Literatura francesa y española del siglo XIX: Romanticismo, Realismo y Naturalismo

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Literatura Francesa del Siglo XIX: El Auge del Naturalismo

El Naturalismo: Una Nueva Concepción del Hombre

En las últimas décadas del siglo XIX, en Francia, el Realismo literario evolucionó hacia una nueva corriente: el Naturalismo. Su creador, Emile Zola (1840-1902), no solo publicó novelas naturalistas, sino que también expuso su teoría en obras de divulgación como La novela experimental (1880). Según Zola, el Naturalismo no era solo una corriente literaria, sino una nueva concepción del hombre y un nuevo método para estudiar su comportamiento. Las principales corrientes de pensamiento que influyeron en su doctrina son:

  1. Determinismo biológico y social: La herencia biológica condiciona el destino del hombre, quien no es libre, a pesar de lo que pueda creer. Las circunstancias sociales en las que nace y se desarrolla determinan su comportamiento.
  2. Experimentalismo: El novelista experimenta con sus personajes, colocándolos en situaciones complejas para verificar la hipótesis del determinismo social y biológico, partiendo de la observación y documentación rigurosa.
  3. Socialismo: El Naturalismo es un movimiento antiburgués que denuncia los males de la sociedad propios de una mentalidad burguesa, aspirando a la igualdad social y reflejando la lucha de clases.

Características de la Novela Naturalista

La aplicación de estas teorías a la novela da como resultado una novela social que pretende ser científica, con las siguientes características:

  1. Temas sociales: Trata asuntos como la miseria humana, la corrupción, el alcoholismo, las enfermedades mentales y hereditarias, y en general, la marginación en todas sus vertientes. Todo ello pretende ser una denuncia de la sociedad burguesa, denotando una falta total de esperanzas individuales.
  2. Ambientes pesimistas: Los ambientes, descritos con una técnica impresionista, reflejan el pesimismo de los autores, con ambientes sórdidos, tristes y negativos; es decir, los aspectos más desagradables de la sociedad.
  3. Técnicas narrativas: Siguen la documentación y observación proclamada por el Realismo, llevándola al extremo con el máximo rigor.

Literatura Española del Siglo XIX: Entre el Romanticismo y el Realismo

Contexto Histórico y Social

Entre la muerte de Fernando VII y la mayoría de edad de Isabel II, España enfrentó graves problemas internos y externos, como la Guerra Carlista (1833-1840), la inestabilidad política de las regencias de María Cristina y Espartero, la emancipación de las naciones americanas y un malestar social avivado por los recientes movimientos obreros. La burguesía y las clases medias que gobernaban buscaban la moderación y el país progresaba lentamente. Por influencia del Romanticismo, se produjo una revitalización de las culturas en lengua vernácula. Gracias a la Guerra de la Independencia, España comenzó a ser admirada en muchos aspectos por las naciones europeas. Surgió el costumbrismo literario que, apoyándose en la observación de los usos sociales, hacía, desde la prensa, una crítica dirigida a la reforma política y social.

Primera Mitad del Siglo XIX: Costumbrismo y Novela

Costumbrismo

El género romántico del costumbrismo pervivió a lo largo del siglo. Consistía en describir las costumbres españolas en el medio periodístico con la intención de señalar los defectos sociales para la mejora de la sociedad. Destacan autores como Mesonero Romanos, que retrató física y espiritualmente Madrid con escenas maritenses; Estébanez Calderón, con escenas andaluzas; y Mariano José de Larra, que representó con sus artículos el espíritu crítico y agudo, y la sátira mordaz, frente al humor alegre y benévolo de los dos anteriores.

La Novela

Desde el siglo XVII hasta el primer tercio del XIX, casi no se cultivó la novela en España, pero se leyeron numerosas traducciones de novelas inglesas y francesas. La lectura de Fielding, Defoe y Scott estimuló la creación de novelas de corte sentimental, de terror y novela histórica. Hugo, Sand y Dumas estimularon la producción de novelas con preocupación social. Por otra parte, mujeres escritoras como Gertrudis Gómez de Avellaneda o Rosalía de Castro continuaron con la tradición de novela sentimental.

Segunda Mitad del Siglo XIX: Realismo y Naturalismo

Pese a la recuperación económica, la mejora de las condiciones de vida y la mayor escolarización, todavía predominaba la España rural. La Segunda Revolución Industrial estaba en marcha y el movimiento obrero anunciaba la llegada de una nueva sociedad. Surgiría un auténtico renacimiento cultural y un profundo cambio de mentalidad y gustos, al tiempo que la novela contribuía a elevar el nivel cultural. Clarín y Galdós reivindicaron el conocimiento de la historia de España y quisieron con sus escritos intervenir en ella, cambiando la mentalidad política y social.

Autores Realistas

Destacan autores como Pedro Antonio de Alarcón, con El niño de la bola; Juan Valera, con Pepita Jiménez; José María de Pereda, con De tal palo, tal astilla; y Benito Pérez Galdós, con los Episodios Nacionales. A lo largo de su vida, sus primeras novelas son de tesis o tendencia, como Marianela; luego, el ciclo de las novelas españolas contemporáneas, con Tormento, Miau o Fortunata y Jacinta; y las últimas, con naturalismo espiritualista, como Nazarín o Misericordia.

Autores Naturalistas

Sobresalen autores como Emilia Pardo Bazán, con Los pazos de Ulloa; Leopoldo Alas "Clarín", con La Regenta; y Vicente Blasco Ibáñez, republicano y simpatizante del anarquismo, con Cañas y barro o La barraca, ambientadas en el mar y la huerta valenciana. También describió la España conflictiva con Sangre y arena o su actitud antibelicista con Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

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