Kant y Hume: Pilares de la Filosofía Moderna sobre Ética y Conocimiento

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La Ética Formal de Kant: Crítica a las Éticas Materiales

Immanuel Kant realizó una crítica profunda a las éticas materiales, predominantes hasta su época, y propuso en su lugar un nuevo paradigma: la ética formal.

Crítica a las Éticas Materiales

Las éticas materiales son aquellas que postulan que la bondad o maldad de una conducta depende de su relación con un Bien Supremo. Los actos se consideran buenos si nos acercan a este bien y malos si nos alejan de él. Toda ética material establece normas o preceptos para alcanzar dicho fin.

  • Preceptos Hipotéticos: Los preceptos de las éticas materiales son hipotéticos, lo que significa que solo valen de un modo condicional, como medios para conseguir un fin. Kant argumentó que los imperativos hipotéticos no reflejan la auténtica experiencia moral y, por lo tanto, no pueden ser universales ni necesarios.
  • Heteronomía: Además, las éticas materiales son heterónomas. Esto implica que las leyes que el sujeto debe seguir le son impuestas externamente. En las acciones heterónomas, el individuo se somete a condiciones impuestas, no a su propia voluntad racional.

La Propuesta Kantiana: Ética Formal

Frente a estas limitaciones, Kant propone su ética formal, caracterizada por los siguientes rasgos:

  • Formal: La ética kantiana sostiene que una máxima es válida cuando cumple un requisito puramente formal: su universalizabilidad. Es decir, la acción debe poder ser aplicada como ley universal sin contradicción.
  • Autónoma: El ser humano, al cumplir su ley moral (que posee el carácter de imperativo categórico), se obedece a sí mismo, ya que esta ley proviene de su propia razón. Esta autonomía implica también universalidad, pues los imperativos categóricos, al ser expresión de la naturaleza racional del ser humano, son comunes a todas las personas.
  • Fundamento en el Deber: Para que una acción sea buena, no basta que sea conforme al deber; además, debe hacerse por deber, incluso si va en contra de la felicidad personal.

Para explicar la existencia del orden moral, Kant postula la necesidad de que el ser humano sea libre e inmortal, y que exista un Dios que garantice que el cumplimiento del deber será recompensado con felicidad eterna.

El Empirismo de Hume: Conocimiento y Percepciones

Para el filósofo escocés David Hume, figura central del empirismo, todo conocimiento tiene su origen en la experiencia sensorial.

Percepciones: Impresiones e Ideas

El conjunto de ideas y sentimientos en nuestra mente son lo que Hume denomina percepciones, las cuales se dividen en dos tipos principales:

  • Impresiones: Son las percepciones más vívidas e intensas, como las sensaciones directas o las emociones.
  • Ideas: Son copias o imágenes más débiles de impresiones pasadas, como los recuerdos o los conceptos.

Tanto las impresiones como las ideas pueden ser simples o complejas, dependiendo de si pueden dividirse en componentes más pequeños.

Criterio de Validez del Conocimiento

Un aspecto crucial en la filosofía de Hume es el criterio de validez del conocimiento:

  • Las impresiones siempre son válidas por sí mismas.
  • Las ideas, en cambio, serán consideradas verdaderas solo cuando puedan rastrearse hasta la impresión sensible de la que provienen.

La Ley de Asociación de Ideas

A pesar de este criterio, nuestra mente no solo recibe percepciones pasivamente, sino que también relaciona las ideas. Este fenómeno fue objeto de estudio para Hume, quien enunció la Ley de Asociación de Ideas. Según Hume, nuestra riqueza mental depende de cuatro principios de asociación:

  1. Semejanza
  2. Contigüidad (en tiempo o espacio)
  3. Causalidad (causa y efecto)
  4. Contraste

Conocimiento de Hechos y la Importancia de la Costumbre

Además de este modo de conocimiento basado en la asociación, Hume también aborda el conocimiento de hechos, característico de las ciencias empíricas, que requieren de la experiencia para su comprobación.

Finalmente, Hume subraya la necesidad de la confianza, la costumbre o la semejanza, en relación con el conocimiento, para poder predecir hechos futuros. La creencia en la causalidad, por ejemplo, no se basa en la razón, sino en la costumbre de observar eventos que se suceden.

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