Jaime gil de biedma tono coloquial

Enviado por Chuletator online y clasificado en Español

Escrito el en español con un tamaño de 5,41 KB

 
Ángel González. Su obra es una mezcla de intimismo y poesía social, con un particular y carácterístico toque irónico, con un lenguaje coloquial y urbano, nada localista ni neopopularista. El paso del tiempo, la temática amorosa y la cívica son las tres temáticas. Los juegos de palabras, la andadura narrativa y el tono coloquial caracterizan muchos de sus poemarios, como Tratado de urbanismo, Áspero mundo o Sin esperanza, con convencimiento. Jaime Gil de Biedma. La poetización de su experiencia propia adquiere con frecuencia un tono confesional y narrativo, con el que transmite una amarga visión de su clase social (la alta burguésía). Combina el lenguaje coloquial y antirretórico  con la expresión precisa y elegante. Entre sus obras destacan Compañeros de viaje y En favor de Venus. José Ángel Valente. Toda su poesía tiene como objetivo hallar la palabra precisa que desvele la realidad. Obras cruciales serían Poemas a Lázaro, El  inocente o La memoria y los signos. LOS AÑOS SETENTA: LOS NOVÍSIMOS. En 1970 J. M. Castellet publica una antología titulada Nueve novísimos poetas españoles, donde acoge a nueve poetas casi desconocidos, de los cuales tres no habían publicado un solo libro.
De los nueve destacan Manuel Vázquez  Montalbán (Una educación sentimental), Leopoldo María Panero (Así se fundó Carnaby Street) , Guillermo Carnero (Dibujo de la muerte) y Pere Gimferrer (Arde el mar). La nota común es que constituyen un nuevo Vanguardismo y dan el último paso para la ruptura con la poesía social. Los temas carácterísticos de este grupo  incluyen motivos personales , motivos públicos , temas graves al lado de una insolente frivolidad; las culturas clásicas y el Renacimiento italiano. En cuanto al estilo, se da preeminencia a la forma sobre el contenido. Adoptan elementos surrealistas. Hacen gala de su amplia cultura intelectual y refinamiento. La ironía, el sarcasmo, la frivolidad y la gravedad revelan al mismo tiempo su inconformismo y disidencia. También se servirán de otras técnicas tomadas del Vanguardismo, como el collage y el flash cinematográfico. En lo referido a la métrica, rechazan las formas estróficas tradicionales y se decantan por el verso libre.
CLAUDIO RODRÍGUEZ (Zamora, 1934 - Madrid, 1999). Lírico perteneciente a la Generación del 50, una poesía caracterizada por su originalidad expresiva y su intenso lirismo, y que tiene en  común con la de otros poetas de su momento el uso de un lenguaje coloquial y cierta tendencia al Realismo. Su lírica intimista, permanecíó ajena a las modas y a los movimientos literarios. Publicó su primer libro, Don de la ebriedad,  cuando tenía 19 años; vinieron luego Conjuros, Alianza y condena, El vuelo de la celebración y Casi una leyenda. Esta corta producción (un total de cinco libros escritos con largos intervalos entre uno y otro) resulta de una significativa trascendencia, ya que han sido constantemente reeditados y le valieron a su autor un sillón en la Real Academia Española, y numerosos premios, entre ellos el Príncipe de Asturias de las Letras. En 1947 fallecíó su padre y tuvo que encargarse parcialmente de los negocios familiares. Tras finalizar sus estudios, fue detenido por su participación en diversas actividades antifranquistas. En 1953, año en que conocíó a Clara Miranda, su futura mujer, aparecíó su primer libro poético, Don de la ebriedad, galardonado con el Premio Adónáis e inició amistad con Ángel González, Carlos Bousoño, Francisco Brines, Jaime Gil de Biedma y otros poetas integrantes de un grupo que, años después, iba a ser conocido como Generación del 50. Lector de español en las universidades de Nottingham y Cambridge (Reino Unido). En 1981 se editó una recopilación  general de sus poesías, Antología poética, y, dos años después, Desde mis poemas, libro que sería galardonado con el Premio Nacional de Poesía, que acogía toda la obra publicada anteriormente.

Entradas relacionadas: