Justicia Filosófica

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Totalitarismo

En el totalitarismo, el poder está concentrado en una sola institución. Y la vida social está organizada hasta en su más mínimo detalle por un gobierno cerrado a la intervención ciudadana, sin respetar los derechos ni libertades civiles y políticos. Hay tres formas dentro de esta:

-Monarquía: se concentran todos los poderes en una sola persona.

-Autocracia: Son dictaduras.  El poder se concentra en un solo individuo debido a un Golpe de Estado, ya que no reconoce otra fuente de autoridad más que él mismo.

-Burocracia: el sist. De gobierno centrado en un grupo de funcionarios, administradores y gestores de un partido político.

Ha sido la filósofá Hannah Arendt en su libro "Los orígenes del totalitarismo" la que habló de la banalidad del mal. Hace un estudio del mal y subraya una carácterística, que es la banalidad, que significa la poca importancia que las personas dan a las conductas que originan el totalitarismo. Estas conductas son principalmente el exterminio de judíos en los campos de concentración nazis. A raíz del juicio al general Eichmann, Aredt, ha destacado la importancia de distinguir entre conocer y pensar.

Conocer: proceso gnoseológico, sin embargo, pensar es algo más, y diferencia a las personas de aquellos seres que no lo son: la gente que piensa, no obedece a los criterios que impone una mayoría. Eichmann respondíó cuando le preguntaron por qué ordenó la muerte de los judíos que el solo cumplía órdenes. Una persona que piensa no cumple las órdenes si no están de acuerdo con un código ético.

Lo que H.A. Reivindica con el concepto de banalidad ➝ Autonomía de Kant (Crít. De la razón pura, práctica, Fundamentación de la metafísica de las costumbres) por contraposición a la heteronomía, la capacidad del ser humao de darse normas a sí mismo y no de fuera de otras personas.

La banalidad del mal reside en seguir las normas que impone un grupo social sin pensarlas dpv ético.


La justicia

En nuestra sociedad, los SH nacen con igualdad de derechos y deberes. Todos tienen el derecho a ser tratados ante la ley sin ningún tipo de discriminación. Sin embargo, no nacen, de hecho, iguales. Cada uno nace con carácterísticas distintas en lo físico, social y económico que no son elegidas y determinan las oportunidades que tendrá. El sentido de la justicia se impone para corregir esta situación y lograr dentro de lo posible una sociedad justa.

Para algunos filósofos actuales la justicia, es este sentido, y ante todo, significa “equidad” en la distribución de los costes y beneficios sociales. El primer problema a resolver es el de los criterios con los que han de distribuirse los bienes: según la necesidad, el mérito, el esfuerzo, la colaboración...

En este sentido John Rawls ha elaborado una interesante concepción de la justicia en las ideas clásicas de contractualismo. Una sociedad justa es la que reconoce la necesidad de elminiar alguna de las desigualdades producidas por el azar natural y social incluso si esto implica una reasignación de los recursos, como por ejemplo a través de los impuestos.

Para Rawls el contrato social es el fundamento moral de la sociedad porque remite a una sociedad inicial hipotética e la que los individuos deben establecer las condiciones en las que están dispuestos a vivir en sociedad, es decir, que son los individuos quienes han de plantear las normas de justicia que están dispuestos a adoptar.

En esta situación original imaginaria en la que cada individuo ignora cuál será el lugar y la parte en la que le tocará vivir en la sociedad, pudiendo ser fuente de prejuicios morales, se prescinde incluso de criterios morales y todo individuo ha de elegir sólo por motivos egoístas. En esas condiciones no queda otro remedio que adoptar la estrategia propia de la teoría de juegos: dada la incertidumbre, asegurate de la situación menos mala posible.

En la actualidad, se han puesto de manifiesto los límites de una concepción de la justicia que s e mantenga dentro de los límites de estos estados/nacíón para plantearse la cuestión de una justicia internacional. La extraordinaria disparidad de recursos de los que disponen las naciones, la desigualdad entre países desarrollados y en vías de desarrollo ha llevado a muchos pensadores a considerar la posibilidad.


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