La italia fascista

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LA ITALIA FASCISTA (1922-1939)
2.1. La crisis de la posguerra

Tras la Primera Guerra Mundial se extiende por Italia un amplio movimiento
huelguístico con el que la clase obrera buscaba alcanzar el nivel de vida perdido con
la guerra. Va acompañado en el campo por un movimiento de ocupación de tierras.
Todo esto provoca que entre la burguesía se extienda el miedo a la revolución
social.
En el aspecto político, la monarquía constitucional atraviesa un momento de
inestabilidad.
No hay gobiernos duraderos
La coalición de centro en el gobierno se ve contestada por la izquierda
y la derecha.
Existe un nacionalismo exaltado descontento con el resultado de la guerra
ya que Italia no consiguió todas las tierras irredentas2 que reclamaba.
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista.
En 1921 Benito Mussolini fundó el Partido Nacional Fascista que se
presentó como un instrumento eficaz frente a la amenaza del comunismo y que contaba
con un programa3 populista en lo social , defensor de la propiedad privada, un fuerte
nacionalismo y expansionista y militarista en la política exterior.
El partido se nutrió de sectores obreros descontentos con la situación política y
social pero sobre todo de la pequeña burguesía atemorizada por la crisis y el ascenso de
las fuerzas revolucionarias. Estuvo bien visto entre los grandes industriales, sectores
del ejército y del propio gobierno y contó con apoyo económico de la patronal.
Las escuadras fascistas protagonizaron numerosos actos de violencia social
contra la izquierda con la complicidad de la policía y la justicia. El Partido Nacional
Fascista creció rápidamente.
2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder4.
El golpe definitivo para hacerse con el poder fue la marcha sobre Roma en
octubre de 1922 ante la supuesta debilidad del gobierno. Los camisas negras ocuparon
los edificios públicos de la capital y controlaron instituciones y comunicaciones. El
gobierno dimitió y el rey Víctor Manuel III pidió a Mussolini que formara un nuevo
ejecutivo. Contaba con el apoyo tanto de la Monarquía como del Ejército.

La dictadura fascista se estableció entre 1922 y 1924 en un proceso de recorte de
libertades. En un primer momento se mantuvo formalmente la vida parlamentaria pero
en 1924, tras el asesinato del diputado socialista Matteotti, Mussolini asumió plenos
poderes y silenció toda oposición.
2.4. La dictadura fascista
A partir de 1925, el Duce inició un proceso para convertir a Italia en un
régimen totalitario en el que Estado y Partido Fascista quedaron identificados.
Prohibió todos los partidos y sindicatos excepto los fascistas. Sustituyó el Parlamento
por un órgano consultivo formado por fascistas. Las autoridades locales eran
nombradas por el gobierno y creó una policía política (OVRA) que perseguía a los
opositores.
Uno de los apoyos más sólidos del fascismo fue el de la Iglesia católica con
quien firmó los Pactos de Letrán5 (1929) que suponen el reinicio de las relaciones
Iglesia-Estado.
Desarrolló una política nacionalista y expansionista. Promovió la
remilitarización e inició una campaña para recuperar los territorios irredentos.
Pretendía conseguir territorios coloniales en Europa (Albania y el Dodecaneso) y en
África (Eritrea, Somalia, Libia y Abisinia)6
2.5. Un fuerte dirigismo económico
En el aspecto económico se caracteriza por un fuerte intervencionismo
estatal, por el proteccionismo y por la tendencia a la autarquía. A través del IRI el
Estado fue haciéndose con el control de sectores importantes de la economía.
La crisis de los años 30 acentuó el proteccionismo y la autarquía que
llevaron a cierta renovación de la industria a costa de una producción de elevados cotos
y baja calidad. El fascismo invirtió en obras públicas para frenar el desempleo y
diseñó un programa para fomentar la producción agraria.
El beneficiario de esta política fue la oligarquía pero el nivel de vida de los
italianos se situó por debajo del europeo.
2.6. Un estricto control social.
Pretendió controlar y dirigir a toda la sociedad a través de medios com el
partido, los sindicatos, la gestión del ocio o la educación. El catolicismo fue declarado
religión oficial. El control a la prensa, la radio, y la cultura era total.

3.- LA REPÚBLICA DE WEIMAR.
3.1. La debilidad de la República.
La República alemana no consigue estabilizarse: hay intentos para acabar con el
régimen tanto por la izquierda (comunistas) como por la derecha.
La ultraderecha acusaba al gobierno de haber cedido en Versalles y protagonizó
intentos de golpes de Estado entre los que cabe destacar el Putsch de la cervecería
protagonizado por Hitler en 1923 en Munich y que acabó con este encarcelado.
La situación económica era muy complicada provocada especialmente por
las deudas y reparaciones de guerra que Alemania tenía que pagar y que originaron un
aumento espectacular de la inflación. Aumentó el paro y la crisis culminó en 1923
cuando Alemania no pudo pagar las reparaciones y Francia ocupó la cuenca minera del
Ruhr.
Tras un periodo de relativa estabilidad, la crisis de 19297 agravó la situación y los
índices de paro se volvieron a disparar.
Los partidos que formaban la Coalición de Weimar fueron perdiendo apoyos y los
cambios de gobierno fueron continuos.
3.2. La formación del partido nazi.
En este clima tan propicio de crisis y humillación nacional dio sus primeros pasos el
nazismo. Su líder indiscutible fue Adolf Hitler, al frente del Partido
Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) desde 1921. Como
en el caso del fascismo italiano, mezcló hábilmente el discurso nacionalista con
promesas de cambio social profundo. Y también practicó la violencia sistemática contra
aquellos que consideraban traidores a la nación para lo que creó las Secciones de Asalto
(SA).
Siendo todavía un grupo pequeño, en 1923 intentó tomar el poder con apoyo de los
militares: el putsch de la cervecería en Múnich. Hitler fracasó y fue a la cárcel. Allí
escribió Mein Kampf (Mi lucha), donde expuso su visión del mundo y su programa.
Era muy similar al del fascismo italiano pero resaltaba especialmente el
antisemitismo.

4.- LA ALEMANIA NAZI
4.1. La llegada del nazismo al poder.
La crisis de 1929 hundió la economía alemana. Se disparó el número de parados. La
idea de una posible revolución comunista volvió a cobrar fuerza. Los grandes
capitalistas empezaron a apoyar al Partido nazi, que experimentó un gran crecimiento8,
al presentarse como la solución de los problemas mediante un gobierno fuerte y
autoritario.
En las elecciones de 1932 obtuvieron el mayor número de votos, aunque sin
mayoría absoluta. Y en enero de 1933, Hitler era nombrado canciller mediante un pacto
con los sectores conservadores. En apenas un año, había implantado su dictadura: el
Tercer Reich.
4.2. El camino hacia la dictadura.
Desde su llegada al poder Hitler empezó la construcción de un estado
autoritario. Consiguió el permiso del presidente para disolver el Parlamento y convocar
nuevas elecciones (5 de marzo). Prohibió la prensa y las reuniones, la violencia de sus
seguidores en las calles era frecuente. El 27 de febrero se produjo el incendio del
Reichstag, del que fueron culpados falsamente los comunistas, lo que sirvió para
suprimir las libertades y reinstaurar la pena de muerte.
En las elecciones el partido nazi obtuvo el 43% de los votos frente al 30% de
comunistas y socialistas pero con el apoyo del Centro consiguió que el Parlamento le
otorgase plenos poderes. En agosto de 1934 Hitler se proclamó Führer y canciller
del Reich.
4.3. La construcción de un régimen totalitario
Los nazis transformaron Alemania en un estado totalitario controlado por Hitler y
el partido. Fueron disueltos todos los demás partidos y sindicatos y se suprimieron las
libertades individuales.
La Administración fue depurada y la judicatura desapareció como poder
independiente.. Fueron suprimidos los poderes locales. La identificación entre partido
y Estado fue total.
La policía fue sustituida por las SS y la GESTAPO, encargada de la represión a los
opositores y del control sobre la opinión pública. En 1933 se crearon los primeros
campos de concentración.
Sólo quedaba la sumisión del sector de las SA dirigido por Röhm, partidarios de la
abolición del capitalismo, que mantenía diferencias con Hitler y que fueron
neutralizados en la Noche de los cuchillos largos (1934). Desde entonces el control
por parte del Führer fue absoluto

4.4. Autarquía económica y rearme9.
El gran objetivo económico era convertir a Alemania en una gran potencia mundial.
Para ello querían implantar la autarquía y que Alemania fuera autosuficiente. Para
ello elaboraron un plan de autoabastecimiento económico y desarrollo de una industria
de sustitución para producir las materias que el Reich no poseía en cantidad suficiente.
El Estado ejerció un fuerte control sobre precios y salarios para frenar la inflación e
inició un amplio programa de obras públicas para eliminar el paro. Dio prioridad a la
industria pesada, sobre todo de armamento, que alcanzó un gran desarrollo gracias a la
remilitarización.
En 1939 Alemania se había convertido en la segunda potencia industrial del mundo
y había conseguido acabar con el paro. Sin embargo el desequilibrio entre la industria
pesada y la de consumo fue muy notable y las condiciones de vida y de trabajo de la
clase obrera fueron muy duras. Además, pese a que controlaron la inflación, el
comerció exterior se paralizó.
4.4. El control ideológico y social y la pureza racial.
El objetivo era nazificar la sociedad alemana a base de un absoluto control de
la cultura y el pensamiento basado en las ideas racistas y nacionalistas. De ello se
encargó Goebels, a la cabeza del Ministerio de Propaganda. Controlaban la cultura, la
ciencia y el sistema educativo depurando profesores, artistas, intelectuales o científicos.
Lo mismo hicieron con los medios de comunicación social (prensa, radio o cine).
La oposición era reprimida brutalmente aunque también es cierto que se produjo
cierta adhesión de la población a un proyecto que exaltaba la grandeza de
Alemania, el orgullo de la raza y un futuro de progreso.
Un elemento clave era asegurar la pureza racial para lo que eliminaron minorías
étnicas o discapacitados y tomaron medidas de tipo eugenésico (esterilizaciones o
fomento de parejas de raza pura).
En este sentido la cuestión que alcanzó mayor magnitud fue la persecución de
los judíos a quienes culparon de todos los infortunios alemanes. Así promulgaron
leyes como las Nuremberg que prohibían los matrimonios mixtos y se les negaba la
ciudadanía alemana. En 1938 se les obligó a llevar un distintivo y el 9 de noviembre de
ese mismo año tuvo lugar la Noche de los cristales rotos en la que fueron detenidos
miles de judíos, muchos asesinados y sus comercios y sinagogas destruidos. El último
paso sería la llamada solución final por la que se decretó su exterminio durante los
años de la guerra.
4.5. La expansión territorial.
La política exterior del régimen nazi iba encaminada a la implantación de un nuevo
orden en Europa bajo el dominio alemán, relacionado con la formulación de la
superioridad racial.
Rechazaron las clausulas del Tratado de Versalles y pretendían la creación del
Gran Reich alemán que comprendería todos los territorios de habla alemana (iba
mucho más allá de las fronteras de 1914). En su afán por conquistar el espacio vital
necesario para el desarrollo del pueblo alemán pretendía someter a los pueblos eslavos,
considerados inferiores. Este proyecto llevaría a la ocupación de nuevos territorios
(Polonia, Ucrania…) y a la aniquilación de su máximo enemigo: el bolchevismo ruso.


 


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