brecht. Es en estos años cuando Sartre introduce la figura del escritor comprometido. El Realismo español se decantó en un primer momento por un Realismo objetivista y después por un Realismo crítico con mayor carga política.

La aparición de La colmena de Camilo José Cela en 1951, marca la transición entre la narrativa existencial de los cuarenta y la nueva novela social: en ella se presenta la miseria física y moral del Madrid de la posguerra en un mosaico de decenas de personajes que se entrecruzan. Adelanta así rasgos técnicos de la narrativa social, como el del personaje colectivo, la concentración espacio-temporal y la tendencia a la objetividad del narrador

Los temas de la novela de los cincuenta serán los siguientes:


Vida del campo e injusticias de los terratenientes


Mundo del trabajo y explotación de los obreros



Mundo urbano y su pobreza


Crítica a la burguésía


No tratan de la guerra, sino de sus consecuencias, por ello solo hay evocación


Dentro del Realismo de los años 50 podemos distinguir dos tendencias:


Neorrealista: se preocupan más por los aspectos humanos que por los políticos. Una de las carácterísticas fundamentales es el conductismo: presentan la realidad objetivamente sin juzgar, para que el lector saque sus propias conclusiones. Obras: Entre visillos de Carmen Martín Gaite, Los bravos de Fernández Santos, El Jarama de Sánchez Ferlosio (en donde recoge un anodino día de excursión de unos jóvenes, con un final inesperado y trágico), El fulgor y la sangre de Ignacio Aldecoa.

Socialrealista: los autores se implican políticamente, observan la realidad y luego la denuncian, por ello el punto de vista es parcial. Obras: Central eléctrica de López Pacheco, La mina de López Salinas.

8.3. LA NOVELA DE LOS SESENTA Y PRINCIPIOS DE LOS SETENTA

Algunos factores sociales, económicos y culturales, como la industrialización o la irrupción en España de la novela Hispanoamericana, hicieron que se produjese una renovación de las tendencias narrativas. La narrativa evoluciona hasta una novela estructural, que indaga en la personalidad del individuo a través de su conciencia.

La sociedad española continuó siendo el referente de la mayoría de las novelas (la guerra y la posguerra continúan siendo el trasfondo de muchas de estas historias, y la crítica social sigue


Presente), pero, a diferencia de lo que ocurría en la etapa anterior, importan más los aspectos formales


Carácterísticas:


Posición del narrador: los hechos se presentan de forma objetiva. Importancia del perspectivismo (se nos ofrecen diferentes visiones de un mismo hecho)

Digresiones: se habla de novela –ensayo ya que a lo largo de las obras hay una presencia de tesis


Personas de la narración: junto a la 3ª persona aparece la 2ª en forma de desdoblamiento del “yo”. Ejs: Cinco horas con Mario, Volverás a Regíón.

Estructura: aparecen estructuras caleidoscópicas (profusión de historias y de personajes), el contrapunto (historias simultáneas), flash-back, estructura circular, ausencia de desenlace, ...

Tratamiento de los personajes: estos son unos antihéroes en conflicto con ellos mismos y con el mundo que les rodea. Tratan de buscar su identidad. A veces no conocemos ni siquiera el nombre del protagonista a pesar de que la obra es un largo monólogo en primera persona.

Monólogo interior: con esta técnica se observa el interior y el subconsciente de los personajes


Lenguaje: lenguaje poético, pueden aparecer recortes de periódicos y de noticias, informes, distintos tipos de letras, desaparece, en algunos casos, la puntuación,...

La novela que marcó este cambio en la forma de narrar fue Tiempo de silencio de Luis Martín Santos (1962). Pese a su estructura tradicional, compuesta de presentación, conflicto y desenlace, la novela introduce muchas de las innovaciones técnicas y verbales anteriormente mencionadas. El narrador, omnisciente, pero sarcástico


Y entrometido, narra y comenta subjetivamente el fracaso profesional y vital de un joven médico


En 1966 se consolida el cambio con la aparición de tres obras importantes: Señas de identidad de Juan Goytisolo, Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé y Cinco horas con Mario de Miguel Delibes (es un largo monólogo en segunda persona de la protagonista ante el cadáver de su marido donde recorre su vida en común). Después vendrían otras obras a consolidar esta tendencia: Volverás a Regíón, de Juan Benet; San Camilo 1936, de Cela,oRetahílas, de Carmen Martín Gaite.

Como se ve, coexisten los autores de posguerra (Cela, Delibes), los del Realismo social (Goytisolo, Martín Gaite) y los nuevos (Benet, Marsé). No se trata, pues, de un recambio generacional, sino de la adaptación de los narradores a los nuevos rumbos.

Para concluir, merece la pena mencionar la obra de Francisco Umbral, prolífico escritor cuya prosa, trabajada y expresiva, adopta gran variedad de registros. Algunas de sus mejores novelas son Memorias de un niño de derechas o Mortal y rosa.

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