Hombre ser histórico

Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 4,53 KB

 


Antropología: El planteamiento que Ortega hace de la razón vital introduce  una dimensión temporal como presupuesto básico. La vida individual consiste en una constante sucesión de creencias que induce a una continua modificación de la circunstancia y reforma de la vida individual. Por tanto, el ser humano debe guiarse por la razón histórica si quiere comprender las crisis de creencias. Cualquier camino que no haya incluido la temporalidad termina  por quedar  clausurado, en consecuencia, el hombre no tiene naturaleza, sino historia: El hombre es su pasado; el pasado que constituye al hombre es tanto la trayectoria de su vida como la de la colectividad en la que vive. Por ello, es heredero de un caudal histórico y cultural que puede cultivar. El pasado es lo único estático pero es eficaz para el presente y el futuro porque condiciona lo que el hombre puede y no puede hacer. El pasado actúa en el hombre limitación de lo que va a ser: Así, ante un problema el hombre no va a adoptar una solución anteriormente tomada que hubiera resultado ineficaz. El hombre es un proyecto ontológico: El hombre es un hacerse que no tiene sentido si no es desde el futuro. Para esclarecer la vida de un ser humano es menester que ésta nos sea narrada. Ortega insiste en el rechazo de la razón matemática para comprender la vida humana y afirmar que la vida sólo se vuelve transparente ante la razón histórica. Ortega va a servirse para comprender la vida humana en su proceso histórico de las generaciones. Cada generación se compone de élites y masas, se suceden en intervalos de quince años y reúnen a miembros portadores de una fisonomía común. En un mismo presente histórico conviven tres generaciones en conflicto: La generación joven: que está empezando a abrirse paso en el medio profesional y que no encuentra las circunstancias del mundo a su gusto ni tiene el poder de decisión para cambiarlas. La generación madura: que domina en el mundo profesional y que vive sus propias circunstancias. La generación en declive: que ha perdido su influencia en el medio profesional y que vive en un mundo pasado. Estas tres generaciones son contemporáneas en ya que comparten parte de tiempo,


entran en conflicto generacional. Ortega distingue entre: generaciones de épocas acumulativas, que muestran cierta solidaridad con las generaciones del pasado y generaciones de épocas eliminatorias, que rompen con el pasado atacando y suprimen los cánones válidos para las generaciones anteriores. Una de las dimensiones antropológicas en las que ahonda Ortega es la relación del ser humano con la técnica, pues bien, a diferencia del resto de los seres vivos, el ser humano se ve forzado a proyectar su ser en mundos ideados por él mismo. Es por ello, por lo que para Ortega hay una conducta que especialmente hace que el hombre escape a la escala zoológica: la imaginación (capacidad por la cual, el hombre, construye mundos históricos) y la técnica (capacidad por la que transforma la materia y construye esos mundos en los que hace efectivo su ser histórico). De ahí que Ortega se refiera al ser humano como animal fantástico y técnico. En su Meditación de la técnica (1933) insiste en la creciente necesidad de replantear las relaciones del hombre con la técnica: Ortega piensa que hay que concebir la técnica como un complejo de actividades humanas que reformen la naturaleza para satisfacer las peculiares necesidades del hombre. Distingue entre la dependencia orgánica del animal y las necesidades del hombre: el animal vive para satisfacer unas exigencias orgánicas y, la naturaleza es el entorno que le proporciona los recursos para ello; cuando el entorno natural no le ofrece suficientes recursos, el animal muere. En cambio, el hombre posee una plasticidad que da lugar a múltiples tipos de necesidades que el entorno natural no basta para satisfacer, de ahí, que el hombre se vea impulsado a reformar la naturaleza. Ortega va a invitar a los occidentales a construir un humanismo tecnológico que reflexione sobre los riesgos de poner la vida humana en manos de la técnica y medite sobre la relación del hombre occidental con la inteligencia artificial y los mecanismos tecnológicos, a fin de proyectar el lugar justo de la técnica en su vida. En el auge de la civilización técnica, Ortega quiere recuperar para Occidente la tendencia a lo excelente.

Entradas relacionadas: